REPORTAJES

Domingo 26 de Octubre de 2003

CAMBIO DE ESTRATEGIA El negativo balance que obligó al partido a enfriar la cabeza:
El Plan B de la UDI

El fortalecimiento mediático de Pía Guzmán y la necesidad de comprobar el montaje en su contra, obligaron a la tienda de Pablo Longueira a dejar de lado la ofensiva comunicacional de las semanas previas y replegarse con un solo objetivo: juntar el rompecabezas que le permita demostrar en tribunales que no está sufriendo un simple ataque de paranoia.

SERGIO ESPINOSA

En la última semana, la UDI practicó el autocontrol. Y no sin esfuerzo. Contrastando con la actitud asumida desde que estalló el escándalo por las denuncias de la diputada de RN Pía Guzmán, respecto a que habría dos parlamentarios de la Alianza por Chile y uno de la DC en la red de pedofilia del empresario Claudio Spiniak, los gremialistas guardaron en un cajón la ofensiva comunicacional de los primeros días, aplicaron paños fríos y desempolvaron la estrategia del caracol.

Atrincherados, cansados y expectantes, los principales miembros del partido se sumergieron en una reunión tras otra y rehuyeron los contactos con la prensa, postura que sólo se rompió el jueves cuando el secretario general, el diputado Patricio Melero, hizo un llamado a que sean los Tribunales de Justicia quienes determinen la veracidad de las denuncias que afectan a algunos parlamentarios gremialistas. Fue una intervención que buscó contener el asedio periodístico frente a las nuevas imputaciones contra un miembro de su partido que realizó esta semana el periódico "Plan B", que puso el rostro del senador Jovino Novoa en su portada.

"En el partido existe consenso de que la estrategia inicial fue equivocada", reconoce una fuente vinculada a la colectividad, quien agrega que toda la energía que mostró la directiva y el alto impacto mediático que consiguió en su arremetida contra Pía Guzmán y el PPD, se fue erosionando con el correr de los días por el apoyo que fue recibiendo la parlamentaria, en el primer caso, y por la dificultad para sustentar mediáticamente la tesis del "montaje", en el segundo. La consigna fue, entonces, replegarse y ordenarse.

Origen de una paranoia

En la UDI, la teoría de que alguien quiere destruirlos sigue gozando de buena salud. Saben que a estas alturas, aún demostrando la falsedad de las imputaciones en contra de los senadores Bombal y Novoa, en el inconsciente colectivo quedará grabada la imagen de que la UDI movió cielo, mar y tierra para encubrir a su gente. "Aquí se estrenó una nueva forma de destruir políticamente al adversario. Con una mínima coordinación, puedes liquidar a alguien para siempre: pasó con Nelson Mery, está pasando con Carlos y Jovino y seguirá con cualquiera de nosotros", afirma una parlamentaria gremialista.

En la sede de calle Suecia están convencidos de que los teléfonos de Pablo Longueira, Jovino Novoa, Carlos Bombal y Juan Antonio Coloma, están intervenidos. Se niegan a revelar qué evidencia les permite suponer eso, pero esta sensación los ha llevado a que la tarea de comprobar su tesis se haya vuelto primordial e involucre a toda la mesa directiva y parte de sus parlamentarios, como el diputado Darío Paya. Cruce de datos de la prensa, consultas, verificación de rumores y análisis de contenido, entre otras cosas, les han quitado horas de sueño a los encargados de hacer encajar las piezas de un puzzle hasta ahora incompleto.

Entre esas piezas, una de las importantes es el primer montaje al que hizo referencia Longueira el miércoles 15, cuando informó que dos meses atrás lograron desarticular un plan para perjudicar a Joaquín Lavín. Figura principal de esa operación, según el propio diputado, era el periodista Víctor Gutiérrez. El tema - cuyos detalles se han guardado- llegó a oídos del timonel por boca de una persona vinculada al Partido Socialista, quien le dijo que el propio Gutiérrez le habría revelado que existían personas a las que se había pagado para involucrar al segundo hijo del edil, Joaquín Lavín León, de 22 años, en un caso de drogas.

La alarma se extendió en el círculo de hierro de la UDI y en el propio presidenciable opositor, quien reforzó cuanto le fue posible la seguridad del joven, que se encuentra estudiando Ingeniería Comercial en Barcelona hasta fines de 2004.

Más que caer en un consumo inducido o forzado, lo que temieron en el círculo íntimo de Lavín fue que el estudiante fuese víctima de un montaje - palabra que comenzaría a hacerse frecuente en el vocabulario gremialista con el correr de las semanas- , para perjudicar a su padre. Para ello bastaría un paquetito con cocaína escondido en un closet, por ejemplo, y una oportuna llamada anónima a la policía. El escándalo cruzaría el Atlántico en cosa de minutos.

El tema lo manejaron Longueira y Lavín. Y el propio diputado se encargó de agradecer públicamente a su fuente anónima y sostuvo que esa operación había sido "neutralizada".

Las sospechas contra Gutiérrez se alimentaron con el cruce de otro dato revelador: el testimonio de una alumna de una universidad privada que, mientras preparaba su tesis de grado, contactó al periodista hace tres meses para entrevistarlo. Allí, éste le habría dicho que se encontraba preparando un reportaje que haría perder las elecciones presidenciales de 2005 a la derecha. De ahí a la primera publicación de "Plan B" sobre las fiestas de Spiniak con participación de un parlamentario de la Alianza por Chile y a la utilización del menor L.Z. hubo un paso. Y la UDI sacó sus conclusiones.

Estos mismos antecedentes fueron entregados al ministro en visita Daniel Calvo como parte sustancial de la evidencia del complot. Pero al partido de Longueira le faltan todavía fantasmas por cazar.

Otra vez RN

La UDI aún no logra determinar si Víctor Gutiérrez ha trabajado solo en esto o si es parte de un grupo más grande, como tampoco ha podido aclarar el extraño baleo ocurrido en la casa de un menor supuestamente vinculado al caso Spiniak, donde se vio involucrado el diputado PPD Guido Girardi y un equipo de prensa de TVN, el mismo viernes 10 que Pía Guzmán hace sus primeras declaraciones.

Lo que sí tienen claro es que, pese a las acusaciones que formularon la semana pasada, al igual que Pía Guzmán, el parlamentario no forma parte del supuesto montaje, pero fue funcional a éste al intentar aprovecharse políticamente del caso.

Donde también tienen un frente abierto es con Renovación Nacional. Casualmente, tanto para el estallido del caso como cuando el diputado Arturo Longton afirmó que los antecedentes de la UDI se estaban viniendo abajo y comenzaba a creerle a Guzmán, la directiva de RN no fue habida. El jueves 23, cuando las declaraciones de Longton se convertían en una bofetada en la cara para el gremialismo, Piñera se encontraba en Buenos Aires, atendiendo negocios personales, la vicepresidenta Carmen Ibáñez también estaba en el extranjero y el secretario general, Renato Sepúlveda, asistía a un encuentro de capacitación de candidatos a alcaldes y concejales en Antofagasta.

Finalmente, el secretario general de la UDI, Patricio Melero, contactó telefónicamente a su homólogo de RN. Sepúlveda no sólo le aseguró que el díscolo parlamentario se había salido del libreto acordado en la reunión del jueves 16 entre ambos partidos - cuando acordaron "descongelar" la Alianza por Chile- , sino también que la directiva analizaría la conducta a seguir con Longton, después de escuchar sus argumentos en una reunión que sostendrán mañana lunes. Dentro de RN, no descartan que si la presión es fuerte, el diputado termine renunciando a la mesa, donde ejerce la secretaría general adjunta.

Pero su intervención sólo vino a reforzar la decepción que ya le habían provocado al partido de Longueira las declaraciones que un día antes había formulado el propio Sebastián Piñera, cuando acudió a hacerse parte en el caso Spiniak. "La diputada Pía Guzmán cometió un error, que fue llevar los antecedentes a la prensa y no a la justicia... Ella no es perversa, ni ha mentido, ni es desequilibrada como ha asegurado la UDI", fueron las palabras que marcaron el giro en 180 grados respecto al apoyo entregado a los gremialistas la semana anterior. "Lo de Piñera es increíble, debe haber sabido antes lo de la Pía, porque si no, no se entiende que la apoye tanto", sentencia un miembro de la directiva UDI.

