EL SÁBADO

Sábado 23 de Febrero de 2013

Julio jung duvauchelle
Heredero de un linaje teatral

Es hijo de Julio Jung y María Elena Duvauchelle, pero durante años renegó del teatro. Ahora, tras un largo recorrido, asume al fin su destino.  
Por Ernesto Garratt Viñes Fotografía sergio lópez i. Es Caracas, Venezuela, un día de 1978, y Julio Jung, el actor, vive desde hace unos años en ese país junto a su (entonces) mujer María Elena Duvauchelle, también actriz. Ambos se han alejado de la dictadura chilena y Jung está trabajando en lo que mejor sabe hacer: el teatro. Ese día está participando de una obra musical en las tablas venezolanas, Un cuento de Navidad, de Charles Dickens.Julio Jung está en pleno ajetreo teatral, corriendo detrás del escenario, cuando unos colegas se le acercan. "Oye, pana, tu hijo ha nacido". Y Jung se saca el maquillaje y corre hacia la clínica Caurimare, en las colinas de Caracas, pero es tarde, avanzada la noche, y las horas de visitas se han acabado.Para su suerte,  Jung es una estrella en Venezuela gracias a un comercial de TV y le permiten entrar a ver a quien será su único hijo: Julio Jung Duvauchelle.Hoy, de 34 años y convertido en director de teatro, se sienta al lado de sus padres a escuchar, en el living del departamento paterno de Providencia, la historia.Dice Julio Jung padre: "En la clínica fue emocionante ver a esta 'cosa'. El único hijo que tengo, que afortunadamente es más guapo que yo, de eso no cabe la menor duda, algunos hasta lo encuentran parecido a Felipe Camiroaga"."Durante muchos años no deseábamos tener un hijo, queríamos viajar, realizarnos en nuestras profesiones. Pero cuando llegó, fue maravilloso", comenta María Elena Duvauchelle.Ahora Julio Jung Duvauchelle, pese a que toda su vida se negó, decidió seguir los pasos paternos y dejar de huir de su herencia teatral. Acaba de terminar la temporada de El rapto del galán de teleseries, una comedia sobre dos mujeres que se enamoran del protagonista de su teleserie favorita, que él dirigió en la sala Ladrón de Bicicletas. La obra, que ya había hecho su madre en los 90, contó con la participación de su padre en el elenco. Ahora se prepara para compartir escena, de igual a igual, con él en Yepetto, del dramaturgo argentino Roberto Cossa. Julio Jung hijo dice que comió, respiró y vivió teatro en sus primeros años y que llegó un momento en que estaba hasta "la tusa" con los actores. "Obviamente nunca pensé ser médico o ingeniero, pero sí me corría por las venas lo del arte. Pasé por la batería, la pintura y saliendo del colegio estudié cine. Trabajé en publicidad y no la pasé muy bien, así es que me metí a teatro en los talleres de Fernando González hace como tres años y medio... al teatro llegué con 31 años. Y al final dije: 'Igual esto me gusta'. Doy las gracias de que siempre anduve con mis padres metido en los teatros, en los canales, en los ensayos", cuenta.De hecho, estaba con ellos el 3 de marzo de 1985, en el Galpón de Los Leones, viendo el ensayo de El regreso sin causa, cuando comenzó el horror. "Si hasta el terremoto me pilló en el teatro", dice y recuerda que los demás adultos lo protegieron y lo pusieron en el centro de un círculo para que no le pasara nada.Jung hijo saca a relucir una anécdota: "Roberto Poblete me invitó a la universidad donde él hace clases y me presentó ante los alumnos: 'Este es Julio Jung chico, pero este cabro está sonado... estudió cine, se tituló, pero lamentablemente comió, respiró y respiró teatro y ahora está lleno de él".Julio Jung hijo sintió que el teatro era su camino cuando hizo su primera obra, La fiaca, que justamente dirigió su madre. "Y claro, estar en escena es sentir esta cosa de que estás ahí y se empieza a sentir el cuchicheo de la gente, el murmullo, ves que está llena la sala, el nervio en la guata y que es un nervio que te da vértigo. Y obviamente el aplauso final, y pasarlo chancho arriba del escenario es impagable", comenta."Claro que sigo haciendo audiovisual y pago mis cuentas con eso", agrega, "pero lo que me dice el caballero aquí presente (y señala a su padre) y muchos colegas de su generación, es que en los 80 duraban un año las temporadas, con funciones de martes a domingo. Es decir, se podía vivir del teatro. Y uno que ha hecho teatro a duras penas piensa 'qué ganas de que pudiera hacerse lo mismo"'.Jung padre recuerda: "Podías vivir del teatro incluso como actor independiente, el teatro Ictus era independiente, Lucho Córdoba era independiente, el Teatro de Chile fue independiente, y aparte existían dos elencos estables de actores, contratados de forma permanente, asignados a la universidad, que podían montar todas las obras que ahora traen de afuera".Y María Elena Duvauchelle interrumpe: "Paréntesis, en el Ictus todavía tenemos temporadas de 10 meses".

