NACIONAL

Jueves 13 de Marzo de 2003

Permuta por tierras indígenas:
Millonario se queda con isla chilota

La isla San Pedro pasó a manos de Jeremiah Henderson, dueño del 18% de Chiloé.
PUERTO MONTT.- El Gobierno traspasó la isla San Pedro, de 6.002 hectáreas, la más grande en la costa sur de Quellón, al empresario estadounidense Jeremiah Henderson, dueño del 18% de la isla de Chiloé.

A cambio, el inversionista y propietario de 123 mil hectáreas en la comuna de Quellón, en la isla Grande de Chiloé, entregó al fisco los títulos de 4.780 hectáreas inscritos a nombre de la Forestal Hawarden, que eran reclamadas por la comunidad huilliche de Piedra Blanca.

Ambos predios tenían un avalúo cercano a las 35 mil UF, unos 584 millones de pesos.

La comunidad de Piedra Blanca son 25 familias que viven del mar y de una incipiente agricultura. Viven en un sector muy aislado de la costa interior de Chiloé, al que sólo acceden por mar. Reclamaban derechos ancestrales sobre las tierras.

En los últimos cuatro años Bienes Nacionales ha entregado a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena 24.415,67 hectáreas para ser transferidas a las comunidades huilliches del archipiélago de Chiloé. En las tierras entregadas destacan los predios Coihuin IV, de 2.114,37 hectáreas; el fundo Tepuhueico, lotes de 2.093 hectáreas; los predios Guequetrumao I y II, de 1.557,16 y 4.643,9 hectáreas, respectivamente, y los predios Chanquin y Huentemó, 4.727,24 de há.

Henderson, quien ha sido comparado con Douglas Tompkins, dueño de cerca de 400 mil hectáreas en la provincia de Palena - símil que ambos rechazan, pues uno es empresario forestal y el otro ecologista- , compró las tierras ubicadas en la punta sur de Chiloé hace siete años.

Las 123 mil hectáreas de Henderson, que corresponden a 1.230 km¯, equivalen a casi ocho veces más que la Isla de Pascua, que tiene 165 km¯. Incluso sobrepasan a algunos estados como Aruba (193 km¯), San Marino (61,20 km¯), Andorra (468 km¯) y Mónaco (1,95 km¯).

Sus planes eran la explotación forestal, pero la oposición ecológica e indígena paralizó su inversión.

Carlos Aguilar, su representante, explicó que por buena voluntad aceptaron la permuta. Contó que compraron las tierras a unos franceses dedicados al negocio forestal y que en algún momento pensaron en seguir esa línea, pero que debieron desistir y ahora están interesados en proyectos de ecoturismo.

Ese mismo fin podría tener la isla San Pedro. Su mayor valor es justamente su ubicación, porque el terreno no es de mucha calidad. Tiene algo de vegetación nativa, pero mucha roca, advierte Aguilar.




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