EL SÁBADO

Viernes 22 de Marzo de 2002

El club popular en crisis
Colo Colo necesita aire

El club más popular del país pasa por su peor momento. Sumido en la quiebra, su deuda se estima superior a los 30 millones de dólares. Con apenas 3.600 socios al día, sus hinchas apuestan desesperadamente a la Colotón. Hasta el presidente Lagos ha colaborado para evitar el entierro. Esta es la historia de una institución que, a las claras, conoció mejores días.
Marcelo Simonetti

Nadie imaginó, esa tarde en el Quitapenas, lo que vendría después. Que el arrebato de los hermanos Arellano iba a ser el principio de una historia cruzada por el éxito y las inolvidables tardes de domingo. Que el sudor de esas camisetas blancas iba a devenir en alegría popular. Que, de alguna manera, declararse colocolino podía llegar a ser tan revelador como ser marino, poeta o democratacristiano. Esa tarde en el Quitapenas ocurrió en 1925. Un 19 de abril. Los hermanos Arellano eran profesores normalistas, pero entraron al restaurante maldiciendo el nombre del club al que pertenecían: Magallanes. Los hermanos Arellano y un puñado de otros jugadores estaban hartos de las postergaciones y cruzaron el umbral del bar de calle Panteón con la idea de hacer algo. Taparles la boca a los de Magallanes. Así, en medio de deudos que lamentaban la partida de un familiar, porque el restaurante quedaba cerca del cementerio, los Arellano y compañía crearon Colo Colo.

El club popular cobraba vida en medio de una crisis. De una disputa. Una especie de cruz que ha debido cargar con los años. Casi tan grande como sus éxitos. Hay que decirlo: Colo Colo es el equipo chileno que más ha ganado. No sólo por ser el único que ha obtenido la Copa Libertadores (1991), sino porque nadie lo iguala en el número de campeonatos nacionales conseguidos: 22.

Y esta esa otra cosa. El fervor que despierta. La pasión heredada de generación en generación. Familias enteras que son de Colo Colo y que, en los cálculos de los fanáticos, constituyen la mitad más uno del país. Hay gente que ha terminado muerta por ser de Colo Colo. Y otros que han matado por lo mismo. Pero eso es ya harina de otro saco. De la crónica policial y avatares parecidos. Lo que sí no se puede obviar es el caso de ese isleño. Un tal Nielsen que vivía solo en una isla del sur, rodeado de ovejas. El único puente que tenía con el mundo era un barco de la Armada que lo iba a buscar una vez al año y lo llevaba a Puerto Montt para que se hiciera un chequeo médico. Eso y una radio a pilas en la que Nielsen sintonizaba los partidos de Colo Colo. Nielsen vivía lejos de todo y conocía a todos los jugadores de Colo Colo. Rememoraba en su soledad los partidos que la voz radial le iba contando. Y así. Era un fanático que, a fines de la década del ochenta, y por un pedido especial que la Armada le hizo al club, pudo viajar a Santiago y ver, por primera vez con sus ojos, un partido de fútbol de verdad, con los mismos héroes que había imaginado en la isla.

Hay muchas historias, ligadas a Colo Colo, que avanzan por ese derrotero. Que contribuyen al mito.

­Es que el hincha opera así, aunque sea a distancia. Él vive una suerte de misa pagana. Un ritual. Cada vez que su equipo juega él está ahí, radicalmente, a diferencia de un simple espectador. El equipo pasa a ser el depositario de sus esperanzas, de sus afectos. Y si el club pierde, pierde él ­dice Eduardo Santa Cruz, sociólogo, periodista y amante del fútbol.

Lo que ocurre con Colo Colo no pasa con cualquier equipo. A poca gente le importa la crisis que vive Deportes Linares. La que lo hizo bajar a Tercera División el año pasado. La que obligó a sus jugadores y al entrenador a vivir sin un peso el año pasado, casi en la miseria, porque no le pagaban los sueldos. Pero la crisis de Colo Colo es otra cosa. Le importa al país. O a la mitad más uno del país. Porque, ya lo dice el grito, ¿quién es Chile? No es Rangers ni Wanderers, ni Magallanes. Es Colo Colo y eso parece no merecer discusión en el mundo del fútbol.

