REPORTAJES

Domingo 3 de Diciembre de 2006

Miss Earth made in Castro:
Hecha para ser reina

Siempre tomada de la mano de su madre, Hil Yesenia Hernández Escobar tuvo claro desde chica que el camino para salir de la difícil situación económica y familiar que vivía era hacerse un nombre en el mundo de las pasarelas. Golpeó muchas puertas que no se abrieron, pero su perseverancia le puso una corona en la cabeza.

Gabriela Gayani
Enviada especial a Castro

Hace 23 años, el 1 de diciembre de 1983 vino al mundo, en el Hospital de Castro, Hil Yesenia Hernández Escobar. Sus padres estaban nerviosos como en todo alumbramiento, pero esta vez era especial, porque el embarazo había sido absolutamente inesperado.

Habían decidido tener sólo dos hijos, Erick y Yoanna, y, después de nueve años, Yorky se enteraba de que nuevamente iba a ser madre. Lo tomó "como un regalo de Dios". No sólo lo sintió así, sino que hizo todo lo que estuvo a su alcance para que su hija menor pudiera destacar en la vida.

Al nacer Yoanna, la televisión exhibía la telenovela "Yesenia"; la madre, que era una fiel seguidora, quiso ponerle ese nombre a su hija, pero el padre, René Hernández, se opuso terminantemente. Con la llegada de esta nueva integrante a la familia, Yorky pensó que ahora sí se podría salir con la suya, pero la belleza de la recién nacida hizo que René recordara a una yugoslava que lo había impactado mientras trabajaba en Argentina y decidió ponerle como ella: Hil. "Él siempre dijo que ese nombre la haría famosa, que sería su carta de triunfo en la vida, y no se equivocó", recuerda la madre. "Mi negra se parece mucho a él, tiene su temple, su serenidad; René era muy piola y ella es así también; no se emociona ni grita como yo, se guarda sus sentimientos. Es muy tranquila, pero a la vez muy inteligente".

"Gil" y "Jirafa"

La niña debió sortear desde el primer instante problemas por su nombre. Yorky Escobar cuenta que cuando fue a inscribirla al Registro Civil, la funcionaria de turno se negó a anotarla, pues consideró que "eso no era un nombre, si no sólo letras juntas, así que yo misma tuve que escribir en el libro de registro".

Al poco tiempo, la guagua fue bautizada en la Iglesia del Sagrado Corazón y aunque al cura a cargo de la parroquia le pareció raro el nombre, igual recibió agua bendita y los óleos crismales.

No obstante, hasta ahora, nadie en Castro la conocía por Hil. Para sus coterráneos fue siempre Yesenia. Su madre, asegura, que su nombre siempre le gustó, pero prefería que la llamaran de la otra forma, porque muchos la molestaban diciéndole "Gil".

Sus hermanos mayores, lejos de ponerse celosos, estaban felices con la llegada de la "Negra", pero pronto, cuando Hil tenía 7 años, la familia -de origen más bien humilde- fue impactada porque el padre sufrió un aneurisma y quedó postrado.

La situación económica se hizo muy difícil; al poco tiempo, la madre no pudo hacerse cargo del supermercado que tenían en la planta baja de la casa ubicada en el sector de Castro Alto, en Galvarino Riveros 1125 y, al mismo tiempo, darle a su marido los cuidados que necesitaba. Fuerte, resuelta y emprendedora, decidió poner un pequeño restorán en el mismo lugar, que le permitía poder cuidar mejor a René. La hija mayor ya se había casado y el hijo trabajaba como colectivero, así que la pequeña Hil llegaba del colegio a cuidar a su padre, mientras su mamá atendía a los clientes. "Muchas veces se quedó dormida estudiando a su lado, mientras esperaba que yo cerrara el negocio", rememora Yorky.

Una sola meta, ser modelo

Hil había entrado a un colegio cerca de la casa, el "Aitué", pero a los 8 años se pegó un gran estirón y sus compañeros empezaron a molestarla frecuentemente. "Jirafa" era uno de los apodos recurrentes. La niña le contó la situación a su madre que, viendo el dolor que ello le causaba, la cambió a la escuela "San Francisco de Asís", donde cursó el resto de la educación básica. "Nunca tuvo muchos amigos; era más bien retraída, porque no le gustaba que la molestaran por su altura", cuenta la madre.

