REPORTAJES

Domingo 14 de Mayo de 2000


La Acción Filantrópica de EE.UU. Los Intereses de los Millonarios en Chile

La Ford continúa donando en el área de los derechos humanos, pero las fundaciones se inclinan mayoritariamente por los nuevos temas ambientales y de la mujer.
Por PILAR MOLINA A.

LA prosperidad ha hecho que surjan muchas nuevas fundaciones en Estados Unidos. Ya no hay millonario que no haya creado su propia institución filantrópica. Las de Bill ad Melinda Gates y la de Soros se ubicaron junto con nacer en el ranking de las más grandes.

Según la Foundation Center de Nueva York, que las ordenó de acuerdo a los montos anuales que dieron en 1998, la más grande es Ford, que es también la que tiene mayor presencia en Chile. Mientras nuestro país constituye uno de los cuatro prioritarios de la región para la Hewlett - junto a Brasil, México y Argentina- la oficina de la Ford en Santiago se encarga también de los otros países del área andina y cono sur con que trabaja esta organización (Colombia, Perú y Argentina).

Poco más abajo de la Ford, aparece en el ranking la de la pareja Packard (David and Lucile) que orienta las donaciones, como la mayoría de las más grandes, a temas de conservación o medioambientales y de población, donde la planificación familiar va a la mano de los derechos reproductivos. El Fondo Rockefeller, en el número 11 del ranking, continúa el mandato de John Rockefeller, "promover el bienestar de la humanidad en el mundo", donde el foco primario está en los más pobres y también los excluidos en razón a su raza, sexo, su orientación sexual o sus creencias religiosas.

Más competencia

Los aportes de las fundaciones norteamericanas fueron fundamentales para desarrollar durante el régimen militar toda la "cultura alternativa". No sólo se enfocaron a la promoción y defensa de los derechos humanos, apoyando instancias como la Vicaría de la Solidaridad o Fasic, sino que también el surgimiento de las nuevas ONG en la temática de la mujer y sus derechos, y los centros académicos, como la Academia de Humanismo Cristiano, Cieplan o Flacso, que criticaban las políticas sociales y económicas de la época.

Hoy los aportes que hacen las familias ricas de EE.UU. continúan siendo importantes en Chile, y en términos numéricos son más altos. El millón y medio que invirtió la Ford en Chile en 1994, por ejemplo, superó los cinco millones el año pasado. Los recursos se han disparado producto del alza de la Bolsa en la cual tiene invertido parte de su fondo de capital que oscila en torno a los 12 mil millones de dólares.

Pero la competencia por atrapar la generosidad internacional también ha aumentado. Mientras Chile ya no clasifica ni como "pobre", ni como "dictadura", Europa del Este se ha convertido en un polo de atracción. La entidad de la pareja Mc Arthur (John and Catherine), por ejemplo, que es la décima entre las grandes, tiene un programa orientado exclusivamente a iniciativas en las ex Repúblicas de la Unión Soviética. Africa, igualmente, por su convulsión política, y sobre todo por el impacto del SIDA, también se ha transformado en un polo de atracción para la filantropía, especialmente para la europea.

Pero los flujos de Europa no son pesquisables como los que provienen de EE.UU. porque están lejos de cumplir con las exigencias de transparencia del país del norte. En Internet se puede encontrar, en cambio, claro que con paciencia, toda la información sobre las fundaciones estadounidenses, incluyendo los requisitos para postular a "grants" (donaciones) o becas.

La academia

Los recursos que fluyen a Chile siguen los vaivenes de los intereses mundiales: cada vez más, la cuestión medioambiental, la mujer, y los derechos humanos concebidos en forma amplia, como todos los derechos ciudadanos. La Andrew Mellon cubre todas estas áreas, pero se concentra básicamente en educación superior y becas. La única donación que le encontramos el 98 a Chile fue a la Universidad Católica (UC). Fueron dos grants, casi 550 mil dólares y 285 mil dólares, que no especifica para qué. Dos años antes le había dado otro tanto, casi 300 mil dólares a la misma entidad Pontificia y había apoyado además a la U. de Concepción (180 mil) y a la U. de Chile (320 mil).