­Es que Colo Colo asumió la representatividad del país sin que nadie se lo pidiera. Por ejemplo, creó una cosa famosa que fue el Campeonato de Campeones de Sudamérica en 1948. Recién había terminado la Segunda Guerra Mundial. No era común ver equipos extranjeros. Y acá vino el campeón de Argentina, el de Brasil, el de Uruguay, el de Bolivia, el de Perú y Colo Colo. Cuando irrumpió el Santos con Pelé, a los tres meses estaba jugando en Chile y ¿contra quién lo hacía? Contra Colo Colo, por supuesto. Que además gana 6-3. Cuando se inaugura el estadio Nacional en 1938, se hace una gran fiesta que finaliza con un partido entre el campeón brasileño y... Colo Colo. Colo Colo es quien trae a los hermanos Robledo que habían partido muy niños a Inglaterra y eran campeones ­explica Santa Cruz.

Chilenísimo

La elección del nombre del club estuvo cruzada por la influencia nacionalista de la época y cierto fervor indígena. Ahí, en el Quitapenas, se barajaron los nombres de Caupolicán, Lautaro, Galvarino, pero fue el de Colo Colo el que convenció a todos los presentes. El cacique había vencido a Pedro de Valdivia en la batalla de Tucapel y su reconocida astucia le otorgaba al club un rasgo distintivo. Más todavía si se considera que la mayoría de los otros clubes tenían nombres ingleses. El blanco de la camiseta remitía a la pureza de intenciones de los que allí estaban y el negro del pantalón a la seriedad con que iniciaban la empresa.

Puede resultar curioso, pero en esos primeros años, Colo Colo no sólo marcó la diferencia por su juego, sino también por su presentación. Correctamente uniformados, con la ropa limpia y el cabello engominado, los albos impusieron su estilo.

­Esa fue una de las cosas que a mí más me llamó la atención ­señala Vicente Riveros, ex gerente de la institución por dos décadas­. Yo venía llegando de Quillota, con 13 años, y había oído hablar de Colo Colo por el administrador del teatro quillotano que, en las tardes, escuchaba los partidos por la radio. Me instalé con mi madre en una casa que quedaba cerca del estadio de Carabineros, en la calle Cueto. Y al día siguiente partí a la cancha. Jugaba Colo Colo con Bádminton. Ganamos 6-0. Me impresionó la presentación de los jugadores. Todos muy peinados, fornidos. Desde ese día me hice colocolino.

Pero hacía rato que Colo Colo ya había establecido su arrastre. Estaba arraigado de preferencia en las clases populares. Había sido el primer equipo en hacer una gira a Europa, organizada por Carlos Cariola, y en esa circunstancia la muerte de David Arellano, mientras jugaba contra el Real Unión Deportiva, de Valladolid, fue un hecho que conmovió al país. El pueblo se volcó a la calle para recibir a la delegación con Arellano dentro de un ataúd.

­Al margen del dolor que provocó la muerte de Arellano, el presidente de ese entonces, Carlos Ibáñez del Campo, sacó un decreto en el que se podía leer algo así como "en vista de la buena campaña efectuada por Colo Colo en el exterior, se ordena que el club debe ofrecer, para perfeccionamiento y disfrute de la sociedad, exhibiciones en provincia" ­recuerda Riveros.

El fenómeno no pasó inadvertido para los presidentes de la época. Arturo Alessandri Palma no tuvo problemas para aceptar el nombramiento como presidente honorario del club. Y lo propio hizo luego Pedro Aguirre Cerca, quien, además, se declaró "fanático" del equipo. Incluso, Jorge Alessandri Rodríguez no tuvo reparos en hacerse socio en un afán proselitista. Es que Colo Colo pasó a ser parte de la chilenidad. Y la chilenidad parte de Colo Colo. Entre 1944 y 1963, Colo Colo sólo cuenta en sus filas con futbolistas chilenos. Y no le va mal porque obtiene cinco títulos de campeón e igual número de vicecampeonatos.

En 1963, Jovino Novoa asume la presidencia ­padre del actual senador de la UDI­ con la idea de armar un equipo espectacular. Para ello decide contratar al argentino Walter Jiménez, a quien le decían "Mandrake el Mago", por su virtuosismo. Arde Roma en la sede de Colo Colo, porque eso significa romper con la vocación patria del equipo. El argentino es contratado y la adquisición se justifica plenamente porque ese año Colo Colo rompe todos los récords: Luis Hernán Álvarez se convierte en el goleador absoluto con 37 goles, marca que todavía no es superada; y la delantera ­conformada por Mario Moreno, Luis Hernán Álvarez, Enrique "Cuacuá" Hormazábal y Francisco "Chamaco" Valdés­ marca 108 goles. Además, obtiene una nueva estrella.

