REVISTA YA

Martes 25 de Junio de 2013

Palomita Blanca:
40 años de la love story chilena

En el verano de 1973, un anuncio revolucionó a miles de jóvenes chilenas. Se buscaba protagonistas para la versión cinematográfica de "Palomita Blanca", la novela best seller de Enrique Lafourcade que filmaría el cineasta Raúl Ruiz. La convocatoria derivó en cartas de muchachas de todo Chile postulando al rol de María, la protagonista de la historia, y un masivo casting en los estudios de Chilefilms, con "lolas" vestidas con sus mejores looks y la ilusión de convertirse en estrellas de cine.  
POR JUAN LUIS SALINAS T.  ZIG ZAGZIG ZAGLa fila era larga. Partía desde la entrada de Chilefilms, en La Capitanía, y se extendía cuadras por avenida Colón. La conformaban cientos de jovencitas que lucían sus mejores tenidas: jeans gastados con lija o minifaldas muy cortas, petos, zuecos, toda clase de adornos de estilo hippie y melenas despeinadas. Eran las postulantes al rol de María, la protagonista de "Palomita Blanca", la novela best seller que Enrique Lafourcade había lanzado dos años antes y que el cineasta Raúl Ruiz pretendía llevar al cine.Corría el verano de 1973 y todas las jóvenes -en su mayoría estudiantes de educación media- llegaron luego de responder a una convocatoria que a principios de enero había comenzado a aparecer en un matutino de circulación nacional. Al diario llegaron cartas de presentación con fotografías provenientes de todo Chile -pero mayoritariamente de Santiago- que buscaban integrarse al elenco de la película. Una chica que firmaba como Vicky escribía: "Creo tener aptitudes artísticas, ya que en el colegio durante siete años era la primera en bailes y comedias. Si resulto elegida no quiero causar envidia entre los vecinos, pero sí en mi casa... Yo sé por qué se los digo". Otra muchacha, que se presentaba como Esmeralda, decía: "Deseo hondamente participar. Para esto se necesita optimismo, gran carácter y una personalidad ilimitada. Creo poseer todas las cualidades y condiciones de este personaje basado en el best seller de Enrique Lafourcade. Este paso que he dado en mi vida ha sido y será el más grandioso para mis cortos años".Antes del anuncio de la película, "Palomita blanca" ya había desatado el interés de los chilenos. Era la décima novela de Enrique Lafourcade, quien demoró solo dos semanas en escribirla. Apareció a comienzos de 1971. El libro escaló en los listados de ventas -es uno de los títulos más vendidos en Chile, con cuarenta ediciones y más de un millón de ejemplares- y se convirtió en una suerte de documento a medio camino entre la cultura pop y los hechos históricos que antecedieron la llegada de Salvador Allende a la Presidencia de la República y que, posteriormente, cambiarían la realidad política del país.Además de la historia de amor entre María, una liceana proveniente de la clase baja, y Juan Carlos, un joven del barrio alto, por las casi 200 páginas de la novela desfilan acontecimientos como el festival hippie de Piedra Roja -el Woodstock local-, la llegada de Silo -Mario Luis Rodríguez Cobo, el fundador del movimiento humanista o movimiento siloísta-, la elección presidencial de 1970 y otros temas como la droga, la marginalidad, la Iglesia y la iniciación sexual. A fines de 1972, Lafourcade le vendió los derechos a un grupo privado de cineastas y solo puso dos exigencias: que se respetara por lo menos el 50 por ciento de la historia original y que no se hiciera política con el resultado.El proyecto fue tomado por Raúl Ruiz, quien tuvo la bendición del escritor, al que le había gustado "Tres tristes tigres", su anterior película. La versión cinematográfica de "Palomita Blanca" se publicitó como la mayor producción audiovisual chilena realizada en la época, con un presupuesto de $170 mil dólares. Aunque la idea del director siempre fue reflejar algo más profundo que una simple historia de amor, los inversionistas privados estaban ilusionados con replicar el éxito que había logrado la película "Love Story", una cinta protagonizada por Ali McGraw y Ryan O´Neal, y que se estrenó en Chile en 1970. El romance de María y Juan Carlos del best seller de Lafourcade parecía perfecto para conseguirlo.El castingLa búsqueda de la Palomita y de los otros protagonistas generó muchas expectativas y de alguna manera se transformó en una suerte de estrategia de márketing que no fue premeditada por Raúl Ruíz.Según el cineasta Sergio Trabucco, quien fue el productor de la película y participó en la selección de los actores jóvenes, la idea del casting masivo la propuso uno de los inversionistas de la película: Hugo Ortega, quien durante los años 50 había logrado fama como disc jokey en Radio del Pacífico con el programa "La cabalgata musical" y luego con otro, llamado "Noche de jarana".Además de buscar a María y Juan Carlos, los protagonistas de la novela, la intención de los inversionistas también era encontrar al resto de sus amigos. Querían reclutar a muchachas y muchachos anónimos, pero el llamado obtuvo una aplastante respuesta femenina. Los hombres que postularon fueron pocos. La revista Ercilla, que en marzo de 1973 publicó