VISIÓN NACIONAL

Miércoles 28 de Marzo de 2001


Puerta al paraiso

Muchos aseguran que las 14,5 hectáreas más bellas de Chile están en el Parque de Lota. Recorrerlas, pero bien, puede tomar todo un día. 31 mil personas lo visitaron el verano.
Por Pilar Espinosa

Por aquí se entra al cielo, le contaba Pedro Balmaceda, hijo del ex presidente José Manuel Balmaceda, al poeta Rubén Darío, en descriptivas cartas que viajaban desde Lota a Valparaíso. Se refería al parque Isidora Goyenechea, más conocido como parque de Lota. Y aunque de ello hace más de un siglo, nada ha cambiado
.

María Teresa Verdugo, quien por primera vez lo visitó el verano pasado, reconoce que nunca pensé encontrar algo así en Lota.

Para los habitantes de la ciudad minera el parque es casi como la plaza del barrio. Manuel Carrillo, 62 años, recuerda que de niño correteaba por allí. Pareciera que todo sigue igual. A los nietos les cuento que todo esto fue posible gracias al carbón, dice.

Las raíces del parque están en la explotación de los yacimientos carboníferos que Matías Cousiño inició en 1852. Un empresario que no sólo se preocupó del quehacer industrial que generó parte importante del progreso de Chile. También dedicó tiempo y fortuna al embellecimiento y desarrollo de ese pequeño caserío, fundado en 1662, con el nombre de Santa María de Guadalupe.

A la muerte de don Matías, en 1863, su único hijo, Luis Cousiño, un hombre de gusto refinado y amante de la naturaleza, continuó la obra con el propósito de establecer allí la residencia de la familia. Once años tardaron los trabajos de hermoseamiento de esa puntilla que se interna en el mar, llenándola de árboles, extensos prados, coloridos jardines e invitadores senderos.

El lugar siempre se concibió como un espacio abierto a la comunidad aunque con ingreso controlado para asegurar su conservación. Algo así como un regalo de la familia a la región y al país. Hoy, dicen que es la herencia del carbón.

El diseño inicial se encargó a mister Bartlet, un paisajista británico. Luego le sucedió en la administración el técnico irlandés Guillermo OReilly, quien también tuvo a su cargo las primeras plantaciones forestales del país.

Pero, a quien verdaderamente se deben todos esos detalles que hacen del parque de Lota algo único es a doña Isidora Goyenechea de Cousiño. Fue ella quien hasta su muerte, en 1898, se preocupó de convertir cada rincón en algo especial. A los visitantes, que nunca faltaban, les pedía semillas y plantas que llegaban a Lota en los barcos de la familia.

Aunque hubo varios cambios en la propiedad de la empresa, la familia siempre dedicó especial cuidado al parque. En 1971 pasó a manos del Estado que, a través de la Empresa Nacional del Carbón (Enacar) lo administró hasta 1997.

Al término de la explotación carbonífera su propiedad fue transferida a la Corporación de Fomento, que lo entregó en comodato por 17 años a la Fundación Chile. Fue el mejor socio que se pudo encontrar para potenciar a Lota como un destino turístico de primera jerarquía. Con una inversión de $ 100 millones, el parque está recuperando su antiguo esplendor. Hoy, mejorado y restaurado, conforma el producto ancla del circuito Lota Sorprendente, que integran la mina, el museo y la central Chivilingo.

REGRESO AL PASADO

Para César Garcés, el actual administrador, el parque no tiene secretos. Hace 21 años llegó como trabajador del Plan de Empleo Mínimo (PEM) a barrer los senderos. Se quedó con Enacar, luego como contratista y ahora trabaja para la Fundación.

Llego a soñar con el parque, dice, invitando a descubrir todos los cambios que se han hecho en el último tiempo. Y no son pocos. A punta de cuidados y vigilancia, los pavos reales se han duplicado y ya no hay que buscarlos sino que es necesario hacerles el quite. Son los dueños de casa y con sus colas desplegadas constituyen todo un espectáculo.

También ha aumentado la familia de los pudús, las gallinetas, gansos y patos chinos que se pasean por una bien protegida laguna. Entre los nuevos habitantes, una pareja de ciervos, gallinas polacas, palomas mensajeras y catitas australianas.