­Lo de la chilenización de Colo Colo fue siempre tema de discusión. Recuerdo que el "Gato" Valdés, un funcionario de la Municipalidad de Ñuñoa, que se convertía en un energúmeno cuando iba al estadio, inventó el grito aquel de "Como el Colo Colo no hay, all right...". Aquello fue muy criticado. Decían, ¿cómo el equipo más popular, el más criollo, utiliza terminachos extranjeros? Entonces, hubo quienes decidieron cambiar el grito e inventaron uno que decía: "De polo a polo, Colo Colo". No es difícil imaginar que el renovador cantito tuvo corta vida ­señala Riveros.

La fórmula ejemplar

En los complicados días de 1973, Colo Colo escribió una de las páginas más gloriosas de la historia del fútbol chileno. Fue finalista de la Copa Libertadores, teniendo a Carlos Caszely como el protagonista de jornadas gloriosas. Llenó de gambetas las noches del estadio Nacional, hasta donde llegaban tanto conservadores como comunistas.

­Esa campaña de Colo Colo ayudó a descomprimir el ambiente que había ­sostiene Riveros­. Mientras Colo Colo participó en la Copa, el país vivió en torno a la suerte del equipo. Y en el estadio convivían por igual gente de distintas tendencias. La gente estaba prendida con la campaña. No creo equivocarme cuando digo que los militares pudieron tomarse el poder mucho antes, pero no lo hicieron precisamente por la efervescencia que provocaba la campaña de la Libertadores.

Pero si en la cancha Colo Colo era aplaudido, a nivel institucional avanzaba a tropezones. La directiva elegida en 1969 es llevada hasta el Ministerio de Justicia por la lista derrotada. Y en 1976, el gobierno interviene al club por irregularidades estimadas en 300 mil dólares.

El libro Goles y autogoles, de Daniel Matamala, da cuenta de este particular momento: "Había que reemplazar al pintoresco Gálvez (el presidente), por dirigentes de impecable nivel económico y afines al gobierno. Los elegidos fueron los controladores del grupo BHC o grupo Vial, verdadero símbolo del creciente poder de los grupos privados crecidos al amparo del laissez faire gubernamental. En el momento de la intervención, el BHC era el segundo grupo más poderoso del país en cuanto a su patrimonio, que llegaba a los 520 millones de dólares".

Lejos de superar sus problemas, Colo Colo siguió a los tumbos y hubo nuevas intervenciones. Durante veintiún años los socios no pudieron expresar su opinión a través de un voto. Recién en 1994, los socios de Colo Colo volvieron a las urnas en una elección con dos listas para elegir como presidente a Peter Dragicevic.

Poco antes, en una prueba más de la importancia del club, un ofrecimiento muy particular estuvo a punto de marcar a fuego el estadio de Colo Colo. Corría 1988 y el estadio Monumental necesitaba de una fuerte suma para terminar las obras. El gobierno, a través de Digeder, se había negado sistemáticamente a ofrecerle algún ayuda al club. Pero frente a la inminencia del plebiscito, el propio general Pinochet se apersonó en el estadio para ofrecer 300 millones de pesos con el propósito de consumar la causa alba. Cuando Dragicevic y Menichetti intentaron hacer efectiva la oferta solo hubo dilataciones. Una vez conocida la suerte del plebiscito, el ofrecimiento se hizo humo.

"Nunca recibimos ni un peso de los famosos 300 millones", recuerda Riveros. A pesar de eso, un grupo bien específico del quehacer futbolero, se encarga de recordar, de tanto en tanto, dicho episodio a los albos. Son Los de Abajo, los hinchas de la "U" que en sus cantos aluden al Monumental como "el estadio de Pinochet".

La consecución de la Copa Libertadores de 1991 ­objetivo que ningún otro equipo chileno ha conseguido­ prometió cambiarlo todo. No solo para los enfervorizados hinchas del equipo blanco, sino para Chile entero. Era el logro que el país necesitaba para autoproclamarse como un país que había salido del subdesarrollo, que se enfrentaba al mundo ganador y seguro.