En Primero Medio se fue al Liceo Politécnico de Castro, donde se recibió de técnico en turismo. Allí su vida cambió en muchos sentidos. Primero encontró a las que hasta hoy son sus amigas inseparables: Shiester Carmona, Haydeé Oyarzo y Cynthia Becerra. Después, vino la muerte de su padre, que la marcó profundamente e hizo aún más estrecha la relación con su madre. Además, en ese tiempo ya empezó a modelar a nivel local y su mamá mandó varias fotos a agencias de Santiago para apoyarla en su afán de ser modelo.

"Ella es muy sencilla, nunca se ha creído bonita; de hecho, no quería ser reina, su aspiración era ser una buena modelo. Siempre dice que no importa ser linda, sino una modelo de calidad. De hecho, en Santiago tocó muchas puertas y, como ella decía burlonamente, en todas partes le contestaba una grabadora que le decía 'deja tu número y te llamamos'. Yo siempre desde aquí la he guiado y le insistía que siguiera yendo a otras partes. Averiguaba sobre distintas agencias de modelos y la llamaba para que fuera", cuenta Yorky Escobar.

Los primeros pasos los dio a los 15 años, también gracias a su madre. "Yo estaba en mi cocina haciendo mis cosas, cuando escuché que buscaban una modelo para Miss of The World con características muy parecidas a las de la Hil. Llamé a TVN, al programa 'Corazón Partío' y me comuniqué con Tito Garretón, encargado del concurso. Él me pidió una foto y, apenas la vio, me llamó para que estuviera el domingo de esa misma semana en la capital con mi hija", cuenta.

Hacía apenas unos meses que había muerto el padre de la actual reina y los recursos económicos eran escasos, pero la madre igual consiguió dinero y la presentó. Relata que mucha gente le ha preguntado si la obligaba, pero insiste en que era Hil la que quería hacerlo, que ella sólo la apoyaba. "Cuando mi esposo falleció, yo decidí que mi meta era mi hija, que tenía que sacarla adelante para que no sufriera tanto como he sufrido yo".

Quedó en la final del concurso, pero volvió a Castro a terminar sus estudios. Durante los veranos viajaba a la capital para trabajar como promotora y dejar más fotos en distintas agencias.

Pasaba el tiempo y Hil se empezó a desesperar, pero su madre siguió insistiendo en que debía persistir, incluso habló con el "Pollo" Fuentes y María Alberó, de gira en la isla, para que ayudaran a su hija, pero no pasó nada.

Después de terminar el liceo y trabajar durante seis meses en el "Hotel Esmeralda" de Castro, volvió a Santiago y logró trabajar con Don Francisco en "Trato hecho", un programa que pasó sin pena ni gloria por UCTV. También hizo unos cuantos desfiles con Mónica Aguirre.

En la capital, Hil vive desde marzo con su prima Ximena Martínez, en un departamento de La Florida. Ella la describe como "una persona súper dulce, muy amiga de sus amigas y súper pasiva, nunca hemos tenido ni siquiera una discusión".

Este año entró a estudiar ingeniería en ejecución en administración de empresas en la Universidad Andrés Bello, pero debió congelar al ser elegida soberana chilena para Miss Earth.

"Ella quería trabajar para poder pagar sus estudios. Así que cuando la llamaron a presentarse para Miss Chile para Miss Mundo, yo le dije que participara no más y quedó cuarta; eso fue en el año 2000. En 2004 salió segunda en el mismo concurso que este año ganó y del cual se coronó soberana entre 90 países, llevando en alto el nombre de Chile y, sobre todo, de Castro, que está tan lejos de todo", dice, orgullosa, Yorky.

Todos coinciden: "Detrás de la Chenia está su mamá"

Callada, pero extrovertida; muy empeñosa y señorita; delicada y tierna. Son algunos de los calificativos que se emplean para describirla. Son tantos y todos tan buenos que, de repente, más parece que fuera una santa que una reina de belleza.

Shiester Carmona está feliz con el triunfo de su amiga. "Somos amigas desde los catorce años y nunca hemos perdido contacto. No creo que la 'flaca' vaya a cambiar, porque ella siempre ha tenido sus cosas muy claras y nunca se ha creído de nada. Cuando viene a la isla es la misma de siempre. Estoy ansiosa de que llegue".

En la época de colegio, la recuerda introvertida, pero muy participativa. "Es igual a su mamá, que ha sido un pilar fundamental en su vida y también para nosotras. Detrás de todo lo que ha hecho la Chenia está su mamá diciéndole 'ya, vamos, vamos' ".