un artículo con los detalles de la selección, explicaba las razones: "Encontrar al muchacho más adecuado para el rol de Juan Carlos es doblemente difícil: mientras que para el papel de María se exige una morena (representante típica de nuestro pueblo), para aquel se requiere un joven rubio, alto y delgado". Pocos llegaron con esas características.Con las muchachas no hubo grandes problemas. Las candidatas morenas "cuyo pelo fuera largo y negro" abundaron, y aunque llegaron varias castañas y rubias, igual fueron entrevistadas. Se necesitaban jovencitas más burguesas para que personificaran a las amigas de Juan Carlos.La selección de postulantes se extendió por casi una semana.Las larga fila de lolitas que esperaban, bajo el sol de verano, llegar a la pantalla grande acaparó la atención de la prensa, de los noticieros y de los programas de televisión, especialmente de "Música libre", el programa de baile que entonces batía las cifras de sintonía.El proceso consistía en una entrevista a las candidatas que habían sido preseleccionadas a través de las cartas (aunque igual llegaron muchas que no habían sido notificadas). Las pruebas se realizaban en una habitación con piso de cemento y paredes rústicas, donde las candidatas enfrentaban a un jurado compuesto por un "psicólogo experto en temas juveniles", Antonio Servidio, un italiano asistente de dirección, el inversionista-disc jockey Hugo Ortega, y el director de la película, Raúl Ruiz. Las postulantes -y los pocos candidatos masculinos- comenzaban a ser filmados "para capturar su fotogeneidad" desde el momento en que se presentaban a la evaluación.Según el reportaje de revista Ercilla, publicado en marzo de 1973, el jurado debía evaluar "un dominio juvenil de lo que quiso decirse en la novela, una comprensión del lenguaje de la juventud de la clase alta y la humilde", además de lecturas en voz alta con el actor Óscar Castro y preguntas del tipo "¿Por qué te pareció tan buena la novela?".La revista Onda -una publicación juvenil de Editorial Quimantú que circuló entre 1971 y septiembre de 1973- presentó un reportaje con los detalles del casting que se refería a los participantes como jóvenes "con afanes idolescos... y conquista de la fama". Un perfil que, aseguraba revista Onda, no era lo que la producción buscaba. Supuestamente el director quería una muchacha más auténtica y natural. Las que no cumplían con ese requisito o falseaban sus datos eran desclasificadas. El artículo lo ejemplificaba con el caso de una joven de Valparaíso que demostró tener "una personalidad interesante, locuaz y muy despierta" durante la entrevista personal. "Habló de su ambiente, sus amistades en Viña, su vida cotidiana. Pero después se supo: vivía en una humilde casa en un cerro del puerto. Su error fue ocultarlo. ¿Por qué?", se cuestionaba a modo de respuesta Raúl Ruiz en la revista.Al mismo tiempo que se realizaba el casting, un equipo de la película comenzó a rodar un documental llamado "Palomilla brava". Este proyecto paralelo surgió a raíz de las reacciones de Hugo Ortega durante las entrevistas a las seleccionadas. Sergio Trabucco, lo explica: -Ortega era un personaje muy curioso, un tanto libidinoso con las "chiquillas", como le gustaba llamarlas. Raúl Ruiz quería dejarlo en evidencia en este documental paralelo que surgió como idea para contrarrestar y dejar una mirada crítica a los procedimientos que se estaban utilizando, que a Raúl lo tenían incómodo. Este proyecto lo hacíamos con recursos propios del equipo de filmación.Los palomosTal como pretendía Raúl Ruiz, en la selección de los protagonistas la realidad imitó a la ficción. Los jóvenes escogidos para interpretar a María y Juan Carlos venían de sectores opuestos. Beatriz Lapido -una liceana de 16 años, que vivía en La Cisterna, hija de padres españoles, de largo pelo oscuro- se quedó con el rol femenino. Lo curioso es que Beatriz no fue escogida inicialmente en el grupo de las seleccionadas, pero se coló en la fila. Había postulado al concurso como una apuesta con un amigo. En una entrevista que dio entonces a revista Onda aseguró que además de identificarse con María en lo físico, también tenía una personalidad parecida. "Soy romántica, me gusta todo tipo de música, hasta los tangos. También me gusta el folclor. Soy más o menos tranquila, estudiosa. Aunque a veces me pongo inquieta. Tengo mis aspiraciones, por supuesto. Quiero ayudar a mis padres. Somos cuatro hermanos, yo soy la mayor y la única mujer".Beatriz Lapido llegó a la final con otras cinco muchachas, quienes aparecieron en roles secundarios en la película. El intérprete de Juan Carlos fue Rodrigo Ureta Parot, un muchacho de 18 años que vivía en Providencia, había egresado del Colegio Notre-Dame y pretendía estudiar Ciencias Políticas. Su llegada al casting también fue azarosa. De hecho, él ni siquiera participó de la selección vía carta. Como entre los postulantes que llegaron a los estudios de Chilefilms no había muchos que cumplieran con los requisitos físicos, alguien cercano a la producción lo contactó mientras veraneaba en Concón. Rodrigo era sobrino de Armando Parot, quien trabajaba como director de spots publicitarios, y quien lo contactó cuando supo de la desesperación de los productores por encontrar al joven para el papel de Juan Carlos. Rodrigo llegó al concurso, hizo las pruebas y arrasó.Según Sergio Trabucco, además del tipo físico -alto, pelo castaño claro y largo- Rodrigo Ureta tenía la actitud y un acento al hablar típico de los jóvenes de los sectores acomodados. Era habitué del Coppelia, el lugar de reunión de jóvenes high de Providencia, y además había trabajado como modelo publicitario.