En un artículo emblemático, publicado por el cuerpo de Economía y Negocios, de El Mercurio y bajo el título de "El Chile de Colo Colo", se establecía la campaña del equipo de Mirko Jozic como un modelo a seguir. "Ese equipo es el que mejor refleja el cambio de mentalidad que vive nuestro país. Somos una nación jugando al ataque, la única forma de ganar. Ya no queremos más triunfos morales ni copas a medias. Queremos ser campeones de verdad", decía el artículo.

Quién diría que, con el paso de los años, aquella fórmula ejemplar iba a poner en riesgo de extinción al equipo más popular del país. El que lo ha ganado todo. El que, como dice el poeta Tomás Harris, forma parte de la chilenidad del siglo XX, junto a Los Prisioneros y La negra Ester.

Un perfil albo

· Cuando los jugadores que abandonan Magallanes fundan Colo Colo, sellan la rivalidad con el equipo "madre". Durante mucho tiempo, los duelos entre los albos y Magallanes fueron el clásico por excelencia del fútbol chileno. De origen popular, los hinchas de ambos clubes estaban claramente ubicados en el plano de Santiago. Los de Magallanes, en el sector del Matadero. Los de Colo Colo, en la Vega Central.

· Si bien los primeros jugadores de Colo Colo, fueron profesores normalistas, con el tiempo miembros de otros sectores ingresaron al club. En la década del treinta, por ejemplo, el cuerpo directivo se nutría de empleados del comercio y muchos provenientes de las notarías del microcentro de Santiago.

· A pesar del origen mapuche del nombre del club, históricamente no han sido muchos los descendientes de Lautaro que han vestido la casaquilla popular. Actualmente, integra el plantel Francisco Huaiquipán. Pero el que hizo fama en la década del ochenta fue Alfonso Neculñir, un lateral izquierdo de claros rasgos étnicos que sumaba la particularidad de utilizar zapatos blancos cuando jugaba.

· Desde 1975, los colocolinos pueden decirse seguidores de la Virgen del Carmen. El 20 de abril de ese año, la Virgen del Carmen fue declarada patrona de Colo Colo.

· Así como en los inicios del club, los jugadores albos fueron profesores normalistas que provenían de sectores sociales más o menos ilustrados, pero pobres, una buena parte de los jugadores albos ha surgido de poblaciones como la Juan Antonio Ríos. Los más emblemáticos son Francisco "Chamaco" Valdés, Guillermo Páez y Sebastián González.

· El hincha albo no se caracteriza por su incondicionalidad. Es un hincha que castiga al equipo si este no cumple en la cancha. Más de alguna vez, en los últimos años, la barra se ha divorciado del equipo. Tampoco perdona deslealtades. La prueba más concreta es que a Héctor Tapia, ídolo de la afición mientras vistió la camiseta blanca, le recordaron a toda su parentela una vez que volvió a la cancha del Monumental vistiendo otra camiseta.

· Actualmente, el grueso de la hinchada está integrada por jóvenes entre 18 y 25 años que vivieron desde muy cerca el máximo logro del fútbol chileno: el título de campeones de la Copa Libertadores.

Gritos de guerra

Por encima de todo, son hinchas. Albos de corazón. A ellos les preguntamos:

1) ¿Por qué es colocolino? 2) ¿Por qué el club llegó a la situación actual? y 3) ¿Qué habría que hacer para recuperar las viejas glorias?

1. Sebastián González (23), goleador

1) Mi familia es ciento por ciento colocolina. Mi tío fue Chamaco Valdés. Y en la Juan Antonio Ríos, donde me críe, sólo había colocolinos. Estuve en la Garra Blanca y a los 11 años ya estaba jugando en Colo Colo.

2) Fue cayendo en un pozo producto de las malas administraciones. A ellos hay que sumar que llevábamos tres años sin obtener un título. Nadie sabía que Colo Colo corría riesgo de desaparecer. Si hubieran dado algún indicio, quizá se habría podido tomar algunos recaudos.

3) La importancia de Colo Colo es demasiado grande dentro de la sociedad como para que desaparezca. Yo soy de la idea de que todos los hinchas deben aportar y que incluso el gobierno debiera preocuparse por el tema.

2. Tomás Cox (51), organizador de la Colotón

1) Es un sentimiento que entró en mi corazón cuando yo tenía 5 años. Crecí en el campo, en Portezuelo, y allí mis amigos de infancia, mis vecinos, eran albos. A esa edad, mi instinto me decía que Colo Colo era lo máximo.

2) Porque prevaleció el hinchismo, la pasión, sobre la razón. Porque la consigna de ganarlo todo llevó al club al descarrilamiento. Los dirigentes se olvidaron de que Colo Colo es un club de cinco millones de personas y no de diez individuos.

3) De momento, que todos los hinchas vayan al banco a depositar dinero a la cuenta corriente 4600 del Banco del Estado. Luego de eso, volver al rigor y a la esencia de Colo Colo. Equilibrar la pasión con la razón.

3. Carlos Caszely (52), ex futbolista

1) Porque me puse la camiseta de Colo Colo a los 9 años, cuando me fui a probar a la tercera infantil del club. Porque hasta los 35 años, cuando me retiré, fue el único club chileno al que defendí. Porque me dio todo lo que tengo. Porque le entregué mi niñez y mi juventud. Y porque a ningún otro jugador en la historia de Colo Colo le dieron el cariño que me dieron a mí.

2) Por la pésima administración, encarnada en la directiva que encabezó Peter Dragicevic, la que llevó finalmente el club a la quiebra.

3) Reducir gastos y costos. Como lo está haciendo el síndico Juan Carlos Saffié.

4. Naín Rostión (72), ex presidente

1) Porque nací futbolísticamente en Colo Colo. A los 13 años me puse la camiseta blanca, después de que un señor me viera jugando una pichanga en la calle Vicuña Mackenna que, en esos días, era puro campo.

2) La culpa es de los dirigentes. De los dirigentes soberbios que nunca quisieron escuchar consejos. Los que se endiosaron. Y también de los que le han dado crédito al club. Los que han esquilmado a Colo Colo, pasándole plata a sabiendas de que el club estaba mal. Los prestamistas que sólo pensaban en el tamaño de la tajada que iba a tocarles después. No quiero pensar que aquí hubo premeditación. Que el propósito final es que un grupo de empresarios termine comprando esta institución.

3) La sociedad anónima no es la solución. En ese escenario el que tenga más plata va a dar las órdenes. El club tiene que quedar en manos de los dirigentes que han tenido trayectorias transparentes.

5. Manuel Huinca Saavedra (29), garrero 1) Vivo en torno a Colo Colo. Cuando leo los diarios lo hago para leer noticias de Colo Colo. Lo mismo que al momento de ver televisión. Yo nací colocolino. No me hice hincha por moda. Mis hijos, mis padres, todos mis familiares son hinchas de Colo Colo.

2) Absolutamente por la mala gestión directiva. Aquí hubo gente que robó plata. Es cosa de ver los antecedentes que han salido a la luz pública. Pero va a ser muy difícil que les puedan probar algo.

3) Hay que llamar a la gente para que vuelva a llenar los estadios. Tengo la sensación de que si todos los hinchas hicieran su aporte, la deuda podría ser saldada. El 70 por ciento de los chilenos es de Colo Colo. Y yo conozco gente que es capaz de dejar de comer una semana para poner diez lucas por el albo.

6. Jovino Novoa (57), senador UDI

1) Nací colocolino, por eso es difícil explicar por qué lo soy. Desde que tengo memoria o conciencia de mis gustos, me veo como hincha del cacique. Cuando entré al colegio, era minoría, casi todos mis compañeros eran de la Católica, pero seguí fiel al Colo. Después mi padre fue presidente del club, con lo que me comprometí aún más con los albos.

2) Creo que ha habido errores de administración. Pero la principal causa está en la decadencia del fútbol chileno. Hoy la gente no va a los estadios y los ingresos por recaudaciones han bajado. El fútbol chileno se achicó, por el lado de los ingresos, pero siguió gastando lo mismo. A Colo Colo, equipo tradicionalmente grande, con un plantel caro, esta situación lo afectó de manera dramática.

3) Mantener la mística, la garra y el coraje. Y estar dispuestos a comenzar de nuevo. La quiebra es dolorosa, pero permite partir de nuevo, partir de cero.

7. Enrique Krauss (68), político DC

1) Con la misma naturalidad que asumí mi condición de chileno, asumí la de colocolino. Nadie me enseñó. Iba al estadio con mi tío, que era hincha de Colo Colo. Vi las campañas de la década del cuarenta. El equipo de Francisco Platko, en el que había una figura mitológica: el Tigre Sorrel. Como hincha, me siento identificado con una parte muy importante de Chile. No sé si con la mitad más uno, como dicen los hinchas de Boca. Pero sí con una parte importante del Chile más popular.

2) Es evidente que por la mala administración económica. El fútbol induce a una permanente especulación. Pasa en los partidos y en la administración de los clubes. Una contratación, un cambio de técnico es una especulación. Se apuesta a que un título puede mejorar las finanzas, en circunstancias de que un club deportivo requiere un manejo más frío. Aquí lo que hubo fue una mala administración, pero no una intencionalidad dolosa.

3) Revisar las prácticas. Convertirlas en lo más empresarial posible. Apoyar campañas como la Colotón e incorporar al mayor número de gente. Mi nieta María Josefina Krauss Segovia nació el lunes pasado y ya el martes estaba haciendo su aporte.

8. Mirko Jozic (58), ex entrenador

1) No por nada existe el dicho ¿Quién es Chile? ¡Colo Colo!. Esa es la verdad. Tiene mentalidad ganadora y gracias a Dios, conmigo lo fue. Además, es el club del pueblo y por eso tiene mucho corazón.

2) Desde la distancia, creo que seguramente en la conducción se hicieron mal las cosas.

3) El trabajo serio y planificado. No fue sólo por una suma de voluntades que Colo Colo se hizo grande, sino que hubo un trabajo a largo plazo. Si ya se tiene experiencia en eso, se debería seguir esa ruta.

9. María Valenzuela (50), de la Vega Central

1) Yo soy del Colo desde que nací. Antes de decir mamá, dije Colo Colo. Toda mi familia es alba.

2) Peter, Vergara y Menichetti fueron malos dirigentes, porque yo creo que esto viene desde Menichetti. Se robaron la plata y Arbiza los delató. Si hubiésemos tenido buenos dirigentes, nada habría pasado.

3) Todos los hinchas tenemos que ponernos. Es que esto es igual que una familia: si se hunde, nos hundimos todos.

10. Tomás Harris (45), poeta

1) El fútbol es masivo, como el rock, como el teatro circo. El equipo ideal es aquel que irradie fervor, mística, incondicionalidad. Y si un equipo tiene esas características, ese es el Colo. Además, es un cacique, nuestro ancestro. Como voy a preferir a la Unión Española, un equipo colonialista, en vez de uno que representa nuestro origen. Junto con Los Prisioneros y La negra Ester, Colo Colo es lo más chileno ­dentro de un contexto masivo popular­ que ha producido el siglo XX.

2) Es el costo que estamos pagando por no tener una conducción eficaz, transparente, con fines claros. Y la corrupción de los dirigentes. La falta de respeto para con los jugadores, los sueldos impagos. Los equipos se desmantelan de un año a otro. No hay mística. ¡Cuánto añoramos al Colo del 73! Ese sí que era Chile.

3) Habría que hacer algo como la Revolución francesa. Tendrían que caer muchas cabezas de reyezuelos impotentes. La blanca tendría que teñirse por un tiempo de rojo. Descender a Segunda División (Primera B). Recuperar la mística en los potreros. Tras esa paso por el infierno, volveríamos a tener a un conjunto verdaderamente popular.

11. Gustavo Hasbún (30), alcalde de E. Central

1) Desde los 13 años que soy hincha de Colo Colo. Mi padre fue dirigente de Colo Colo, luego de ser hincha de Magallanes. En dieciséis años no he dejado de ir al estadio. Es un sentimiento. Una actitud de vida.

2) Aquí hubo un mal manejo que comenzó en el periodo de Eduardo Menichetti, quien endeudó al club con prestamistas. Dragicevic, en el afán de salvar a Colo Colo, cayó en el mismo juego. Se trata de responsabilidades compartidas. Si estamos donde estamos es por los pésimos dirigentes que tuvimos en los últimos diez años.

3) Lo mejor sería convertir el club en sociedad anónima. Tenemos la oportunidad histórica de transformar a Colo Colo en el club más grande de Latinoamérica.

12. Matías Abumohor (9), colegio Apoquindo

1) Porque cuando yo nací, mi nana me regalaba cosas de Colo Colo. Como yo era tan chico no sabía de qué se trataba. A los 5 años, mi naná me empezó a contar que Colo Colo era un equipo de fútbol chileno y que era muy bueno. Ahora, hay días en que duermo con la camiseta de Colo Colo.

2) No sé.

3) Me gustaría que todos los hinchas pusieran plata en una gran campaña. Para animar el show pondría a payasos y artistas.


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Homero Monsalves
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