Hay otras entidades, como la Tinker o la Starr, que donan exclusivamente al mundo académico. En 1998, la Tinker cedió 156 mil dólares al Centro de Estudios Públicos, 300 mil al Centro de Estudios Científicos de Santiago, que preside Claudio Teitelboim, y 37 mil dólares a la Fundación Chile.

La Starr, a su vez, que no aparecía antes en Chile, dona un cuarto de millón de dólares a la Universidad de Los Andes el año pasado, repitiendo la subvención que le había otorgado un par de años antes.

El Instituto de Bioética de la UC aparece con otra donación el 99, esta vez de la Ford, por 91 mil dólares para investigar la vulnerabilidad social en los países del Cono Sur.

Pero es la U. de Chile (U), dentro de las universidades tradicionales, la que figura con más subvenciones. El 98 la Ford le asignó cien mil dólares al Departamento de Sociología en apoyo a investigaciones en áreas de gobernabilidad (descentralización y políticas públicas) como tesis de grado. Y el año pasado, el Departamento de Ingeniería Industrial recibió 750 mil dólares en apoyo un programa de becas de investigación que busca que las agencias del gobierno aprovechen la información generada por los institutos académicos en la ejecución de sus políticas.

La Hewlett, a su vez, que aparece en Chile vinculada a entidades académicas o medioambientales, contribuyó el año pasado con 300 mil dólares a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U, para su Centro de Economía aplicada. Y le otorgó además 50 mil, para la reunión 99 de la Asociación Económica de Latinoamérica y El Caribe. A la facultad de Derecho de la UC de Temuco también le cedió 300 mil dólares para un proyecto de acceso a dos años.

Mc Arthur, por su parte, que se mueve en Chile entre iniciativas académicas y de la mujer, contribuyó el 98 con otros 110 mil dólares a la Red Latinoamericana de Botánica de la U., en respaldo a graduados becados y el trabajo en redes entre los departamento de botánicas de las universidades de la región.

La Universidad Alberto Hurtado aparece como un nuevo beneficiario de la generosidad internacional. Suma varias donaciones de la Hewlett y la Ford. La primera le otorgó 215 mil dólares el 98 y la Ford, el año pasado, casi 26 mil dólares, para producir un video sobre la solidaridad, y 269 mil, para apoyar el libro de Brian Loveman y Elizabeth Lira sobre reconciliación política y amnistía en Chile, de 1814 en adelante, cuyo primer volumen ya está en las librerías de Santiago.

Flacso, la favorita

Entre los centros académicos los recursos provenientes de EE.UU. se han redistribuido y concentrado. Algunas de las ONG que postulaban a esos fondos han desaparecido, como CLEPI, que dirigía Sergio Bitar, o el Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales (ILET), que presidía Juan Somavía.

A fines de los 80 era Cieplan - cuna de Alejandro Foxley, René Cortázar y José Pablo Arellano, entre otros- la que acaparaba la mayor cantidad de recursos. Los últimos años desapareció entre las entidades beneficiadas y por lejos la que concentra el mayor número de donaciones es Flacso, vinculada al PS.

De acuerdo al Foundation Center de Nueva York, que reúne información sobre toda la filantropía norteamericana, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales ha constituido una sólida red de respaldo, donde distintas fundaciones le otorgan grants en forma permanente. Muchos de ellos, son para apoyo general de la institución. La Hewlett le asignó con ese propósito 200 mil dólares el 97 y como los programas son a dos años, otros 300 mil, el 99. Mc Arthur, a su vez, aparece otorgándole más de 400 mil el 96 y sobre los 400 mil el 98, en apoyo a la paz y seguridad en Las Américas.

La Ford también renueva sus donaciones a la Flacso cada dos años. El 98 le asignó casi 300 mil dólares al fortalecimiento institucional de sus programas en salud sexual y reproductiva que afectan a la mujer. Figura con otros 97 mil adicionales para investigaciones sobre el modelo económico chileno y con otro tanto para iniciativas en el exterior, como realizar un informe sobre la cultura política y centralización en El Salvador (150 mil).

Y no hay mucho más entre los centros académicos, que parecen haberse debilitado tras la fuga de sus fundadores a los cargos de administración política de los gobiernos de la Concertación o que han evolucionado a temas de mayor interés internacional, como los ambientales o de la mujer.

Continúa sí recibiendo subvenciones el Centro para Estudios Socioeconómicos del Desarrollo (CED), que fundaran Edgardo Boeninger y Gabriel Valdés. El 98 la Ford le donó 320 mil dólares para un proyecto, que dirige Hugo Fruhling, orientado a supervisar y mejorar los mecanismos de control de eficiencia de la policía en la lucha contra la delincuencia, con respeto a los derechos humanos.

El PIIES (Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación), una de las ONG educacionales que también se viró al tema ambiental, se vio favorecido con casi medio millón de dólares de la Kellog el 99 para estudiar modificaciones al modelo escolar convencional en un barrio pobre de Santiago.

Pobreza e indígenas

Kellog, la quinta entre las grandes fundaciones, mantiene una presencia importante en Chile, en el área de la pobreza y la marginalidad y esa pareciera ser su forma también de vincularse con la temática indígena. No encontramos entidades filantrópicas norteamericanas abocadas a la causa indígena, cuyas fuente de financiamiento parecieran provenir más bien de Europa.

Desde esa perspectiva, la Kellog aparece con importantes contribuciones el 99. Le dio 306 mil dólares a la Corporación de Acción Voluntaria (para estimular la participación de la organizaciones de voluntariado y voluntarios en el desarrollo social); 436 mil dólares a la Fundación de Desarrollo Educacional de la Araucanía (FUDEA), para mejorar la calidad y equidad de la educación en comunidades rurales, y asignó casi medio millón de dólares al Centro de Educación y Tecnología (CET). La cifra más alta, 832 mil dólares, correspondió a la Sociedad Mapuche de Servicios, Asesoría e Investigación Lonko Quilapán. Con sede en Temuco, el proyecto busca mejorar las condiciones de vida de los indígenas a través de un programa de desarrollo sustentable e integrado, basado en las oportunidades de educación, productividad agrícola y organización comunitaria.

Un aporte no menos importante de la Kellog es para la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza, que dirige Alberto Etchegaray. Recibió casi 303 mil dólares para desarrollar la filantropía en Chile a través de la promoción de la responsabilidad social en el sector empresarial y conseguir la participación de microempresarios y jóvenes profesionales en proyectos sociales.

Esta misma entidad se apuntó otro tanto con la Ford el 99, casi 900 mil dólares en un proyecto a tres años, que está desarrollando un sistema que premia la innovación en participación ciudadana en la gestión municipal. El próximo día 18 serán premiadas 15 experiencias, de las 400 que se presentaron al concurso.

La Ford tampoco tiene programas para comunidades autóctonas en la región andina. Prioriza los temas de las áreas urbanas, pero llega por otros motivos a iniciativas vinculadas a los indios. El 98 y el 99, por ejemplo, otorgó un total de 390 mil dólares a la Universidad de la Frontera, en Temuco, para convertir el Instituto de Estudios Indígenas en un centro interdisciplinario de desarrollo regional.

Uno de los temas recurrentes de la Ford es desarrollar la filantropía y promover el desarrollo del capital humano y social. En este sentido, el 99 otorgó tres grants de 65 mil dólares cada uno a tres iniciativas: al Grupo de Investigaciones Agrarias (GIA) para investigaciones sobre grupos en pobreza y excluidos; al Instituto de Desarrollo Innovativo (IDI), que dirige Alfredo del Valle, para el trabajo de una metodología participativa para resolver los problemas sociales, y a Focus, que lidera Ignacio Irarrázabal, para evaluar cuáles son los mecanismos que apoyan a los microempresarios.

Ford también subvencionó al Hogar de Cristo (260 mil dólares el 98) y al programa "Trabajo para un Hermano" de la Fundación Solidaridad (75 mil). Y en materia de desarrollo de la filantropía en Chile, aportó casi 200 mil dólares el último par de años a un proyecto de Soledad Teixedo, de la U. Bolivariana, que busca promoverla. En una línea similar, el 98 le otorgó 87 mil dólares a Simón de Cirene, que apoya la creación de cualquier ONG en el país.

Derechos humanos

Como en los 80, el respaldo más importante a los derechos humanos continúa siendo de la Ford. No sólo hizo posible el libro sobre la reconciliación de la U. Alberto Hurtado, sino que continúa suplementando fondos, como antaño, a la Vicaría de la Solidaridad. Ahora, para que esa entidad de la Arquidiócesis de Santiago pueda constituir un archivo y un centro de documentación sobre los derechos humanos en Chile. Con ese objetivo le asignó 147 mil dólares el último par de años y financió con 60 mil, una reunión internacional de grupos de derechos humanos de la región para que estos documentos que dan cuenta de las transgresiones a los derechos humanos en Latinoamérica no se pierdan.

