NACIONAL

Sábado 2 de Febrero de 2013

Hay cerca de 20, en nueve de sus diez comunas:
Los tesoros que guardan los museos de Chiloé

Con la madera como su material más recurrente, los isleños conservan piezas aún en uso que han pasado por siglos de generación en generación.  
SOLEDAD NEIRA FARÍAS "Chiloé entero es un museo", dice con naturalidad Renato Cárdenas, investigador de la cultura y las tradiciones de la zona y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, para explicar por qué en Chiloé hay cerca de 20 museos.

Algunos de ellos son administrados profesionalmente, como el Museo de Ancud, pero varios son muestras reunidas con el esfuerzo personal de sus propietarios, autodidactas que dedicaron sus vidas -como el ya fallecido Serafín González, quien creó un museo de fósiles en Puente Quilo- a reunir objetos.

Los chilotes tienen una capacidad extraordinaria para coleccionar, dicen los expertos, lo que explica que aún en pequeños poblados se encuentren valiosas muestras de piezas que las familias mantienen por generaciones. Y ante el reciente fenómeno de valorización de estas piezas patrimoniales, ya no se desprenden tan fácilmente de ellas, explica Cárdenas.

Hoy nueve de las diez comunas de la Provincia de Chiloé tienen al menos un museo. Sólo la pequeña Puqueldón, de 900 habitantes, escapa a esta característica en la zona.

Algunos incluso son museos en pleno uso, como el de la Iglesia Santa María de Loreto de Achao, uno de los 16 templos chilotes Patrimonio de la Humanidad, labrada en madera y hecha con cuchillo y formón, como se observa en las tablas del piso, pilares y piezas talladas.

El templo tiene en el altar mayor a su patrona Santa María de Loreto de Achao, imagen que fue regalada al fundador de la Misión de Nahuelhuapi (Bariloche), por el entonces Virrey del Perú. Tras la destrucción del poblado por indígenas, la imagen fue hallada cubierta por el cuero de un caballo, "y nadie se explica cómo llegó a Achao. Iba destinada a Concepción", cuenta Cárdenas.

"Es un museo en pleno uso, porque es la única iglesia que se mantiene en el mismo sitio en que la construyeron los jesuitas, y que permanece en el tiempo con un gran esfuerzo de su comunidad", agrega Cárdenas.

Museos dedicados a la religiosidad propia de la isla hay varios en Chiloé, pero también los hay dedicados a recrear cómo era la vida en al archipiélago en épocas anteriores, gracias a que muchos de sus utensilios se pasaron de generación en generación y se mantuvieron en uso por siglos.

El Museo de Chonchi muestra cómo era la cotidianidad de una casa de fines del siglo XIX, incluidos salones de costura, música, dormitorios, cocina y el infaltable fogón, el epicentro de la vida familiar chilota. Principal polo de la explotación maderera en la isla a inicios del siglo XX, se encuentran allí artículos únicos en la isla gracias a la riqueza que tenía el poblado, como algunos de los pocos electrodomésticos que funcionaban con electricidad en la época.

En Cucao, lo que más se destaca son las piezas de trabajo que muestran el ingenio de los isleños para superar las carencias de vivir lejos de las ciudades, donde los adelantos de la civilización se disfrutaban décadas antes.

Lo mismo hace la muestra del museo de Curaco de Vélez, donde se exhibe parte de la tecnología introducida por los españoles en la Colonia y que se mantuvo en uso hasta la década de 1970: molinos y otros elementos hechos completamente en base a piedra y madera.

Uno de los museos más recientes es el del Parque Tantauco, en Inío, que recorre la historia natural y social de la zona.

Actualmente, el Museo Regional de Ancud es el único de los que existen en el archipiélago que realiza investigación y cuenta con elementos para mantener y preservar sus colecciones. Creado en 1976, reúne casi dos mil elementos arqueológicos, religiosos e históricos.

Su directora, Marijke van Meurs, cuenta que están trabajando para preservar técnicas como el trabajo de cestería, pero con los materiales originales, e investigan y recolectan los diversos tipos de fibras que tejieron los antiguos habitantes de las islas con el fin de que les sirvieran a sus trabajos domésticos.

 


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<p><b>Representación de un fogón chilote</b> en la Casa Museo de Chonchi. Este servía para calentarse y cocinar los alimentos, y el piso sobre este estaba destinado a dormir. Lo rodean decenas de utensilios de uso diario, los que se mantuvieron gracias a su traspaso de generación en generación.<br/></p><p> </p>

Representación de un fogón chilote en la Casa Museo de Chonchi. Este servía para calentarse y cocinar los alimentos, y el piso sobre este estaba destinado a dormir. Lo rodean decenas de utensilios de uso diario, los que se mantuvieron gracias a su traspaso de generación en generación.

 


Foto:SOLEDAD NEIRA


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