VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 11 de Enero de 2014

 
Por la ruta del maule

Una de las más antiguas rutas viñeras del país celebra hoy en Talca la Noche del Carmenere. El valle, en su recorrido de cordillera a mar, reúne una fascinante diversidad de climas y paisajes que se ven reflejados en la arquitectura de sus casonas y bodegas. Cada viña es una historia; Cada construcción la cara de un proyecto que, en conjunto, produce la mitad de los vinos que se elaboran en Chile.  
Texto y producción, Paula Donoso Barros. / Fotografías, José Luis Rissetti.   Un mundo colonialJ. BOUCHON:Los corredores protegen del calor reverberante de los cerros costeros a media tarde en Santa María de Mingre. La casa de huéspedes de la viña J. Bouchon, con sus muros altos en adobe se conserva fresca. Doce habitaciones, sala de pool, un par de salones y un gran comedor. Por todos lados hay trofeos del propietario, Julio Bouchon, un fanático de la caza. Se ven tinajas y escaños de fierro para la contemplación; una gigantesca cuba de roble convertida en hot tub con vista a los bosques de pinos y a las colinas donde todavía se conservan en producción viñedos de cabeza, la antigua forma de cultivo antes de parronales y espalderas. También algunas construcciones de adobe: las bodegas, de imagen antigua y full tecnología en su interior; y una rústica caballeriza En uno de los patios, con un juego de arcilla y maicillo se encuadran un viejo pimiento y un naranjo, y crean un paisajismo que juega con la aridez a su favor. En el otro, lo mismo se repite con naranjos y hortensias. Todo siempre preparado para huéspedes y clientes. Mayoritariamente extranjeros, que llegan a disfrutar de un clima seco y árido que concentra sus lluvias en el invierno.

EL CLIMA DE SECANO TIENE UN VERANO CALUROSO QUE SE DISFRUTA BAJO LA AMPLITUD DE LOS CORREDORES. 

