ARTES Y LETRAS

Domingo 24 de Julio de 2005

COLECTIVA. En Animal y ArtEspacio.
Casa y piedra

La artista Bruna Truffa, en galería Animal, y Soledad Chadwick, en galería ArtEspacio, concentran la atención.

WALDEMAR SOMMER

Dos expositoras de estos días coinciden en el empleo de materiales desacostumbrados. Sobre todo, la escultora. No obstante, para comenzar detengámonos en la pintora, Bruna Truffa. Ella emprende (primera exhibición individual) una interpretación, cargada de ironía e inventiva formal, del ámbito femenino doméstico. Se trata de un testimonio intimista que, asimismo, echa mano de un conjunto de los más diferentes objetos, imprimiéndoles elocuencia conceptual. Así nos entrega cuatro construcciones murales en el primer piso de Galería Animal. Dos, que se enfrentan en la sala, destacan por su vuelo expresivo, por su plasticidad unitaria, por su hermoso sentido de la variación. De esa manera, un panel compuesto por 32 cojines, pintados o bordados sobre su floreado soporte de fábrica, ostenta las especies más conocidas de flores del jardín ciudadano. Los distintos fondos verdes, más claros u oscuros, y verde rojizos sostienen cada uno una flor, en refinado ejercicio de color.

La otra pieza sobresaliente nos entrega el diario mensual de un paradigma de dueña de casa. A través de los días correspondientes, un desfile de pinturas la muestra como un hacendoso muñeco a cuerda que, sin detener su actividad, transita dentro de diferentes escenarios campestres y urbanos. Sólo cada fin de semana la protagonista cae agotada, sin ni siquiera desprenderse de su delantal. Sin embargo la autora, por intermedio de ella y de la aureola de santidad que la acompaña, rinde homenaje a la mujer chilena.

Las realizaciones restantes de Truffa poseen un fundamento argumental común: la planta arquitectónica de una casa familiar. El trabajo mejor conseguido corresponde a una estructura de superficies cerradas y que simula los cimientos del edificio, acaso ideal. Integra una armoniosa conjunción de formas, y de dualidad conceptual, constituida por ladrillos pintados y cajas transparentes. Estas últimas contienen imaginería religiosa del devocionario popular, mientras los primeros reproducen detalles de cerrojos, sanitarios e iluminación caseros.

Dos polípticos que se complementan ocupan el cuarto muro de Animal. Concretan la casa real. También parten de plantas residenciales; pero, en ambos casos y a diferencia de antes, aparecen éstas abiertas al exterior y con sus habitaciones comunicadas entre sí; además, cada pieza está llena de los más variados objetos entrañables para la pintora. Esos agrupamientos heterogéneos de muñecas, bandejas decoradas, almohadones con escenas hindúes, dibujos, etc. dejan ver el gusto característico de la artista por lo exótico, narrativo, multicolor y kitsch.

No puede menos que sobresaltarnos, en Galería Artespacio, Soledad Chadwick. Hasta no hace mucho fiel seguidora de la pintura, y con una sola atractiva incursión en la instalación, hoy día nos sorprende a través de un conjunto hecho y derecho de esculturas. Ya una obra de este último género había llamado la atención en un flamante puente sobre el Mapocho. Ahora ese mismo río es el que inspira la actual exposición. Sus bloques sujetos a la constancia de una erosión secular son imitados aquí con una mezcla de resina, cuarzo y aluminio, ante todo dispuesta verticalmente sobre poderosas placas de vidrio o de acrílico granujento. Este soporte consigue aligerar, positivamente, las masas protagónicas.

De lejos, se impone la ilusión pétrea. Pero su condición de volúmenes moldeados hace del tratamiento manual y sus resultados el gran personaje. Sensualidad y elegancia de formas podrían considerarse sus atributos esenciales. Por momentos, bastante de torso humano -N.o V-, de grupos corpóreos -N.os I y IX-, de cuerpos hechos pedazos -N.os IV y VI- poseen ciertas ejecuciones.

En la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes, las pinturas del conocido grabador Guillermo Frommer constituyen, también, una sorpresa. Su excelente factura preside este montaje interpretativo de un argumento recurrente en la historia pictórica del pasado. Acá las alegorías del expositor aúnan imágenes tan diversas como, entre otras, la figura del propio Magritte, La Moneda ardiendo, el Congreso porteño, órganos de libro de biología, nuestros aborígenes australes de cuerpo pintado, el televisor como marco del cuadro. Cuando suelen presentarse textos, o bien concurren aportes de la serigrafía, la fotoemulsión y "fotostencil", los que se amalgaman fluidamente con los demás miembros del cuadro. Por otro lado, si la fragmentación del lienzo y algunas figuras traen el recuerdo de Duclós, ciertos contrastes figurativos y el ánimo general imperante en las propuestas de Frommer nos conducen a un J. D. Dávila amortiguado.

Quizá hallemos en su tríptico "Versión III de la Tentación de San Antonio" el producto con mayor vigor visual.



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La artista Bruna Truffa, con ironía e inventiva, destaca por su vuelo expresivo y plasticidad.
La artista Bruna Truffa, con ironía e inventiva, destaca por su vuelo expresivo y plasticidad.
Foto:Galería Animal


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