ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Miércoles 17 de Octubre de 2012

 
US$ 16 mil millones de aumento de capital

Manuel Cruzat Valdés, Economista Si en Chile el sistema bancario estuviese operando con el nivel de activos a patrimonio actual de la banca de EE.UU., de aproximadamente ocho veces, su patrimonio debería aumentar en un 60% desde los actuales US$ 20.500 millones a aproximadamente US$ 33 millones millones.

Al 30 de junio pasado nuestro sistema bancario manejaba una relación de 13 veces el activo (US$ 266 mil millones) a patrimonio (US$ 20.500 millones). La banca estadounidense mantuvo altos niveles de apalancamiento bancarios hasta 2006 entre 12 y 14 veces, comenzando su ajuste de mayor capitalización incluso antes de la crisis de 2008.

Menester es reconocerle alguna experiencia, tanto de errores como de correcciones. La banca de la Eurozona todavía lamenta la relación de 12 veces que muestra a junio.

Creer que los grandes shocks ya no se dan es completamente ilusorio y el hecho de que no haya habido graves crisis económicas en Chile en los últimos treinta años, con caídas profundas en la actividad por dos años o más, como fue la gran crisis de 1982-1983, no significa obviamente que no vuelvan a darse.

Errores de política monetaria, cambiaria, shocks sobre el precio del cobre y el petróleo, burbujas inmobiliarias, movimientos abruptos de capitales externos u otros son fenómenos que se dan y que lamentablemente cuesta identificar cuando están en formación, tanto por la autoridad como por los reguladores y los propios agentes económicos.

Es por ello que la solución ha estado siempre en mejorar los incentivos de estos últimos, de tal manera que no ocurra que las utilidades sean de ellos y las pérdidas de la sociedad, por la vía de mayores capitalizaciones. La banca española es un triste ejemplo de lo anterior: su supuesta envidiable solidez de hace dos años, medida como Basilea II, mostraba un nivel de solvencia muy similar a la estimación del mismo índice en Chile (1). Allá golpeó la crisis, aquí no. Pero pudo haber sido a la inversa.

Por otro lado, si las compañías de seguros de vida que venden rentas vitalicias, que al 30 de junio pasado manejaban activos por US$ 41 mil millones y un patrimonio de US$ 3.500 millones, con una relación de activos a patrimonio levemente inferior a 12 veces, reflejaran ahora la pérdida por US$ 1.300 millones por mayores expectativas de vida que se desprende de las notas a sus balances, entonces su patrimonio caería a US$ 2.200 millones y la verdadera relación de activos a patrimonio subiría a cerca de 19 veces.

Un antecedente no menor cuando se toma en cuenta que casi el 50% de las pensiones (cerca de 450 mil grupos familiares) se paga por esta vía. Aún más, intuyendo la autoridad que se necesita más capital, determinó que a partir del próximo año (2) la tasa de descuento de los pasivos de las aseguradoras va a ser en función de una tasa promedio de instrumentos estatales sobre 8 años que es inferior al 3% "conservador" actual que se usa como mínimo para estimar el pasivo. De hecho, en varias compañías ya ocurre que la tasa de reinversión de los activos "corregidos por riesgo" necesaria para cubrir los pasivos y solicitada por la autoridad semestralmente (3) es superior a aquella de los instrumentos libres de riesgo, hoy inferior al 2,5% real anual.

En otras palabras, los activos "libres de riesgo" tienen que rendir más que la tasa "libre de riesgo" para cubrir los compromisos de rentas vitalicias, lo que naturalmente no se puede lograr, y por lo mismo requieren reforzar su capital. Aquí no hay magia: un retorno esperado mayor necesariamente va asociado a un riesgo mayor y ganar consistentemente al mercado no es posible.

En resumen, tanto por el error habido en las tablas de mortalidad como por la caída estructural de tasas no prevista que llevó a muchas compañías a comprometer rentas vitalicias a tasas por sobre el equilibrio con inversiones en activos que no internalizaron tal cambio, se necesita más capital a nivel agregado del orden de US$ 3 mil millones.

Si somos prácticos y se busca una mayor prudencia y seguridad financiera en la banca y las compañías de seguros de rentas vitalicias, esta necesidad de mayor capital por US$ 16 mil millones se puede resolver dando un plazo de cinco años para gradualmente corregir la situación actual, restringiendo fuertemente los dividendos y esperando que la crisis del 82 continúe siendo sólo un triste recuerdo.

Lo peor que nos podría ocurrir es realmente creer que el país está construido a prueba de todo, cuando en rigor ello no es tal, ni nunca lo va a ser.

Ignorar que hemos navegado sobre aguas relativamente calmas puede llevar a tomar riesgos no tolerables a nivel del país.

(1) Por Basilea II en 2010, 11,9% de razón de solvencia en España; 12,3% de razón de solvencia en Chile (SBIF). (2) Oficio Circular Número 725 de la SVS, 14 de marzo de 2012. (3) TSA: tasa de suficiencia de los activos (SVS).

Lo peor que nos podría ocurrir es creer que el país está construido a prueba de todo, cuando en rigor ello no es tal.

 


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