REVISTA DE LIBROS

Domingo 29 de Junio de 2014

 
Lo fidedigno del todo

 Hay que ser bastante chiflado -en el buen sentido de la palabra-, muy heterodoxo, tener mucha imaginación y también poseer un elevado nivel de atrevimiento para concebir un libro como Swingers . Y no solo eso: además, se requiere un carácter desprejuiciado, aplomo, pericia técnica, una formación cultural amplia y diversificada, humor -para reírse de sí mismo y del mundo-, capacidad para interesar al lector, a veces con argumentos francamente descabellados, un estilo plástico que puede cubrir diversos registros idiomáticos y, sobre todo, liviandad, que no es lo mismo que ligereza o facilidad para hilvanar intrigas. Jaime Collyer ha demostrado sobradamente que posee esos y otros atributos, y en su último libro de cuentos hace gala de ellos, nos sorprende y, sobre todo, parece, él mismo, sorprenderse como niño mientras desgrana relatos que, en otro escritor, habrían resultado forzados o meras anécdotas de laboratorio.

Y a pesar de que gran parte de lo que ocurre en Swingers tiene su origen en laboratorios, avanzados centros científicos o corporaciones transnacionales de ingeniería genética, nada hay de prefabricado o excesivamente estudiado en estos episodios. Por el contrario, las desopilantes, estrambóticas y cultivadas aventuras que Collyer nos narra en cada tramo están presididas por una naturalidad asombrosa, aun cuando se trate de hechos que poco o nada tienen de naturales (si es que es posible hablar de fenómenos "naturales" hoy por hoy). Lo primero que hay que tener en cuenta al leer esta colección de 14 historias es que se trata de textos interrelacionados, en cierto modo dependientes los unos de los otros, de modo que no es posible saltárselos si se quiere captar bien el sentido del volumen. Y lo segundo es que estamos, por así decirlo, ante un paisaje narrativo muy homogéneo dentro de su heterogeneidad, muy coherente pese a que a veces pueda parecer incoherente. En otras palabras, para sacarle partido a Swingers y parodiando el título de la última novela de Collyer - La fidelidad presunta de las partes , 2009-, aquí, más que las partes, importa lo fidedigno del todo.

Y ese todo es el mundo de hoy y el del futuro próximo, cuando cada una de nuestras necesidades sean satisfechas por clones, cuando adquiramos mascotas clonadas, cuando las réplicas humanas nos sean enviadas por correo, gracias a la tecnología digital o por otros medios. Tratándose de Collyer, la satisfacción de los impulsos eróticos no puede estar ausente y los resultados, por lo general, son bastante desconcertantes. "Juliette muere" tiene como protagonista a una encantadora replicante que lee a Kavafis, enviada por Macarena a Robledo y cuya vida, desgraciadamente, está programada para durar muy poco. "Swingers" alude, cómo no, a esos clubes de intercambio de parejas pero Ortúzar jamás soñó que Claudia, su mujer, lo iba a pasar mucho mejor con Rafael que con él, ni mucho menos que su doble iba a salir con exigencias, digamos, inesperadas. Y en "Ángel caído", uno de los textos más extensos y osados de la colección, se resucita a una Venus perfecta e insaciable, una especie de Victoria de Samotracia que termina desapareciendo en el aire gracias a sus alas. En "Nostalgia de Andrómeda", el comienzo, que reza: "Difícil ha resultado para la ciencia reprogenética probar la existencia de un gen específicamente ligado a la exuberancia sexual, condicionante del buen proceder de cualquier mamífero en estas lides íntimas", es solo una insinuación de las obsesiones que desvelan al científico Egidio Carranza.

"Golem", una de las piezas más extensas de la antología, hace revivir nada menos que a Michel Foucault como reemplazante del aburridor docente Federico Mittelman y no puede llamarnos la atención que el mutante del gran filósofo francés se robe la película y sumerja al pobre Mittelman en la consternación: "Uno dicta su clase, repite lo que sabe. Los estudiantes lo escuchan y digieren en el mejor de los casos, sin aportar nada", nos dice este nuevo Foucault al principio y, a partir de esa premisa, la caída de Mittelman es inevitable porque, obviamente, nadie puede hacer nada en contra de este energúmeno de la epistemología.

De vez en cuando, el flujo narrativo parece interrumpirse por breves ensayos -"Soluciones en el campo de batalla", "Vocera cogida de improviso", "Origen de las especies"-, pero se trata de maniobras diversionistas en un tomo que nos hace pensar, nos hace reír casi a gritos y, por qué no decirlo, entretiene a rabiar, aunque ese no haya sido el propósito de Collyer.

Las desopilantes, estrambóticas y cultivadas aventuras que Collyer nos narra están presididas por una naturalidad asombrosa, aun cuando se trate de hechos que poco o nada tienen de naturales.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Swingers <br/>Jaime Collyer <br/>Penguin Random House, Santiago, 2014, 184 páginas, $10.000. <br/>Cuentos
Swingers
Jaime Collyer
Penguin Random House, Santiago, 2014, 184 páginas, $10.000.
Cuentos
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales