REVISTA YA

Martes 7 de Septiembre de 2010

 
Mujeres Bicentenario

El resultado: un mosaico del Chile de 2010.  
Por Ximena Urrejola B.   

 Javiera EyzaguirreLa mujer jovenCecilia Avendaño

"Estamos en proceso"

Estudió en la Escuela de Artes Visuales de la Universidad de Chile, tiene 30 años y trabaja en fotografía. Dice que la labor del arte contemporáneo es generar preguntas más que discursos totalitarios. "Ha habido avances, pero también problemáticas que no se han resuelto, sobre todo en equidad de género y libertad de pensamiento. La mujer del Bicentenario es una mujer que está en proceso, tenemos que avanzar como sociedad en temas sociales, políticos y culturales".

Margarita Dittborn

"Hoy somos más despiertas"

28 años, artista visual autodidacta y fotógrafa, actualmente está exponiendo una muestra individual en la Sala Gasco. Se llama "En vuestras tierras quisiera yo descansar", y en ella se ven avionetas, paisajes y hombres, vestidos a la antigua, con apetitosas cabezas... Brotaron de versos escritos por Isabel Margarita Bustos: "Las niñas buenas comen postre, las niñas malas, a la cama". Con guiños de buen humor y detalles pop, las obras de Margarita se plantan con actitud de óleo. "Me encanta la pintura, me emociona, pero encontré una forma de llegar a algo parecido de acuerdo a mis potencialidades", dice.Margarita Dittborn no aprendió a pintar ni tampoco terminó la carrera de fotografía "porque me superaban los ramos teóricos", pero hoy está convertida en una de las artistas jóvenes más reconocidas. Ella dice: "Puedo decir que las mujeres hoy somos más despiertas, conscientes de lo que queremos y nos las arreglamos para lograrlo.También nos preocupamos de no extremar las opiniones echándole la culpa al machismo o al feminismo y no nos quedamos enfrascadas en ninguno de los dos. Las mujeres de hoy, por el hecho de estar despiertas, cambiamos de opinión con facilidad y -por muy paradójico que esto suene- si hay algo consecuente, eso es cambiar de opinión".

Antonia Cruz

"Reflexionemos sobre los cambios"

Se autocalifica como artista visual, tiene 26 años, estudió en la Finis Terrae, y de ella se ha dicho: "Trabaja en fotografía aunque es grabadora y fusiona ambas técnicas. Logra algo que tiene un sentido muy profundo: aparece lo humano, algo que hoy no se trabaja mucho. Su trabajo con rostros femeninos es finamente provocador, trabaja la ambigüedad. El arte digital de Antonia, siendo tan moderno, me hace volver a la época del mejor retrato.Humaniza el arte actual". (Mimí Marinovic, crítica de arte).Antonia Cruz es joven, pero ya es reconocida. A partir del 22 de septiembre compartirá vitrina junto a consagrados, como Enrique Zamudio, en una exposición en el MAC de Quinta Normal, donde se va a plantear la ciudad en 100 años más: ella quedó clasificada en la convocatoria performance."Me ha ido bien siendo constante y disciplinada, es difícil en ciertos aspectos, porque no hay una continuidad económica. Pero soy parte de una generación de artistas con muchas motivaciones, y aunque es muy difícil estar en constante creación, es un camino que hay que seguir". ¿Qué la motiva? Los acontecimientos históricos, la mujer femenina, el tiempo y la memoria en torno a la mujer. "El recorrido del tiempo te va entregando diferentes miradas y perspectivas del género, uno puede reflexionar sobre los cambios de la mujer".

Paz ErrázurizLa mujer maduraRoser Bru

"Siempre pienso en cosas nuevas"

"El trabajo de Roser Bru es una larga meditación. Y lo que va descubriéndose en las sucesivas etapas de su obra siempre tiene que ver con las mujeres: su corporalidad, su memoria, su rebeldía, sus formas de plenitud y gozo y, muy profundamente, sobre todo, sus formas propias de sufrimiento". Las palabras son de la académica Adriana Valdés y reflejan lo que es Roser Bru: una rebelde de 87 años. Nacida en Cataluña, exiliada a Chile en el "Winnipeg", Roser Bru no se demoró nada en ser parte de la escena pictórica nacional, y desde el comienzo participó en el mítico Taller 99, junto a Nemesio Antúnez. Y todavía va al taller, los miércoles, sin fallar. "Es el día libre en que cada cual hace lo que quiere y ellos me dejan hacer muchas cosas y me las imprimen incluso. Me gusta estar con gente joven, yo soy la más vieja. Tengo 87 años, pero no se me notan. Todo el día se me están ocurriendo cosas nuevas". Aunque nació en España, también se siente chilena: dice que aquí encontró libertad, gente amable, amigos. Sus primeros años los vivió en una casa de avenida Matta: "Entendí que a los niños pobres los llamaban rotitos, porque andaban sin zapatos. Yo encontraba muy especial eso. También recuerdo que en elParque O'Higgins el 18 de septiembre la gente se emborrachaba: yo no estaba acostumbrada a eso. Y que además se compraban zapatos blancos, era una costumbre que no entendía mucho porque en septiembre siempre llueve, y los zapatos se ensuciaban harto", dice.

Ana González

"¿Por qué?"

"¿Tengo que decir mi edad? Bueno, tengo 85 años". Ana González tiene el mismo nombre de la aclamada actriz nacional, pero su vida ha estado lejos de ser una comedia. Perteneciente a la Agrupación de Familiares deDetenidos Desaparecidos, desde 1975 que sufre por la muerte y desaparición de sus dos hijos, Manuel Guillermo (de 23 años en ese tiempo) y Luis Emilio Recabarren González (29 años); de su nuera embarazada de tres mesesNalvia Rosamen Alvarado (de 21 años); y de su marido, Manuel Recabarren, en ese entonces de 50 años."El 25 de abril de 1976, mis dos hijos, mi nuera y mi nieto de dos años y medio salieron a las ocho de la mañana.Iban a su trabajo. Nunca volvieron. Una vecina recogió a mi nieto abandonado en la calle. Al día siguiente, mi marido salió y nunca más volvió", dice Ana González. Hoy está preparando un libro con la historia de su vida, y no pierde la sonrisa: recién fue declarada "Reina huachaca alternativa" y es candidata del Bicentenario en la comuna de San Joaquín. Pero siempre se pregunta: "Si eran culpables, malos ¿por qué no los juzgaron y los metieron presos? ¿Por qué matarlos?".

Margot Loyola

"Soy una mujer del Bicentenario"

Con 91 años y más de 60 de actividad musical, Margot Loyola no piensa dejar su carrera como solista e investigadora del folclor nacional. Para este 2010, la ganadora del Premio Nacional de Arte tiene varios proyectos. "Soy una mujer del Bicentenario", dice. "Yo no podía nacer sino un 15 de septiembre, pero del cumpleaños ni me acuerdo. ¡Y este año no cumplo, porque el Bicentenario me llena de Chile! Pero no voy a estar completamente contenta hasta que salgan los mineros de la mina San José. Anoche soñé que veía al primero salir y era maravilloso. Y cuando los mapuches solucionen el problema de sus tierras".Margot Loyola y su marido Osvaldo Cádiz no paran: "Estamos terminando nuestro trabajo "La danza de la vida y de la muerte", un libro donde quedará plasmada una investigación de cuatro años sobre la cueca en diversos sectores de Chile, que además viene con 4 CD y un DVD con cuecas inéditas. Además, acaba de terminar 24 programas de "Conversando Chile con Osvaldo Cádiz y Margot Loyola", que se va a transmitir por 14 emisoras.Y está preparando "Maule de cordillera al mar", obra que irá a presentar en el teatro de Talca. "Estamos haciendo demasiadas cosas".

Natalia VialLa mujer madreLola Ricci Vial

"Mi hija"

Seis años, amistosa, alegre. Mientras su madre -Natalia Vial- se define como un poco tímida, Lola es todo lo contrario: dueña del mundo, segura. "Elegí retratar a mi hija, que ella saliera en un primer plano, porque ella determina mi condición de madre. No sé lo que es tener más de un hijo, pero cuando tienes una sola hija es una relación muy simbiótica". Espera verse a sí misma respetando las ideas propias de su hija. "Uno cree que se las sabe todas y, por lo mismo, no quiere que los hijos hagan ciertas cosas. Me gustaría poder respetar sus decisiones".

Nevenka Labbé

"Mi mama"

Tiene 75 años, y por veinte cuidó a Natalia Vial y a sus cinco hermanos (los Vial Herrera son cinco mujeres y un hombre). La destacada fotógrafa -quien acaba de finalizar su tercera exposición individual en el Instituto Cultural de Las Condes)- se refiere a ella como "mi mama". Nevenka Labbé llegó a su casa cuando Natalia nació: era una mujer joven, muy rubia, de ojos azules, que hacía cualquier cosa con tal de encubrir las embarradas de sus "hijos" y defenderlos cuando se portaban mal. No se movió de la casa de Natalia hasta que se casó, ya adulta y, por lo mismo, nunca pudo tener sus propios hijos. Pasó años yendo a lavar y a planchar, mientras vivía con su marido. "Lo bonito de la historia con mi mama -dice Natalia- es que después de que enviudó nos volvimos a acercar mucho. Mi familia nuclear somos sólo mi hija y yo, y mi mama, así como para mí fue una segunda mamá, hoy se ha convertido en una segunda abuela para Lola. Cuando uno tiene una familia nuclear pequeña como la mía de alguna manera, uno trata de hacerla crecer, y mi mama es hoy parte de nuestra casa. Va todas las semanas a almorzar con nosotras. Me encanta la gente mayor, conversamos, vemos televisión y soy feliz cuando está cerca de mi hija. Me preocupo por ella porque es parte de mi familia. Ha sido una gran madre".

Loreto Herrera

"Mi mamá"

La mamá de Natalia Vial se casó muy joven y a los 30 años ya estaba separada y con seis hijos que cuidar. A pesar de las dificultades que la separación pudo haberle significado, ella supo salir adelante. Se demostró a sí misma que podía hacer lo que quisiera y así, con seis hijos, entró a la universidad a estudiar Derecho. AunqueNatalia Vial era muy chica en ese tiempo, en su cabeza guarda imágenes de su madre repleta de libros y con amigas estudiando en su casa. Está orgullosa porque dice que se la pudo, y que no tiene recuerdos de haberse sentido abandonada: como eran seis hermanos y tenía a su mama Nevenka, nunca se sentía sola.Viajera incansable, Loreto Herrera cuenta entre sus experiencias el haberse lanzado en canopy, en paracaídas, por los rápidos del Bio Bío, y hace no mucho tiempo. A pesar de ser una aventurera, asegura que fue muy estricta con sus hijos: "Les exigí mucho en el colegio, en las horas de vuelta a la casa. Soy hija de una familia muy sobria, y traté de educar a mis hijos en el mismo sentido, también entregándole mucha importancia a la educación, para que tuvieran una profesión. Eso de ver a la mamá sacando una carrera adelante les influyó en algo. Además, como las clases eran sólo en la mañana, en las tardes estaba con las niñitas cuando llegaban del colegio, y, a veces estudiábamos todos encima de mi cama", recuerda. Se nota la unión que existe con sus hijas: "Destacaría que fui muy celebradora de ellas, muy estimuladora y ahora mucho más que antes".



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Natalia Vial
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