Super-super-manJulio Jung Duvauchelle admite que admiró y, claro, admira a sus padres, actualmente separados y en una muy buena relación: "Eran como mis superhéroes de chico"."De lo único que me arrepiento hoy es de haber sido tan falto de imaginación y creatividad: si hubiera sabido que mi hijo iba a ser actor, no le habría puesto Julio. Le habría puesto Ataulfo, Segismundo, Raimundo, cualquier cosa. Lorenzo, pero no Julio", dice Jung padre.Pero no importa, porque para Julio hijo, el Julio padre es un superhéroe infalible e irrefutable... salvo por el verdadero Superman, el actor Christopher Reeve, a quien conoció siendo un niño cuando el norteamericano vino a Chile en 1987 para mostrar su apoyo a 77 actores chilenos amenazados de muerte por su oposición a la dictadura.Fue a María Elena Duvauchelle, entonces presidenta del Sindicato de Actores de Chile, quien tuvo un fuerte contacto con la estrella. Los Jung Duvauchelle vivían en un departamento de la calle Merced, frente al Ictus, y a finales de 1987 sonó la puerta de su hogar. Abrió el pequeño Julio: "Quedé obnubilado. No podía creer que mi mamá estuviera abrazada de Christopher Reeve. Obviamente en algún momento pensé que eran amantes... y me quedé perplejo... Estuvo tres días paseándose por la casa y yo, sin quitarle la mirada".María Elena Duvauchelle: "Todo esto fue porque Ariel Dorf-man, que es muy amigo nuestro, hizo las conexiones. Robert DeNiro, Jane Fonda, Glenn Close, Laurence Olivier mandaban faxes dando apoyo y todo eso se perdió. Y entonces Christopher Reeve vino en representación de todo el sindicato de actores de Estados Unidos, porque él pertenecía a Amnistía Internacional".Incluso Reeve se daba el tiempo de explicarle al pequeño Julio, en un atlas, los lugares clave de su vida: dónde nació, dónde viajó, etc. "Cuando estuve en El hombre de la Mancha, Julio Milostich me dijo: 'Cabro, yo te conocí así de chico'. Era porque yo había sido parte de la comitiva chilena de Christopher Reeve", cuenta Jung Duvauchelle.Empezar dea poquito La primera actuación del "niño" fue en Mediomundo, el programa de humor donde trabajaba Julio Jung. Su debut fue en un gag con María Elena y Gloria Münchmeyer."Y también actúa en El regalo, de Cristián Galaz", agrega Julio padre. "Pero eso ya fue de grande", complementa Julio hijo. "Yo era un conserje... en algún momento Nelson Villagra quiere salir del hotel para suicidarse y yo lo agarro en el camino".María Elena Duvauchelle dice: "Ha empezado como todo actor debiera empezar, de a poco".Va por buen camino. La obra Yepetto -que prepara con su padre- es sobre la relación de un anciano académico y un joven celoso porque su novia ha tenido un affaire con él. "Para mí es un sueño compartir con el papá", dice. "Y uno de mis sueños antes de que estos dos desaparezcan -aunque les queda cuerda para rato- es hacer una obra de teatro con ellos. Yo voy a actuar con ellos, y en principio la dirigirá la Moira Miller".Julio Jung añade: "La Moira Miller dirigió La muerte y la doncella. Y si tú agarras el libro original de Ariel Dorfman escrito en inglés, esa obra está dedicada a dos personas: a Harold Pinter y a María Elena Duvauchelle".Jung hijo:"Me gustaría formar una compañía de teatro llamada La Familia para trabajar con mis padres, o a futuro conseguir una obra de teatro con ellos dos y que yo dirija. También me encantaría hacer las obras que ellos hicieron antes. El Kelo Tapia, que fue uno de mis profesores, me dijo: 'Bueno, ¿cómo te vas a llamar en este negocio del teatro?'. Y le dije: 'Igual que mi viejo, poh. Y él me respondió: 'Entonces hazte cargo de los dos apellidos, firma como Julio Jung Duvauchelle'. Y yo quiero que los dos apellidos sigan sonando por siempre".

"Me gustaría formar una compañía de teatro llamada La Familia para trabajar con mis padres, o conseguir una obra de teatro con ellos dos y queyo dirija"

 

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
"Afortunadamente es más guapo que yo, de eso no cabe la menor duda, algunos hasta lo encuentran parecido a Felipe Camiroaga", dice Jung padre sobre su hijo.


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales