EL SÁBADO

Sábado 18 de Julio de 2009

Ronald Kay
El influyente marido chileno de Pina Bausch

Con estrechas redes en la élite intelectual chilena, Kay ha sido admirado, estudiado, negado y descubierto más allá de su vínculo con la célebre coreógrafa alemana, que acaba de morir. 
Por Marcela Escobar Q.  Estaba en Chile cuando supo la noticia: Pina Bausch, su mujer -la mujer que le dio un hijo, la mujer que conoció en Chile y lo sacó de Chile- había muerto allá, en Wuppertal, Alemania, víctima de un cáncer fulminante que se la llevó cinco días después del diagnóstico. La estadía en Santiago del poeta e intelectual chileno Ronald Kay terminaba abruptamente. Carmen Romero, la gestora de Santiago a Mil, lo llevaría al aeropuerto. En el camino recibiría la llamada de apoyo de uno de sus amigos más cercanos.
-Un abrazo -le dijo, al teléfono, el curador Justo Pastor Mellado. Un abrazo y nada más, porque en estos casos es necesario guardar, dice Justo, "una respetuosa distancia".
En Wuppertal, Ronald Kay mantuvo hasta ahora una rutina alejada de la visibilidad que alcanzó en la élite artística nacional, en la que se hizo conocido en la década del 70. Dedicado al cuidado del hijo que tuvo con Pina y a las traducciones, han sido sus continuas visitas a Chile las que prolongaron su vigencia, especialmente como referente ineludible en cátedras universitarias, citas bibliográficas y por las traducciones que ha hecho del filósofo Walter Benjamin.
Kay es autor de Del espacio de acá -libro-catálogo donde plantea su teoría fotográfica a partir de las obras de Eugenio Dittborn-, que fue publicado en 1980, reeditado en 2005 y que hoy está agotado. Su texto poético Variaciones ornamentales acaba de reeditarse gracias a Ediciones UDP, y en la mente de muchos sigue presente aquel "primer acto de producción plástica", como describe Justo Pastor Mellado a la mítica revista Manuscritos, de la que sólo se publicó un número en 1975, del que Kay fue el editor. En esos años, él se movía con soltura por las aguas del arte y la literatura, cuando el diálogo entre esas disciplinas era fluido y tenía, como telón de fondo, las tensiones del momento político.
Ronald Kay nació en Hamburgo en 1941. Su madre, Delva Mahn, era miembro del consulado chileno en esa ciudad. Recién en 1947, cuando Alemania estaba regulada por las fuerzas aliadas, salieron él, su madre y su hermano rumbo a Chile, primero en un barco de carga en el que cruzaron el Atlántico hasta Buenos Aires, y luego en el tren Trasandino hasta Santiago. Estudió en el Liceo Alemán y después Literatura y Filosofía en el Pedagógico. Ya se había casado con Catalina Parra, hija de Nicanor, cuando una beca lo llevó de nuevo a Alemania, donde se  involucró con la escena artística de vanguardia. Con esas ideas regresó a Chile, en diciembre de 1972. Durante los meses previos al golpe acompañó diariamente a Raúl Ruiz, con quien lo une una larga amistad, en el rodaje de Palomita Blanca.
La primera vez que el poeta Raúl Zurita vio a Kay fue poco antes del 11 de septiembre de 1973. Asistía al taller literario que Enrique Lihn dictaba en la Universidad Católica, y fue este último quien le mostró a Kay algunos escritos de Zurita. "La primera publicación formal se la debo a él, en la revista Manuscritos", cuenta el Premio Nacional. Se trató de un solo número, al alero del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile. En la revista firmaban Zurita y Nicanor Parra, Catalina Parra oficiaba como responsable de la propuesta visual, y Kay era un editor que tenía la libertad total para publicar lo que le pareciera, ventaja no menor en aquellos años.
Zurita dice que su figura despertaba entonces cierto recelo: "Era un tipo brillante, muy bello, yerno de Nicanor Parra, pertenecía a una especie de élite... y yo era un chico malvado, de provincia, bastante loco. Había mucha admiración, pero también mucho resentimiento. Él cambió mucho, ahora es infinitamente más dulce, antes era de descalificación fácil". Kay y Zurita, tal como la escritora Diamela Eltit -quien fuera alumna de Kay-, la crítica de arte Nelly Richard y los artistas Carlos Leppe, Carlos Altamirano y Eugenio Dittborn, frecuentaban el mismo círculo. Y enfrentaban, a veces, las tensiones propias de un grupo donde las mentes brillantes -y los egos potentes- abundaban.