Una de las últimas novedades es la posibilidad de celebrar matrimonios en el parque, aunque sin fiesta ni bullicio. Sólo música suave y un champañazo. Es para quienes buscan algo mágico para la ocasión. Cinco parejas ya lo han hecho. En una hermosa glorieta y junto a un espejo de agua rodeada de hermosa vegetación se realiza la ceremonia religiosa. El valor es según el número de invitados y se contrata directamente con la administración.

En el parque trabajan actualmente 19 personas entre jardineros, auxiliares de los baños, vigilantes y guías. Diez se dedican a multiplicar las plantas y a la mantención de los prados y jardines que se riegan con agua potable a través de una red de cañerías que lo cruzan en todas direcciones y que en verano eleva la cuenta del agua a un millón y medio de pesos.

Parte del personal son las ya conocidas Isidoras. Las guías turísticas que debutaron en diciembre de 1997 vestidas al estilo imperante en el siglo XIX. Junto a la entrada reciben a los visitantes interesados en conocer todos los rincones que se alejan de los senderos principales. Ellas ofrecen una verdadera lección de historia en paseos que duran entre 40 y 50 minutos.

Para los ex mineros y los integrantes de su grupo familiar hay un trato especial. La entrada es como la tarifa escolar: $ 100. Dicen que tienen derechos adquiridos y se les reconoce. Incluso, hay algunos regalones que llegan a diario y tienen pase libre. Es que el parque es como una vitamina para el espíritu y se recomienda como terapia.

Qué Ver

La cantidad y el valor de las obras de arte con que doña Isidora Goyenechea adornó su jardín lo convierten en un verdadero museo al aire libre. Según las Isidoras, éstos son algunos de los puntos que concitan mayor interés.

Gruta de los Espejos: mide 10 metros de largo por 6 de ancho y tiene algunos espejos incrustados en sus muros de piedra. Del techo cuelgan estalactitas artificiales que le dan un aspecto original.

Conservatorio de plantas: creado para la mantención de plantas tropicales, cuenta, entre otras especies, con un ejemplar del árbol del pan, originario de la isla Java. También hay colecciones de orquídeas y helechos.

Tumba de Carlos Cousiño: al costado norte y mirando al histórico Pique Carlos, se ubica el conjunto escultórico diseñado por Ernest Wünsch y Peter Horn donde se encuentra la tumba de Carlos Cousiño, hijo de doña Isidora. Murió en 1931, tras dirigir durante 25 años la industria carbonífera.

Faro: ubicado en uno de los más espectaculares miradores hacia el golfo de Arauco. Funciona desde hace más de 120 años.

Niño de la Espina: hermosa escultura que ha dado origen a una curiosa leyenda. Se cuenta que representa a un pequeño que quiso pisarle la cola a un pavo real. Al fallar en el intento se clavó una espina. La travesura fue castigada por los protectores del parque convirtiéndolo en estatua para escarmiento de todos los menudos visitantes.

Clases

Como una manera de potenciar las visitas en temporada baja, en el parque de Lota se desarrollará durante los próximos meses un proyecto educativo orientado a los alumnos de séptimo y octavo básico y primer año de enseñanza media. El programa, denominado Biodiversidad en el Parque de Lota, estará a cargo del doctor en ciencias Luis Pinto.

La idea es invitar a grupos de 10 a 20 alumnos para que se dediquen a descubrir los distintos tipos de vegetación y los cambios que se observan. También se les enseñará la clasificación de las plantas de acuerdo al tipo de hojas y a observar y descubrir insectos. La actividad tendrá una duración estimada de 40 minutos con frecuencia de una mañana a la semana.

En los próximos días se lanzará oficialmente este programa con invitación a los profesores de todos los establecimientos de la zona. El costo para los alumnos de enseñanza básica será de $500 y para la educación media $1.000.

En Internet

Promociones Turísticas del Parque
http://www.lotasorprendente.cl/promociones.html
Biografías de los Cousiño
http://www.palaciocousino.co.cl/isidora.html
Fundación Chile
http://www.fundch.cl/dt/ai/ae/9606_033/
Historia del Parque
http://www.udec.cl/mirmex/lota_parque.htm





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Entre las atracciones del parque se encuentran los pavos reales que circulan libremente por los senderos y jardines. Los cuidados de la nueva administración han permitido en los últimos tres años duplicar el número de ejemplares.
Entre las atracciones del parque se encuentran los pavos reales que circulan libremente por los senderos y jardines. Los cuidados de la nueva administración han permitido en los últimos tres años duplicar el número de ejemplares.
Foto:Claudio Canovas


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