En concreto, la tesis del montaje perdía apoyo en la misma proporción en que los ganaba la postura de la diputada denunciante. Ésta, envalentonada con estos palmotazos en la espalda, el respaldo del senador Carlos Ominami (PS), la tranquilidad de no haber mencionado nunca los nombres de Bombal y Novoa, así como el uso que le dio a la defensa entregada por el sacerdote José Luis Artiagoitía, endureció su postura frente a las intensas presiones de la UDI para lograr una retractación de sus dichos.

Una declaración en la que Pía Guzmán reconocía no haber tenido los antecedentes suficientes para acreditar su denuncia original -considerando que los testimonios que aportó el religioso los tuvo recién dos días después de su polémica intervención- quedó en nada cuando la parlamentaria y su abogado, Jorge Bofill, anunciaron el miércoles que los términos exigidos por la UDI para retirar la querella en su contra eran inaceptables.

A estas alturas, en la colectividad de derecha habían comprendido que era necesario templar los ánimos y recuperar la frialdad perdida. "Esto fue como un lote de amigos que sale a defender con todo a dos de los suyos que caen en desgracia", admite un miembro de la mesa gremialista, en referencia a la desprolijidad y sobrerreacción que provocó en ellos el ataque a sus dos senadores por Santiago. "Podríamos haber aprovechado de filtrar el nombre del senador DC vinculado a Spiniak, tal como lo hizo Pablo Huneeus con nosotros, pero decidimos no hacerlo porque no contribuía a desenredar el cuento. No vamos a hacer lo mismo que criticamos", comenta otro influyente senador de esa tienda.

Por eso, cuando "Plan B" salió a las calles el jueves con una nueva arremetida en contra de Novoa y coincidía con el protagonismo de Artiagoitía, en la UDI no respondieron con querellas porque era "más de lo mismo" y sólo habló Melero. Y poco.

En las filas de Longueira sostienen que si sacaron el pie del acelerador esta semana fue sólo porque los dos objetivos que se trazaron en un principio - garantizar la protección del menor L.Z., para no cargar con la responsabilidad de una eventual desgracia, e impedir la exhibición del video con la entrevista donde involucraba a Bombal- , ya habían sido cumplidos. "Eso explicó la alarma con la que actuamos al comienzo", asegura un miembro de la mesa.

Piñera tampoco las ha visto fáciles. Una vez más el partido se hundió en un mar de confusiones por el marcado contraste entre la conducta más bien distante de su timonel y el cerrado respaldo que las bancadas parlamentarias de RN le dieron a sus socios de coalición. Esto llevó a que, por primera vez en mucho tiempo, Melero le solicitara el viernes a Sepúlveda una reunión que se llevará a cabo a las 09.00 hrs. del lunes en la sede de Antonio Varas. ¿El motivo?: Analizar la situación interna de Renovación y, de paso, intentar una vez más desbloquear la intransigencia de Pía Guzmán.

Si lo anterior no resulta, tienen claro que no les quedará otra que llegar hasta el final con su querella en contra de la legisladora. "Sabemos que hay más posibilidades de que perdamos, pero preferimos asumir ese costo político que dar una señal de debilidad", indica un diputado gremialista. Para aumentar sus chances, en todo caso, exigieron que la diputada declarara formalmente ante el ministro Calvo, porque allí se vería obligada a entregar los nombres de los tres senadores y, con eso, alimentar la querella gremialista.

Con todo, el cambio de estrategia que asumió esta semana la UDI es entendido en RN como el fin de la imagen autosuficiente e indestructible que se había labrado al calor de sus éxitos políticos y su disciplina partidaria.

"Aquí ha quedado comprobado que la Alianza es efectivamente un desastre. La responsabilidad principal del partido grande es mantener ordenadas y fluidas las relaciones entre los socios de pacto. Pero aquí las directivas se han reunido apenas una vez, y si existe un socio complejo y difícil de tratar, con mayor razón el factor moderador debe ser la actitud del socio mayoritario, ordenando la Alianza y no humillando al partido más chico o dejándolo solo. La UDI está pagando su arrogancia", concluye una fuente involucrada en el tema.

Con esas cuentas pendientes, el partido de Longueira sigue buscando las piezas que le faltan para completar el puzzle y así recuperar el sueño perdido.

CRÍTICAS

El viaje de Girardi

Si había un lugar lo suficientemente lejos para que el diputado Guido Girardi capeara el temporal provocado por su intervención en el caso Spiniak, era China. Y hacia allá partió el martes. Aunque en estricto rigor estaba invitado desde el año pasado a ese país - es uno de los políticos chilenos con mejor llegada en la dirigencia comunista china- y ya había pospuesto el periplo en marzo pasado, en el propio PPD lo invitaron a abordar el avión.

En la reunión de la Comisión Política celebrada el lunes pasado se le enrostró que, con su conducta, involucró innecesariamente al partido en un tema donde no tenía nada que hacer, a la vez que hizo aumentar la preocupación del gobierno por el descrédito que - ante la opinión pública- está sufriendo la clase política en general.

Pero para Girardi el dulce que significaba pegarle a la UDI era demasiado irresistible. Desde que en las parlamentarias de 2001 el PPD se convirtió en el partido de mayor crecimiento en la Concertación, sólo superado en rendimiento electoral por la UDI, el entonces presidente de la colectividad asumió como un desafío personal pelearle voto a voto a Longueira. "Eso molestó a la DC, porque quedó al medio de la pelea entre ambos partidos y, en el fondo, éstos salieron a comerse a la DC", resume un miembro de la directiva PPD.

Por eso, el traslado del menor L.Z. a TVN en el automóvil de Girardi, el papel con la foto marcada de Carlos Bombal que le fue entregada en las oficinas del PPD en el Palacio Ariztía y la llegada del diputado junto a un equipo del mismo canal a una población donde vivía un menor que presuntamente habría participado en las fiestas de Claudio Spiniak
- encontrándose con una balacera- fueron motivo suficiente para que la UDI lo sindicara como una pieza más del complot en su contra. Para sus compañeros de partido, el ex presidente del PPD fue víctima, una vez más, del carácter poco prolijo que tiene para hacer las cosas. "Guido es muy inteligente, pero muy desordenado para trabajar; debió haber pensado mejor lo que hacía", sentencia una persona que lo conoce. Porque aunque él asegura que nunca ha pretendido enfrentar a la UDI con malas artes y en el partido reconocen que nunca ha tenido mayores problemas con la tienda opositora, es un hecho que su nombre quedó marcado con rojo en el gremialismo.

PERFIL

Víctor Gutiérrez, el francotirador

Quinto hijo de un suboficial de la Armada, Víctor Gutiérrez (nacido en Quilpué en 1964), siendo un niño vivió en Perú, mientras su padre cumplía labores como agregado naval chileno en Lima. Regresaría a Chile a los 9 años, en 1973.

Con el dinero ahorrado en el extranjero, su familia se compra una casa en el barrio Beauchef, donde es vecino del escritor Hernán Díaz Arrieta, Alone, de quien nunca había oído hablar.

Alone, un hombre ermitaño y mañoso, rara vez salía de su casa, pero en una de esas escasas ocasiones se encontró con él dando pelotazos con otros niños del barrio. Según el relato que hiciera el propio Gutiérrez a "Reportajes" en 1996, ese día Alone lo increpó diciéndole que ése era un barrio residencial, que los niños no deben molestar a los mayores y que, en vez de jugar, debería estar estudiando. Enseguida, le preguntó si alguna vez había leído un libro, a lo que el niño respondió que sólo los que le obligaban a leer en el colegio. Díaz Arrieta, inmutable, fue en busca de un libro suyo, le ordenó que lo leyera y le hiciera un resumen.

Víctor cumplió. "Cuando lo vio, Alone - relató Gutiérrez entonces- casi quedó horrorizado. Me dijo: '¡Pero si esto es más largo de lo que yo escribí! Inventaste más personajes de los que había en el libro. Parece que tú vas a ser un escritor o un periodista".

Alone apuntó en la dirección correcta. Gutiérrez ingresó a los 16 años al Instituto Superior de Artes de la Comunicación. No sería periodista universitario, pero intentaría por ese medio ingresar al mundo de las comunicaciones. No lo logró, pues fue expulsado, a petición de sus propios compañeros, por los desórdenes que provocó.

Consiguió trabajo un tiempo en "Teleonce al despertar", donde aprendió a manejar cámaras de televisión. Con una nula preparación y escasa experiencia, Gutiérrez partió a Estados Unidos a trabajar como fotógrafo de "La Tercera" en las Olimpíadas de Los Angeles 1984. Regresó a Chile a cobrar sus honorarios y partió nuevamente a Estados Unidos, donde se transformaría en reportero luego de realizar un curso corto e intensivo dictado por un college en Los Angeles.

A pesar de su breve tránsito por la academia, consiguió trabajo en un diario latino amarillista. Allí entrevistó en 1987 a una vidente que le aseguró - después del terremoto del 1 de octubre de 1987 en Los Angeles- que el próximo movimiento telúrico sería el 12 de octubre a las 13.30 hrs. Gutiérrez publicó la información, que apareció en primera plana. El 11 de octubre la mayoría de los latinos no fue a trabajar y comenzaron a emigrar en masa de la ciudad.

El 12 de octubre, a la hora señalada, incluso se reportó un muerto: un anciano que sufrió un ataque al corazón por miedo al anuncio publicado por Gutiérrez que nunca llegó. Aún así, el diario lo ascendió a subeditor por las 150 mil copias que vendió la publicación.

Sólo duraría unos años en el cargo, hasta que se independiza y se transforma en un paparazzi. En esa condición, en 1996 lanzó su libro "Michael Jackson fue mi amante", donde acusaba al artista de pedofilia. Un año después aseguró en un canal estadounidense tener un video de 27 minutos de duración donde el cantante aparecía teniendo relaciones sexuales con un menor. Cuando Jackson se querelló en su contra exigiendo 110 millones de dólares, Gutiérrez no pudo probar la existencia de la cinta. Resultado: en 1998 fue condenado a pagarle al cantante 2,7 millones de dólares, pero como era incapaz de hacerlo se declaró en bancarrota, volvió a Chile y reinició su carrera en el país, donde trabajaría en TVN, el diario La Nación y en Chilevisión.

Le retomó pocos años ganarse la enemistad de varios. Entre ellos Cecilia Bolocco, quien interpuso una querella en su contra luego de que denunciara que la diva fue amante del escritor Paulo Coelho desde 1999 hasta octubre de 2000, cuando ya era novia del expresidente Carlos Menem.

Su gran golpe lo dio después, en septiembre de 2002, cuando gracias al testimonio de Otto Trujillo, identificado como "Colmillo Blanco", reveló que se habría producido la rearticulación del tenebroso Comando Conjunto con el fin de enfrentar los procesos judiciales que afectaban a militares. La denuncia consiguió la caída del entonces comandante en jefe de la FACh, Patricio Ríos. Poco después, Trujillo aseguraría que el periodista tergiversó parte de la entrevista.

La manera de trabajar de Víctor Gutiérrez queda reflejada en sus propias palabras publicadas en "El Mercurio", en "Reportajes", marzo de 1996:

"Aunque algunos aquí me critican por la forma en que trabajo, yo me siento orgulloso. Creo que las informaciones hay que conseguirlas a como dé lugar. El único límite que me pongo es no quitarle la vida a nadie, pero si debo disfrazarme o pagar por información, lo hago; pero eso no se entiende acá en Chile".

En "Sociedad", en septiembre de 1997:

"Me gusta trabajar solo. Mi adrenalina sube cuando la persona a la cual investigué abre una revista y ve una fotografía en que aparece desnudo junto a otra persona, en poder de un documento importante, consumiendo cocaína..."

En una entrevista concedida al portal Terra el viernes, Gutiérrez aseguró que le habían puesto un precio de "siete dígitos" a su cabeza y descartó ser parte de un complot para afectar a la UDI. De hecho afirma que no ha hablado ni siquiera por teléfono con el cura Artiagoitía.


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Luego de pasar dos días en Frutillar, el jueves el presidente de la UDI marcó la pauta del bajo perfil impuesto en la colectividad. No sólo rehuyó cualquier contacto con la prensa, sino que les exigió a los periodistas que se retiraran de la sede partidaria.
Luego de pasar dos días en Frutillar, el jueves el presidente de la UDI marcó la pauta del bajo perfil impuesto en la colectividad. No sólo rehuyó cualquier contacto con la prensa, sino que les exigió a los periodistas que se retiraran de la sede partidaria.
Foto:El Mercurio


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