ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 13 de Diciembre de 2015

De escasa producción y selecta clientela, estos caldos se destinan preferentemente a Asia:
Vinos íconos chilenos superan los US$ 300 la botella

Algunas viñas elaboran apenas tres mil botellas de su cosecha más preciada y las numeran para venderlas. Valeria Ibarra  
 Una botella proveniente del Château Lafite Rothschild de la cosecha 1787 tiene el honor de ser el vino más caro de todos los tiempos. Cuando se subastó en 1985, se pagó el equivalente a 120 mil euros, unos $93 millones. El descorchado más oneroso de este 2015 en el mundo correspondió a un vino de Borgoña, el Richebourg Grand Cru, por el cual se desembolsaron cerca de 14 mil euros.

Los caldos más exclusivos y costosos que se producen en Chile están lejos de esos precios, pero sus valores suben cada año, se transan sobre US$ 200 o US$ 300 la botella y son cada vez más apreciados en Asia, donde se concentran los consumidores de productos de lujo.

¿Cómo son los vinos más caros del país? Se les llama "íconos", porque resumen las más logradas características del terroir donde se originan y cristalizan las aspiraciones del viñatero que los produce. Por lo mismo, se venden muy pocas botellas; a lo sumo, unas 20 mil. Es difícil encontrarlos en Chile y suelen estar en restaurantes y hoteles de cinco estrellas de China, Japón, Corea del Sur o en Europa, tratando de quitarles espacio a los vinos íconos franceses.

El viñatero Mauro von Siebenthal sostiene que en Chile no hay vinos "caros", solo "quizás de precios más elevados que el promedio". Este experto de origen suizo prefiere hablar de la relación "precio-emociones" en referencia a los íconos.

Pocas cajas por cosecha

Solo 500 cajas de Viñedo Chadwick, el vino más caro de Viña Errázuriz, se producen al año. Su precio de exportación a los merchantes de vinos es de US$ 1.600 la caja de nueve litros. En tiendas especializadas del país, una botella se encuentra a $225 mil.

Según Andrés Izquierdo, gerente general de esta casa vitivinícola, su valor se debe a que es un "producto muy escaso, de altísima gama y muy premiado a nivel internacional". El crítico norteamericano James Suckling lo calificó con 98 puntos sobre 100 en su último reporte sobre los mejores vinos chilenos.

Taita, de Viña Montes, tiene un valor aproximado de $220 mil por botella y una producción muy limitada. La primera añada, Taita 2007, solo consta de tres mil unidades y proviene del microterroir de Marchigüe, en un sector que no abarca más de seis hectáreas. Aurelio Montes, socio y enólogo de esta viña, cuenta que para aumentar el estrés de la planta y mejorar la calidad de la vid, los viñedos no se riegan. Con este método, confidencia, "quiero tocar el infierno" y ver cuánto se le puede exigir a la planta.

El Tatay de Cristóbal, de Viña Von Siebenthal, es el ícono de esta firma y alcanza a $160 mil por botella en Chile. Mauro von Siebenthal explica que solo produce 3.600 botellas cada cosecha de este vino, que califica de "elegante, con una personalidad irrepetible, que expresa perfectamente lo que es el terruño de Panquehue, donde se produce".

Lapostolle tiene como buque insignia a Borobo, que tiene un valor de $110 mil por botella. Este ensamblaje de cinco cepas, envejecido en barricas de roble francés, es aún más escaso: existen solamente 3.420 botellas en su cosecha 2012, las cuales son todas numeradas, explica Andrea León, enóloga de Lapostolle.

La viña vinculada a esta casa, la Marnier Lapostolle Chile, produce también el ultrapremium Clos Apalta, que se comercializa en $150 mil por botella. Los caldos provienen de vides que fueron plantadas desde 1910. "Acá existe la filosofía de hacer un vino de lujo, con una calidad que no se transa", explica León. Es uno de los pocos vinos chilenos que se venden a través de la Place de Bordeaux, que es donde se comercializan los grandes vinos de Europa y del mundo.

Otra casa que produce vinos íconos es Almaviva, joint venture entre Baron Philippe de Rothschild -responsable de Château Mouton Rothschild- y Viña Concha y Toro. A diferencia de otras viñas donde solo una parte de su producción corresponde a vinos íconos o ultrapremium, Almaviva se concibió para elaborar exclusivamente estos caldos. En Chile, Almaviva tiene un precio retail cercano a los $120 mil por botella. Su producción anual oscila entre las 12 mil y 14 mil cajas de 9 litros por año, lo que equivale a aproximadamente 150 mil a 170 mil botellas por año, explica Francisco Zilleruelo, gerente comercial de la empresa.

Los Undurraga, una familia que lleva cinco generaciones haciendo vinos, tiene en "Auma" el emblema de la Viña Koyle. Esta casa nació tras vender Viña Undurraga al empresario José Yuraszeck. "Auma" se comercializa a US$ 360 la caja de 12 botellas y su producción es acotada, no más de cuatro mil botellas por año, explica el gerente, Cristóbal Undurraga.

El grupo Luksic tiene en Altaïr su vino ícono, que forma parte de los Grandes Vinos de Viña San Pedro. Se comercializa en $98 mil por botella y se elaboran 18 mil unidades al año.

Se exporta casi el 100% de la producción

Si ya el precio puede ser prohibitivo para el gran público, hay otra razón por la cual estas selectas botellas no son muy conocidas en el país: se reservan para el extranjero. El 95% de la producción de Viñedo Chadwick se exporta, principalmente a Japón, Corea y China. En el caso de Viña Montes, sobre el 90% de toda la producción de la casa cruza las fronteras del país.

El Tatay de Cristóbal "se vende bien en Chile, pero sus mercados más importantes son Asia, Suiza y Brasil", comenta su creador.

Borobo y Clos Apalta se degustan preferentemente en Norteamérica, Europa y Asia. En Latinoamérica destaca Brasil como gran comprador de los vinos de lujo de Chile, explica la enóloga de Lapostolle.

La demanda por Almaviva, tal como sucede con los grandes vinos del Viejo y Nuevo Mundo hoy en día, está mayormente concentrada en Asia", explica Zilleruelo, quien agrega que mercados como Europa, Estados Unidos y Brasil son muy importantes para esta viña.

"El consumo en Chile es bastante limitado, y se asocia a turistas", dice el gerente de Almaviva.

Una paradoja del mercado chileno: se consume menos vino, pero mejor. "Chile se está premiumizando", sentencia Andrés Izquierdo, gerente general de Viña Errázuriz. De los más de 20 litros por persona que se bebían al año hace décadas, hoy promedia 13 litros per capita el consumo, la mitad que Argentina.

 Taita Viña MontesTaita, de Viña Montes, tiene un valor aproximado de $220 mil por botella y una producción muy limitada. La primera añada, Taita 2007, solo consta de tres mil unidades. Una de sus particularidades es que las vides no se riegan.

Tatay de CristóbalEste vino de la casa Von Siebenthal alcanza los $160 mil por botella en Chile. Solo produce 3.600 botellas cada cosecha en Panquehue. Gran parte de la producción se comercializa fuera de Chile, en Asia y Europa.

Viñedos ChadwickSolo 500 cajas de Viñedo Chadwick, el vino más caro de Viña Errázuriz, se producen al año. Su precio de exportación es de US$ 1.600 la caja de nueve litros. En Chile, una botella se encuentra a $225 mil.



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