REVISTA YA

Martes 11 de Marzo de 2003

Margarita Maira Serrano:
La heredera del clan Serrano

Aunque se declara "la más inculta de la familia", los hechos demuestran lo contrario. Con sólo 15 años, la hija de la escritora Marcela Serrano y el ex embajador Luis Maira ya debutó en el mundo de la literatura al coescribir junto a su madre el cuento infantil "El cristal del miedo". Feminista hasta la médula, no oculta el orgullo que siente por ser una Serrano: "La imagen de mi mamá y mis tías en mí es muy poderosa; de ellas viene la importancia que le doy a la mujer". Adora a Tolkien y a los amigos que dejó en México, y asegura que su mamá no la crió para quedarse encerrada en una casa, desperdiciando sus talentos.
Texto Karim Gálvez V. Fotografías Juan Eduardo López

margarita Maira Serrano no cree que su debut literario haya sido demasiado prematuro. A sus 15 años, no se le hizo rápido porque nunca pensó que alguien fuese a darse cuenta de su existencia. Ni siquiera se le ocurrió que su nombre aparecería impreso en "El cristal del miedo", el cuento infantil que publicó hace poco junto con su madre, la escritora Marcela Serrano. Para ella lo normal es escribir y hacía tiempo que deseaba contar la historia de Milena, una jovencita que no se conforma con dedicarse a las labores del hogar y se emplea en el castillo de un marqués que enhebra collares con los miedos ocultos de las personas.

Cuando vieron el libro, sus amigos sólo atinaron a exclamar: ¡guauuu! "Se emocionaron, éramos un grupo grande en México, todos con su sueño y el que yo publicara hizo que cada uno empezara a sentirse más cerca de su meta. Mi mejor amigo, por ejemplo, quiere ser jugador de fútbol americano".

Acaba de llegar a Santiago desde Ciudad de México, donde vivió estos últimos seis años por el trabajo de su papá, Luis Maira, como embajador.

Ella no quería volver. "Hubo llanto con mis amigos, pero espero que me pasen cosas buenas en Chile. Acá tengo a mi familia y eso es lo positivo. Guardo muy pocos recuerdos de Santiago; tengo que empezar a estudiar la ciudad, y eso me pica. ¡Cómo no me acuerdo de las cosas si yo viví tanto tiempo acá!, incluso me siento mal de que no recuerde a mi propio país".

Viajó con su mamá, su hermana Elisa (21) y su gata Sebastiana, bautizada así en honor a Neruda. "Desde chica he conocido su poesía, pero mi fascinación es Tolkien".

- ¿Y te gustan los libros de tu mamá?

"Aún no los leo. Decidí que cuando cumpla dieciséis comenzaré a leerlos porque recién ahora me siento suficientemente grande para distinguir la faceta de escritora de la de mamá, que es como yo la conozco. Fue una decisión mía, y no por temor, sino porque sentía que estando muy chica podría malinterpretar, tal vez no entenderlo suficiente; recién ahora, además, sé un poco más de literatura".

- ¿Cómo la ves como mamá?

"Muy buena, me siento muy cercana a ella, especialmente ahora que deseo ser escritora; me recomienda libros, autores, me habla de los clásicos, me enseña mucho. Quiere que sea culta. Leo sus entrevistas y cuando escribe artículos me pide mi opinión".

- ¿Tampoco has leído a tu abuela Elisa Serrana?

"Nunca la vi como mujer escritora. Me acuerdo que desde chica su casa estuvo tapizada de libros, pero a ella nunca la vi leyendo. Siempre estaba con nosotros, sus nietos. Además, ya tenía su enfermedad cuando yo nací. Recién de grande supe que escribía".

- ¿Cuándo decidiste dedicarte a la literatura?

"En sexto básico me di cuenta de que me gustaban las palabras, el español. Me entró, empecé a leer mucho. Espero que se dé, pero también sé que necesito ejercitarlo y saber si realmente sirvo. Siento que no quiero quedar fuera de la literatura, pero tampoco tengo la obligación de terminar como escritora".

- ¿Lees mucho?

"Bastante, pero me quedo pegada en ciertos autores, como Tolkien. Me gusta mucho el género de fantasía. Cuando chica leí todas las Crónicas de Narnia. También le tengo mucho respeto a J.K. Rowling porque ha hecho leer a muchísimos niños con Harry Potter y eso me parece un fenómeno destacable".

- Con ese gusto por la fantasía era esperable entonces el ambiente mágico de "El cristal del miedo".

"Siempre he sido así. Mi mayor fascinación han sido los gaiteros. Cuando imagino historias del futuro con mis amigos digo que me casaré con un gaitero y viviré en un castillo en Escocia. No sé qué representa, pero me atrae, tal vez por los libros que he leído. Quizás es algo casi inconsciente. Creo mucho en la fantasía, y muchas de mis influencias actuales vienen de historias de ese tipo. Siempre estoy imaginando cosas, el mundo que está dentro de mi cabeza es más divertido. Vivo como en dos planos, en el mundo el real y el que está en mi mente".

- ¿No te cansa?

"No, me encanta, y si me cansa lo apago".

- ¿Qué tanto aporte tuyo y que tanto de tu mamá hay en el cuento?

"La idea base fue mía y a mi mamá le gustó. Entre las dos nos contamos la historia completa y luego dijimos ahora hay que escribirla. Fue muy par a par, aunque mi mamá se quejaba de mi indisciplina; en vez de escribir, leía o salía con amigos, pero creo que terminé bien. Todavía no me disciplino, pero es algo que tengo que hacer".

- Algunos críticos dijeron que en el libro se nota la identificación entre madre e hija.

"No estoy de acuerdo. No lo pensamos en ningún momento, no veo la conexión. También se dijo que intentamos meter el rollo feminista a los niños. Nunca hubo nada en ese sentido; lo único que queremos es que los niños se entretengan, no hay otra lectura".

- Tal vez se comentó porque a la heroína le aterroriza quedarse para siempre sacudiendo y haciendo camas...

"Incluso se dijo que mi mamá impulsaba eso, cuando esa parte es mía; es el prototipo que tengo en la cabeza. No estoy de acuerdo con esas interpretaciones. Siempre he sido muy pro mujer; supongo que la influencia de vivir con mi mamá es fuerte. Yo soy muy feminista. Estoy en favor de los derechos de las mujeres; no creo que deban crecer para servir al hombre, como sucede en algunas culturas. En México, por ejemplo, lo vi muy fuerte. Muchas mamás de mis amigas no trabajan por cuidar a sus hijos y asear la casa. No tienen otra opción".

- ¿Tus amigas imaginan otra cosa?

"Claro, ninguna está por ese lado, creo que en parte por mí. Les pedía que se rebelen, una no puede ser así. Me choca mucho, pero siento que en Chile es menos. Creo que el único miedo que pude haber tenido es que me dejaran encerrada en una casa y mis supuestos talentos se perdieran, pero no vivo en un ambiente en que eso me pudiera pasar. Sé que mi mamá no me crió para eso".

- Eres de las que promueven tener opiniones propias.

"Ahora que me vine, en las cartas que me entregaron mis amigas mexicanas pusieron que soy de las que se paran a reclamar por las cosas que todos piensan, pero nadie se atreve a decir; soy muy reclamona".

- ¿Eso viene por los Maira o los Serrano?

"Creo que por los dos. Mis papás siempre defienden lo que piensan, ambas familias son fuertes. Mi papá es capaz de mover a mucha gente, es persuasivo, y mi mamá es peleonera por lo que quiere. Creo que yo tengo las dos cosas. Quizás podría ser una líder para promover ideas".

- ¿Te interesa serlo?

"De chica me motivaba mucho, pero con el paso del tiempo lo he ido reprimiendo. Esa faceta se conjuga muy bien con la política y ahí estuvo clara la influencia de mi papá. Por un tiempo incluso quise ser abogada, pero ahora me ha gustado más escribir".

- ¿Por qué tema te la jugarías?

"Por las mujeres. Creo que en el mundo aún falta mucho. No en todas partes está contemplado que ellas trabajen. Nunca me lo dijeron directamente, pero sentía que a mis amigas mexicanas les parecía raro que mi mamá lo hiciera".

- ¿Cómo es la relación con tu papá?

"Me llevo muy bien, paso mucho tiempo con él en su piso. No se me hace raro que cada uno tenga su propio espacio en la casa. Creo que la mujer debería escoger si desea dormir con su pareja, ayuda más el deseo de estar con alguien que la obligación; verdaderamente es una opción. Además soy práctica... por los ronquidos".

- ¿Ésa es tu visión de familia?

"Creo que ambos tienen que aportar y no veo por qué debe darse una relación en que uno sea más dominante. Tiene que haber una participación igualitaria, que es lo que yo he visto y he recibido en mi casa".

- ¿Cómo visualizas a los jóvenes de tu generación?

"De los que conozco me llama la atención que todavía no estén muy definidos en lo que quieren hacer. Me gustaría que se pongan más cultos y comiencen a pensar un poco más. Les gusta divertirse harto, como cualquier joven; a mí también, pero en mi pequeño grupo de amigos somos más calmados. Sin problemas nos quedamos viendo una película si estamos cansados, sin la ansiedad de salir. Me gusta tener la opción de hacer lo que deseo".

- ¿Te criaron así?

"Absolutamente. Intento hacer las cosas que me gustan. Los recuerdos más fuertes que tengo de cuando chica son de mi mamá escribiendo y mi papá en la política, en mundos muy diferentes, sintiendo que ellos disfrutaban y eran buenos en eso".

- ¿No tienes la sensación de que debes ser buena por ser "hija de"?

"Debería tener la sensación pero no está presente, porque creo que en lo que escoja seré buena; por algo tengo la posibilidad de elegir. Pienso, además, que mis papás nunca me van a presionar porque no somos una familia achiever, que cría a los hijos para que sean exitosos y busquen el logro. En ese sentido mis papás son muy liberales".

- ¿Te das permiso entonces para equivocarte o decir tonteras?

"Por supuesto, yo soy la inculta de la familia. Entre mis papás y mi hermana saben de todo. Siendo la menor tengo la excusa. Pero creo que llegaré a ser culta, estoy aprendiendo bastante, al menos de literatura, que para mí es importante".

- ¿Qué relación tienes con tus tías Serrano?

"Son parte muy importante de mi familia. Para mí las cinco son 'las Serrano'. Su imagen es muy fuerte, poderosa, las quiero mucho y estoy orgullosa de ellas. Creo que de ahí viene la importancia que le doy a la mujer. A mis tías las criaron para ser fuertes en el mundo que vivían, en un tiempo que no era común".

- En una familia tan marcadamente humanista, ¿qué acercamiento tienes con el área científica, ingenieros, matemáticos...?

"Me dan lata. Mi imagen probablemente está mal, pero los siento muy serios, poco interesados en la literatura, el cine. Me cuesta creer que alguien quiera ser químico y querer a Tolkien al mismo tiempo".



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Foto:Juan Eduardo López


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