La Ford también hizo su primera incursión a través de Internet al tema de derechos humanos y medioambiental (bosque nativo) financiándole a un norteamericano - Stephen Nielson Anderson- que vive en Chile, la producción y mantención de páginas web relativas a esos temas. Para ello le asignó sobre un cuarto de millón de dólares el 98-99.

La fundación continúa promoviendo la libertad de expresión con la escuela de periodismo de la U. (210 mil dólares) y la asociación de jóvenes en defensa de los derechos humanos, la diversidad cultural y sus derechos políticos (proyecto de la ONG Ideas, que dirige Francisco Estévez, con 200 mil dólares el 98).

Y en el exterior, la Ford también financia proyectos relativos a Chile en el ámbito de los derechos humanos. Entre los más importantes, el 99 subvencionó tres iniciativas: 35 mil dólares para la entidad que está ayudando a desclasificar los documentos de la CIA relativos a Chile (Archivo de Seguridad Nacional de Chile); 105 mil para el Centro de Justicia y Ley Internacional que dirige el chileno José Miguel Vivanco en Nueva York (reformas políticas y conferencia sobre la estrategia de los derechos humanos en Latinoamérica); y 27 mil a Human Rights Watch - también de Nueva York- para un informe sobre las consecuencias del arresto del general Pinochet en Londres.

El Interés Mujer y Población

SIN duda que la mujer, los derechos sexuales y reproductivos se han convertido en el tema favorito de las entidades de filantropía de EE.UU. El denominador común - escribía Max Schulz en una publicación del Competitive Enterprise Institute- entre empresarios tan notables como Bill Gates (creador de Microsoft), Warren Buffet (magistral inversionista de la Bolsa), Ted Turner (CNN), David Packard (impulsor de la revolución de la computación con Hewlett) y George Soros (que también ha amasado miles de millones de dólares, pero apostando en contra los Bancos Centrales) es que "concentran sus donaciones filantrópicas en programas de control de la natalidad". Agregaba el destacado economista, que comparten todos ellos "la equivocada creencia de que la tierra sufre una crisis de sobrepoblación".

Equivocada o no, lo cierto es que Gates donó casi ocho mil millones dólares a las Naciones Unidas para ser usados en control de natalidad, Ted Turner lo siguió con otros mil millones, y mientras Soros aplaudía la iniciativa, Buffet prometió dejar casi toda su fortuna de 15 mil millones de dólares para el mismo objetivo.

Haciendo suyas El Cairo

Sorprende ver la magnitud de los generosos aportes que la mayoría de las fundaciones grandes de EE.UU. hace a las organizaciones mundiales que buscan frenar la natalidad - como el Fondo de Población de la ONU, el Consejo de Población (NY) o la IPPF- , organizaciones feministas - como el International Women's Health Coalition- o que promueven el aborto. Como botón de muestra, la Packard aparece el 99 asignando cinco millones de dólares a la National Abortion Rights Action League Foundation, de Washington. Nigeria (por el Sida), la India - de reciente polémica por el nacimiento del niño número mil millón- y Méjico se repiten entre los receptores favoritos en el tema poblacional.

De las fundaciones que han dado donaciones en el tópico a Chile, las tres hacen suyas la agenda de El Cairo de control de población: Rockefeller, Mc Arthur y Ford. El Rockefeller Found tiene como programa especial la agenda de El Cairo, pero en Chile hace aportes menores en el tema. De acuerdo a su informe anual de 1998, en el área población asignó sólo 20 mil dólares al departamento de Salud Pública de la UC para un estudio acerca de las inequidades sociales y de salud en el período 80-96. Y dentro del área titulada "preparando una segunda revolución anticonceptiva" - que considera 4,5 millones de dólares adicionales para esta revolución tecnológica- aparece una donación de 48 mil 400 dólares para el programa de la UC en capacitación e investigación en biología reproductiva. El año anterior le concedió a la misma iniciativa, para la compra de equipos, 40 mil 300 dólares.

