DEPORTES

Sábado 3 de Julio de 2004

TENIS: OBITUARIO
El adiós del Capitán

A los 87 años falleció Marcelo Taverne, tenista, golfista y dirigente. Siempre adelantado a su tiempo, el Tata dejó un legado que aún se cosecha.

Nicolás Olea M.

Sus cercanos recuerdan que un joven descendiente de galos rayaba la calle Independencia en Valparaíso, frente al colegio de los Padres Franceses. Corría la década del 20 y el niño Marcelo Taverne Lachaise marcaba los límites del frontón donde ensayaría sus primeros pasos en el tenis.

Ya en 1933, aquel muchacho lustraba su atildada zurda para calzarse la corona del mejor juvenil de Chile. Un dato, apenas, en la enorme trayectoria de este hijo de inmigrantes franceses, que dejó de existir el pasado lunes.

Porque como deportista y empresario, el Tata entrenó la diplomacia y los idiomas, que le valieron reconocimiento a lo largo de su vida. Pero cuando sus amigos se lo encontraron en la cancha, hallaban al otro Taverne.

Ese que, basado en un buen revés y su regularidad desde el fondo de la cancha, disputó por una década la supremacía nacional con Andrés Hammersley.

La revista Estadio habla de un especialista en el juego asociado, con un encomiable espíritu de lucha. El gran capitán y cerebro de las victorias nacionales.

Fue un hombre tan obcecado como regular en sus raquetazos. Quiso representar a Chile en la Copa Davis, en el año 1949, y obligó a la federación a inscribirlo con Ricardo Balbiers. ¿Resultado? Triunfo como visita ante Irlanda y Egipto (en pasto) y derrota frente a Italia.

En el dobles queríamos concentrar el juego sobre Taverne. Pero fracasamos porque jugó mucho mejor de lo que pensábamos. Cambió completamente cuando juega en pareja decía Marcel Coen, otrora primer singlista egipcio.

Una idea que se repetiría con los años. Porque el zurdo - por entonces, vecino fundador en Rocas de Santo Domingo- rozó la gloria en 1955, cuando junto a Luis Ayala y Hammersley vencieron - por Copa Davis- a Yugoslavia, Hungría y Bélgica (todos en Europa), y cayeron en semifinales frente a Suecia.

Luego vendrían sus méritos en la conducción, donde Taverne siempre destacó por el uso de la palabra en función de la autoestima de sus jugadores. Su hazaña más grande data de 1973, cuando capitaneó el triunfo chileno sobre la Argentina de Guillermo Vilas en Buenos Aires. Y también dirigió a la pareja de Patricio Cornejo y Jaime Fillol que el mismo año libró el set con más juegos de la historia ante los estadounidenses Stan Smith y Erik van Dillen (ver recuadro).

Taverne combinaba con gracia el tenis y el golf, habilidad que se expresó en su hijo Felipe, quien estuvo dos décadas en la elite nacional del deporte de los palos.

Su aporte vino también desde la oficina: introdujo una serie de regulaciones al mando de la Federación de Golf. Creó el escalafón nacional, porque antes no existía y la nominación para las selecciones sudamericanas o mundiales era a dedo, recuerda Felipe.

También trajo al país el derecho de salida, monto de dinero que cada golfista cancela al practicar y que permitió financiar a los clubes. Y junto a Manuel Díaz lanzó la Copa Chile, que aún agrupa a los juveniles nacionales.

Por eso hubo decenas de personas que hablaron el martes en su último adiós. Ninguno conseguía fundir en palabras el aporte de Taverne al deporte nacional.




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EL LUNES PASADO dejó de existir el gran pionero del tenis nacional masculino: Marcelo Taverne.
EL LUNES PASADO dejó de existir el gran pionero del tenis nacional masculino: Marcelo Taverne.
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