DEPORTES

Lunes 9 de Julio de 2012

El pasado futbolero del juez de "Mi nombre es":
El arquero que se le arrancó a Di Stéfano

Gustavo Sánchez -ex manager de Chayanne y otros artistas- hace carrera en Chile como jurado de talentos en la televisión. Pudo ser arquero en España, pero una noche en Málaga decidió fugarse de la concentración.  
Aldo Schiappacasse Gustavo Sánchez se hizo conocido en toda Hispanoamérica por ser el manejador artístico de Chayanne y de actrices como Ana María Orozco (Betty La Fea) o Sofía Vergara. Puertorriqueño de nacimiento, su vida es toda una aventura, retratada muchas veces al alcanzar notoriedad en el país como jurado de "Mi nombre es", en Canal 13.

Sánchez, un tipo alto y corpulento, es histriónico y agudo, fabulador innato -como todo buen representante-, y con toda una historia ligada al fútbol que nace en sus años de adolescencia, a comienzos de los setenta, cuando en un país de beisbolistas decidió dedicarse al fútbol.

"Era fuerte, de buen físico, con muy buenos reflejos, y fue lógico, porque me gustaba mucho el deporte, que comenzara a jugar. Estuve en tres equipos de Puerto Rico: el Argentinos Juniors, el Guayana y otro de cuyo nombre ni siquiera puedo acordarme. Hay una anécdota de esa época que todavía recuerdo. Un día jugábamos contra Los Andes, que tenía la particularidad de ser un equipo íntegramente formado por chilenos. Sorpresivamente el partido se suspendió en pleno desarrollo, y todos partieron corriendo al camarín: en Chile había un golpe de estado, y los futbolistas se habían enterado en la cancha".

Las características técnicas del promisorio arquero lo llevaron a la selección juvenil de su país, pero su destino -un nómade criado por una madre actriz que recorría el mundo- lo llevó a España, donde su primer destino no fue ni la administración de restaurantes ni el mundo artístico, sino el fútbol.

"Me fui a probar al Real Madrid, y no me aceptaron. Lo hicieron fácil: me dijeron que no servía". No se amilanó por el rechazo del club que alguna vez cobijara también como portero a Julio Iglesias ("aunque ése no atajaba nada", bromea), y se fue al Atlético de Madrid, donde entrenó durante tres meses, sin demasiadas posibilidades de jugar, pese a que su estilo fuerte destacaba. "Me costaba menos por arriba que a ras de piso, obviamente, pero en los lanzamientos de esquina yo mandaba", remarca.

En eso estaba cuando llegó la gran oportunidad de su vida. "Mi madre -que como ya te dije era actriz- conocía bien a Enzo Bellomo, un gran actor argentino que era amigo íntimo de Alfredo Di Stéfano, y le pidió que me recomendara para el Rayo Vallecano, el cuadro que la 'Saeta Rubia' dirigía por aquel entonces, en el año 75. Me vio jugar, y me dejó en el equipo".

-¿Y alcanzó a debutar?

"No, yo era portero suplente, y debo decir que me la pasé muy bien en la temporada, porque el fútbol me fascinaba en muchos aspectos. En el sentido del espectáculo, por supuesto, con el aplauso de la gente cuando la escuadra saltaba al campo o hacía un gol, pero sobre todo en el sentido de equipo, de compañerismo, de trabajar unidos por un objetivo. Y la historia pudo ser muy diferente".

-¿Por qué lo dice?

"Porque un día, mientras entrenaba al portero titular, Di Stéfano me vio cabecear. Yo era fuerte de arriba, pero además le pegaba muy bien a la pelota. En los tiros libres le daba con mucha comba a la derecha del portero y era muy potente físicamente, aunque no tenía nada de habilidoso. Fue entonces cuando el Míster me sugirió que trabajáramos para jugar más arriba, como hombre de área. En eso estábamos".

-¿Cómo? ¿No resultó?

"Pudo haber resultado, pero una noche, concentrados en Málaga, nos escapamos con un compañero y volvimos como a las cuatro de la mañana, obviamente no en las mejores condiciones. Cuando llegamos al hotel, el ayudante de Di Stéfano nos estaba esperando con las valijas hechas, y literalmente nos expulsó del plantel ahí mismo, con un recado del entrenador: 'no eres lo suficientemente bueno como para no tomarte esto en serio. Adiós'. Fue una lección dolorosa, pero que me sirvió para toda la vida".

-¿Y se arrepiente?

"Cada día de mi vida. Yo era apenas un adolescente y no tenía demasiada conciencia de la oportunidad que me estaban dando. En todo caso, siempre tuve claro que si hubiera entrenado más duro, si me lo hubiera tomado en serio, como me pedían, habría jugado un rato, habría sido futbolista, pero jamás habría pasado del montón. No habría sido un crack. Y a mí me gusta ser el mejor en lo que hago. Como sea, no fue la mejor manera de cerrar el tema".

-¿Siguió jugando?

"Muy poco. Después me enrolé en la Marina, me fui a un portaaviones como controlador aéreo y terminé a cargo del canal de comunicaciones interno durante un par de años. Cuando se organizaban partidos de fútbol yo participaba, pero el nivel era muy bajo, por lo que me daba el gusto de alinear como delantero, pero ya sin ninguna nostalgia, porque entendía que mi oportunidad había pasado. La vida me llevó a otras partes, y no volví a pensar en el fútbol por aquella noche en Málaga donde se me ocurrió arrancarme de Di Stéfano".

"Me fui a probar al Real Madrid, y no me aceptaron. Lo hicieron fácil: me dijeron que no servía".

"Siempre tuve claro que si me lo hubiera tomado en serio, habría jugado un rato, pero no habría sido un crack".

 


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Sánchez (en el círculo) a los 14 años, cuando se desempeñaba como portero en el club Argentinos Juniors de Puerto Rico. La gran oportunidad de su vida futbolística llegaría en España.
Sánchez (en el círculo) a los 14 años, cuando se desempeñaba como portero en el club Argentinos Juniors de Puerto Rico. La gran oportunidad de su vida futbolística llegaría en España.
Foto:Gustavo Sánchez


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