-Hablaba como Pepe Pato -dice Trabucco.Las filmaciones de "Palomita Blanca" tomaron los meses de marzo y julio de 1973. En la película, además de los nuevos actores, también participaron figuras consagradas como Bélgica Castro y Luis Alarcón.La mirada realista que Raúl Ruiz le pretendió dar a la película lo llevó a buscar las locaciones que fueran lo más cercanas, dentro de lo posible, al cité y barrio de clase baja en que se desenvolvía María. De hecho las escenas del liceo y la casa de la protagonista fueron filmadas en la calle Chiloé. Aunque el rodaje fue tranquilo ocurrieron varios imprevistos: se robaron los micrófonos de las filmaciones, desaparecieron por varias semanas las cintas con la música que Los Jaivas habían compuesto especialmente para la película y a Sergio Trabucco le robaron un maletín con el dinero para el sueldo del mes del equipo. Beatriz Lapido, quien cursaba tercero medio, perdió su año escolar y debió retomarlo al año siguiente. Aunque la llamaron de varios programas televisivos prometió continuar con sus estudios y no aceptó ninguna oferta. Quería estudiar periodismo, psicología o biología marina. Pese a su idea de no volver a la actuación, en 1975 participó en la película "Vidas paralelas" de Cristián Sánchez y luego en la ópera rock "...Y el creador dijo que se hiciera la luz" del grupo musical Millatún, que por ese entonces se estrenó en el Teatro Caupolicán. Un año antes fue invitada a participar como dama de honor en Miss Fisa, un concurso de belleza de la Feria Internacional de Santiago que se realizaba en el Parque Cerrillos, en Maipú. A fines de los 70 se casó y se fue a España con sus padres, quienes decidieron volver a su tierra. Allá tuvo tres hijos, pero enviudó muy joven. Luego se volvió a casar y se radicó en Elche, una ciudad cercana a Zaragoza, donde comenzó a trabajar en márketing y diseño. La actuación quedó en el olvido.Rodrigo Ureta fue más taxativo con su alejamiento del cine. Aunque le ofrecieron una beca para estudiar actuación en la Universidad Católica, la rechazó de plano. Luego armó su propia empresa: "Ureta y Parot, Asesoría Jurídica y Cobranza".La películaLa versión cinematográfica de "Palomita Blanca" tenía como probable fecha de estreno la primavera de 1973. El golpe de Estado del 11 de septiembre lo impidió. Ruiz salió al exilio y los rollos del filme, perfectamente montados por el propio director, quedaron en un rincón de las bodegas de Chilefilms.Meses más tarde, los productores de la película creyeron que la película tenía oportunidad de estrenarse comercialmente. En noviembre de 1973 Sergio Trabucco organizó una función privada para un influyente grupo de críticos de la época -Yolanda Montecinos, Hans Ehrmann, Mariano Silva, entre otros- y representantes del gobierno militar. Quería que le dieran algunas sugerencias para modificar algunos detalles de la edición. Yolanda Montecinos le aseguró que la película se estrenaría. No ocurrió.La leyenda dice que la película le pareció "altamente inmoral" a las mujeres de los generales del ejército, porque contenía escenas de desnudos -el encuentro de los protagonistas en un motel y la secuencia en la que se bañan sin ropa en la playa-, además de varios garabatos en sus diálogos. "Palomita Blanca" permaneció guardada bajo siete llaves en las bodegas de Chilefilms. El estreno sólo pudo realizarse en 1993, veinte años después de su filmación, luego de ser reeditada por Raúl Ruiz.La suerte del documental "Palomilla Brava", que pretendía mostrar lo que sucedió durante el casting masivo, fue más extraña. Simplemente desapareció.-Yo lo había dejado escondido junto a las latas de la película original, pero cuando la pudimos recuperar, el documental ya no estaba -comenta Sergio Trabucco. -Hubiese sido un excelente material para entender la juventud de esa época. _______

Las larga fila de lolitas que esperaban, bajo el sol de verano, llegar a la pantalla grande acaparó la atención de la prensa.

La película les pareció "altamente inmoral" a las mujeres de los generales porque contenía escenas de desnudos.

En la selección de los protagonistas la realidad imitó a la ficción. Los jóvenes escogidos provenían de sectores opuestos.

 


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Curiosamente Beatriz Lapido y Rodrigo Ureta, no fueron seleccionados en la primera etapa del casting masivo para protagonizar la película.<br/><br/>
Curiosamente Beatriz Lapido y Rodrigo Ureta, no fueron seleccionados en la primera etapa del casting masivo para protagonizar la película.


Foto:ZIG ZAG


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