Haydée Oyarzo acaba de cortar el teléfono. Al otro lado de la línea estaba su amiga del alma contándole cómo se ha sentido en estos días. "Está igual que siempre, muy piola, muy tranquila. Le da risa, no más, que la gente de Castro esté tan revolucionada. Ni siquiera se imagina la cantidad de portadas nacionales e internacionales que ha ocupado".

Agrega que "a Hil siempre le gustó este tema, pero la que en definitiva le dio el empujón fue su mamá. Yo creo que la tía tenía más claro que la misma Hil que llegaría hasta aquí, porque ella siempre ha sido muy tímida a pesar de que tiene un carácter fuerte".

La Chenia o la Flaca, como la llaman, tampoco tiene mucha suerte con los hombres, por lo menos en su natal Castro. "Es que los intimida con su altura. Si en el colegio le decían 'Flaca, ah'; ése era su sobrenombre, porque todos quedaban impresionados", dice Shiester, riéndose. "Siempre ha sido muy piola en sus relaciones; es que siempre le ha dado prioridad a otro tipo de cosas, a sus estudios, a su carrera", agrega.

Su profesora jefe durante toda la educación media, Flor Galindo, la recuerda de una manera distinta: "La Yesenia era una niña muy alegre, con la talla siempre a flor de labios. A pesar de sus ausencias, era muy buena alumna, y siempre tuvo sus metas muy claras; mientras estudiaba, trabajaba modelando afuera y dentro de la isla".

Respecto de los logros obtenidos por Hil, destaca "el apoyo y el empuje de su madre, que la ha tirado permanentemente para arriba. Son muy unidas".

El director del politécnico, Sixto Navarro, recuerda riéndose que jamás pasaba desapercibida, pues su altura -muy por sobre el promedio de los chilotes- hacía que se viera en cualquier parte.

La precaria vida de la madre de Hil: Arrendó su casa para costear la vida de su hija

Todos destacan el esfuerzo que madre e hija han hecho para salir adelante; incluso, el alcalde de Castro, Nelson Águila, confidencia que la municipalidad busca la forma de ayudarlas porque viven en una precaria situación económica.

"La señora Yorky ha estado aquí varias veces contándonos sus problemas, no pidiendo nada, pero queremos auxiliar a esta joven que tan alto ha dejado puesto el nombre de esta ciudad. Es que la mamá se ha endeudado mucho para que su hija pueda surgir", explica. Sin embargo, un poco en broma, un poco en serio, dice que la municipalidad no puede ayudar a personas naturales, y que "hay que buscar el mecanismo correcto de hacerlo, porque con esto de Chiledeportes la Contraloría está que salta".

La verdad es que al llegar a la casa donde vive la madre de Hil Hernández, las palabras del edil cobran tremendo sentido. Está al fondo de un pasillo lleno de tablas y balones de gas. Ella recibe en zapatillas, con claros signos de haber estado trabajando todo el día. Acaba de dar almuerzo a sus pensionistas y todavía está levantando los platos de los grandes tablones que le sirven de mesas del comedor.

Cuenta que ésta no es su casa, pero que para poder costear los gastos de su hija menor arrendó la suya -la planta alta como casa habitación y la baja para dos locales comerciales- y se cambió a ésta, después de morir su consuegra que era la dueña, para instalar "una casa de pensión", como la llama. Allí viven 12 personas a las que les proporciona techo y las cuatro comidas.

A pesar de la escasez en que vive, está feliz. Por fin su hija está logrando lo que tanto soñó. Además, se lleva muy bien con su otra hija Yoanna y su yerno Iván, y los hijos de ellos, Ángel de 12 años, Diego de 10 y Vicente de 8 meses.

Sólo está un poco dolida porque la prensa ha contado que su hijo mayor, Erick -que está separado y es padre de Nicolás de 9 años- está detenido desde hace tres meses. "Son leseras que hizo de joven, manejar en estado de ebriedad y después no presentarse a cumplir la pena nocturna, por eso lo encerraron, nada más. Me duele mucho que saquen estas cosas para empañar el triunfo de la Hil", dice.


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El 26 de noviembre, Hil Hernández se convirtió en la segunda chilena en ser coronada con un cetro mundial.
El 26 de noviembre, Hil Hernández se convirtió en la segunda chilena en ser coronada con un cetro mundial.
Foto:EFE


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