La elegancia austeraCASA DONOSO:Un proyecto que busca convertirse en un polo de enoturismo en la zona. Todavía en marcha blanca, en la casa que inició su construcción a fines de 1800, buscan hacer honor a la "elegancia austera de la vida de campo". En la viña Casa Donoso que se encuentra camino a Palmira, a unos 5 kilómetros de Talca, han reutilizado los muebles que dejaron los anteriores propietarios, aunque ninguno viene de los años en que fue el Fundo La Oriental que cerró sus puertas en 1990 cuando Lucía Donoso hizo un gran remate. "Nos interesa rescatar lo más posible, hasta maderas y algunas gamelas, la clásica vasija en que se recoge la uva en la vendimia. Todo pertenece a la historia del lugar y es parte del valor de nuestros vinos", dice Carolina Leiva Brand Manager de la viña. La casa se conserva impecable, y volvió al blanco original de sus muros. Los antiguos dos patios se unieron en una gran área abierta a eventos, y las bodegas donde se hacía vino a granel, y hoy se producen Los Casa Donoso, Leyenda de Familia y San Vicente, están en pie. El terremoto del 2010 solo barrió con algunos estucos. Hoy tienen tres habitaciones de huéspedes, y un proyecto que lleva a disfrutar el entorno con placidez: con un mirador en medio de las parras que dirige la vista hacia El Descabezado, el volcán que destaca entre la línea de cerros en el horizonte, y con caminatas, por el camino bajo robustos robles americanos que marcan una imponente entrada.EL TRABAJO DE LOS NUEVOS PROPIETARIOS HA SIDO RESCATAR Y POTENCIAR LO EXISTENTE COMO HOMENAJE A SU HISTORIA.Un parque clásicoBALDUZZI:En 1995 Jorge Balduzzi y su mujer tomaron la decisión de instalarse definitivamente en la viña de San Javier. Donde con el abuelo a la cabeza la familia venía haciendo vinos desde 1906. Una buena inversión en tecnología los llevó a ir desde artesanales pipeños hasta la bodega de 8 millones de litros que la Viña Balduzzi tiene hoy. La viña se abre a la visita de turistas que recorren el proceso productivo, un sector de maquinaria antigua y el subterráneo de la casona que habilitaron como una gran cava. Aurelio Meza Cerpa político sanjavierino "levantó la casa a fines del 1800, principios del 1900", cuenta Balduzzi. No tiene más registros. Sí sabe que los jardines que destacan frente a la señorial entrada blanca, son obra del inglés M. Bartlet, el mismo paisajista que luego de hacer el Parque de Lota aprovechó su vuelta a Santiago diseñando varios parques en el camino. Sin ser demasiado grande, tiene una linda estructura semicircular con robles, liquidámbares, camelias y coníferas que rodean un centro de césped al que llega la escalinata principal. Lugar de coleccionesCASAS PATRONALES:De 1940 esta típica casa chilena fue en su origen propiedad de Laura Silva. Hoy está en manos de Nelson Murúa, uno de los socios de la Viña Casas Patronales junto a Juan Pablo Castro y Carlos Silva, quien ha desplegado su ánimo coleccionista, sumando viejas planchas de fierro y utensilios de uso campestre, mientras, al interior, ha decorado los estares con muebles que la conservan en una calma de otro tiempo. En los llanos de San Clemente, la casa, que solo ha sufrido transformaciones en cuanto a la altura de sus cielos, disfruta el uso de sus corredores con vista a los jardines rodeados de achiras y vignonias, en un alegre contraste con los pilares pintados de azulino.Al estilo pencahuinoBOTALCURA:El más nuevo de los valles de la zona es Pencahue, de Talca hacia la costa. Antiguo sector de lagares pequeños y familiares, con viñas de secano, hasta mediados de los noventa solo tenía algunas hectáreas repartidas en distintas propiedades, nada industrial. "En quince años, cuenta Juan Fernando Waidele, dueño de la viña Botalcura, se plantaron casi 3 mil hectáreas en el sector", suelos que antes fueron básicamente laneros, trigueros, de secano, a los que le llegó el riego. "El agua hizo el milagro", y se sumó a la luminosidad especial de la zona costera donde "por clima son los tintos Sirah, Malbec y Cabernet, los que mejor funcionan". En 2001 construyó la bodega, inspirado en un antiguo caserón vecino, con techumbre de teja, mimetizada al paisaje circundante, sin modernidades. El proyecto quedó en manos del arquitecto Álvaro Donoso Holzmann, quien sumó detalles como el corredor interior en torno al patio central, el que pese a la alta tecnología con que trabajan sus vinos le quitó el carácter industrial, con la intención de no alterar el paisaje del pueblo apacible que tiene por vecino.Tradición de familiaHUGO CASANOVA:En 1940 el padre de Hugo Casanova llegó desde el valle de Itata, donde su familia tenía viñedos. Compró el Fundo Purísima y se instaló en la casona construida a finales de 1890, al alero de 6 mil m2 de techumbre de tejas y más de 1.100 m2 repartidos en dormitorios y estares. No es una clásica construcción chilena; desde su patio central se proyectan las bodegas que resultan parte de la construcción. Desde 1966 instalado en ella, Hugo Casanova no sólo ha llegado a producir cerca de un millón cien mil litros, sino que hace quince años creó su propia marca. En la casa realizó los arreglos que la hicieron más acogedora. Bajó los muros de cinco metros de altura para pelearle al frío, y con los doce dormitorios creó tres departamentos para recibir a hijos y nietos. Hecha en adobe guarda curiosidades, como los pilares del corredor que hicieron con su padre cuando los originales de madera se echaron a perder. "Los reemplazamos por unos que hicimos con cañerías de fierro y que tienen su historia, porque el gas de la ciudad de Talca pasaba por ellas. Mi padre los compró cuando se cambió la red y salieron a remate".Un toque francésVALLE FRÍO:Aunque la casa recibe algunos invitados, en general está cerrada, a la sombra del parque que diseñó y plantó Alfredo Donoso, hace casi un siglo cuando llegó en 1917 al Fundo Los Pocillos. En la actualidad, las oficinas de Valle Frío, propiedad de Juan Sebastián Moreno, se instalaron en las antiguas cocheras del campo, y las bodegas se modernizaron en su interior para producir dos millones de litros por temporada, todo para exportación, sin alterar las construcciones originales. La casa durante años fue modificando su centenaria apariencia. A las cuatro piezas con fachada de corredor que tenía cuando compró la viña, el antiguo dueño agregó nuevas alas con la ayuda de un arquitecto francés de apellido Elgart. Este se encargó de plasmar la influencia francesa de la época, con decorados de flores de lis en los ventanales, lo que transformó a este fundo desde siempre viñatero, a pocos kilómetros de San Clemente - y al que se llegaba también por tren desde la estación Aurora- en una construcción de líneas bastante diferentes a las tradicionales de la zona. LA CASA ORIGINAL ERA UNA RÚSTICA FRANJA DE CUATRO PIEZAS HACIA EL CORREDOR. EN 1917 FUE SU TRANSFORMACIÓN.Aventura turísticaGILLMORE:Francisco Gillmore, su hija Daniella y su yerno, el enólogo Andrés Sánchez, se lanzaron a la aventura del turismo enológico en mitad del secano costero, camino a Constitución. La antigua viña Tabontinaja, hoy Gillmore, ha producido vinos durante los últimos dos siglos. La nave central de la bodega es una construcción de 1840, y las laterales de 1920. La arreglaron al comprar el campo en 1990 y en torno a ella han organizado un pequeño hotel de quince habitaciones que trabaja sólo con reservas - y al que llegan mayoritariamente turistas europeos-, un centro de eventos, una tienda con productos de artesanos de la zona, y un circuito que recorre los cerros de bosque nativo. Son 56 hectáreas de viña, completamente de secano, en un campo de 500 hectáreas.La gran cavaTal vez la más artesanal de las bodegas de la ruta es la de la viña Corral Victoria, donde se instaló la oficina de la Ruta del Maule aprovechando su cercanía con el camino que conecta con Argentina a través del paso del Pehuenche, y por donde este septiembre cruzaron 9 mil personas. En el restorán, en el km 11 camino a San Clemente, está la cava con todas las viñas de la ruta, las que se reparten por el valle entre San Rafael y Linares. 


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