Mc Arthur, a su vez, que apunta a que las "elecciones reproductivas sean responsables" y que los embarazos sean deseados y los abortos seguros y disminuya el número de muertes por embarazo (agenda de El Cairo), concentra sus grants en población del 98 en India, Nigeria, Méjico y Brasil. Ese mismo año concede 357 mil dólares a la Red de Salud de la Mujeres Latinoamericanas y de El Caribe, con sede en Santiago, pero que funciona en 18 países, para un programa de intercambio que promueve la difusión de información sobre salud reproductiva.

La Ford le otorgó a la misma ONG 357 mil dólares (también el 98) para apoyar un proyecto de universidad itinerante de la red. En los distintos países, universidades locales van dando cursos sobre el acceso a la salud de la mujer o el impacto de la violencia sexual en su bienestar.

Ford: el mayor respaldo

El principal donante de EE.UU., la Ford, es por lejos el que más iniciativas apoya en esta área en Chile. En sus páginas de Internet señala que el programa de defensa de los derechos sexuales y reproductivos incluye el respaldo a las redes feministas que en Chile luchan por esos derechos y promueven el diálogo entre las organizaciones de mujeres y el sector de salud, y la defensa local y nacional de estos derechos. Y menciona entre otras iniciativas en el país en esta línea, las subvenciones que otorga a la Corporación Nacional de Prevención del Sida y al Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (Icmer).

A Conasida le otorgó 66 mil 200 dólares el 97, y 250 mil, el año pasado, para promover la defensa y educación pública frente a la discriminación de quienes padecen el Sida e individuos homosexuales. Al Icmer, a su vez, más que respaldarlo en sus investigaciones reproductivas, lo alienta en su activismo, como son las reuniones internacionales que organiza la entidad en defensa de los derechos reproductivos. Para ello le destinó casi 164 mil dólares el 98.

La donación más suculenta la recibió ese año la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, medio millón de dólares a tres años, para investigaciones de estudio de género y salud reproductiva. Es un proyecto "tie off" (último "grant") porque según explican en la Ford, todo lo que es estudio de género ya está consolidado en Chile y lo que interesa a la fundación ahora es que se aplique la herramienta para lograr una mayor equidad de género. También la U. obtuvo 55 mil dólares el año pasado para la difusión de materiales educacionales sobre sexualidad, salud reproductiva, ética y religión.

Y en esta área se agrega una contribución al CIDE (Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación, jesuita) para evaluar 11 proyectos de educación sexual en la región andina. El CIDE obtuvo otros 55 mil 500 dólares dos años antes.

Y en la línea de incorporar la perspectiva de género y regional en la investigación y enseñanza de la historia, la UC se apuntó 175 mil dólares, a dos años, el 98.

La Ford apoya desde su creación (al alero de la Academia de Humanismo Cristiano) al Centro de Estudios de la Mujer. La última donación, por 75 mil dólares, la recibió el año pasado para estudiar la situación de micropréstamos a jefas de hogar. El 98 el CEM se benefició con 306 mil dólares para un análisis de género de las políticas laborales frente a la mujer en el Mercosur.

Montos igualmente onerosos concedió la Ford a otras tres entidades chilenas el 99:

Iglesia Evangélica Luterana: 250 mil dólares para fortalecer programas de acción comunales sobre derechos y salud sexual y reproductiva.

La Morada: 170 mil dólares, a dos años, para una investigación y defensa contra la discriminación legal que sufre la mujer en Chile. El programa partió el 97 con una donación similar y a esta misma ONG, la Rockefeller le concedió 250 mil dólares el 96.

Foro Abierto de Salud y Derechos Reproductivos: 140 mil dólares, a dos años, en apoyo a esta red de derechos y salud y para sus actividades de monitoreo en Chile del cumplimiento de las metas que se fijaron en la cumbre de población de las Naciones Unidas en El Cairo.


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En los últimos años la prosperidad ha permitido el florecimiento de nuevas fundaciones en EE.UU., pero en Chile continúan operando las tradicionales, en apoyo de las universidades, programas de desarrollo humano, los derechos reproductivos y causas medioambientales.
En los últimos años la prosperidad ha permitido el florecimiento de nuevas fundaciones en EE.UU., pero en Chile continúan operando las tradicionales, en apoyo de las universidades, programas de desarrollo humano, los derechos reproductivos y causas medioambientales.


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