"A lo largo de los años tuvimos una relación muy intensa, muchas veces quebrada también", agrega Zurita, y lo describe como "un tipo de una inteligencia y una sensibilidad fuera de serie". De carácter complejo, también, pero generoso, con quien el poeta se ha reencontrado en los últimos años. "Es un personaje absolutamente entrañable. Ha sido una relación fragmentada, seguramente por culpa mía. No ha sido una relación fácil", remata.
Pese a los roces de antaño, Zurita le reconoce un rol central en la escena visual y plástica chilena: "Del espacio de acá es la reflexión más lúcida, quizás la única, sobre lo que significa la visualidad en Chile. Kay tiene una influencia indirecta en todo lo que pasa en los 70, especialmente en la formación de los grupos que realizaban performances y acciones de arte y también en escritores vanguardistas que no sé si se lo querrán reconocer. Sin duda que fueron alumnos de Ronald Kay personas que cuentan, profundamente influidos por él como profesor".
Y Kay, a su vez, bebió de la influencia directa de Nicanor, por entonces su suegro. La formación alemana cayó rendida ante las chilenísimas acciones de arte de Parra.
CONSTRUYENDO EL REGRESO
Justo Pastor Mellado recuerda que conoció a Kay también en esos años, en una jornada que describe como desagradable y que grafica los roces de egos que por entonces lo rodeaban. "Fue en 1976. Era una trampa tendida por Nelly Richard (ensayista y crítica de arte) para molestar a Kay. Él me vio llegar con Richard. Imaginé que pensó que yo era un peón manejado...", recuerda el curador, y explica que entre Richard y Kay existe desde entonces una lucha, por lo que al ver llegar al curador junto a su "enemigo", Kay simplemente debió haberlo detestado. 
"Richard ha omitido el trabajo de Ronald mientras él ha estado fuera", insiste Justo Pastor Mellado, "pero él ha regresado calladito. Ha regresado con obras. Se preocupó de reimprimir Del espacio de acá, y no tiene esa sensación de que Chile le debe algo. Él sabe que los lugares se construyen, él ha construido un regreso a tal punto que nunca se fue. Porque hubo gente, como yo, que siempre pronunció su nombre". Durante años, en sus clases, el curador habló de Kay y de sus conceptos sobre la visualidad. Cuando finalmente se conocieron, se convirtieron en amigos entrañables.
A fines de los 70 y dados los rigores del régimen militar -la sede donde funcionaba el Departamento de Estudios Humanísticos, en República 475, se convirtió en cuartel de la Dina-, Ronald Kay tramitó la doble nacionalidad. Desde entonces, con pasaporte alemán, ha estado yendo y viniendo, más todavía desde 1980, cuando una gira por Latinoamérica trajo a Chile a la bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch. Él ha dicho que ella lo pescó "de un ala". Quienes supieron de ese encuentro dicen que bastaron cuatro días para unirlos de por vida.
El año pasado y con Justo Pastor Mellado de curador, Ronald Kay expuso en el Museo de Bellas Artes la muestra Tentativa Artaud, un registro fotográfico y documental de la acción teatral que en 1974 realizó junto a otros artistas. La exposición, asegura Mellado, enfrentó "una verdadera mafia" que pretendía cancelarla. Justo acusa a "las movidas de mala leche de gente de esa época (los 70). Hubo llamados telefónicos, cartas de literatos, de directores de servicios, buscando excusas formales para bajar la exposición", dice.
Y Kay reaccionó. A aquellos que argumentaban que estaba haciendo uso indebido de material que no le era propio, les planteó que se defendería jurídicamente. Nadie inició acciones legales. Tampoco se hizo publicidad de este conflicto.
"En términos personales, Ronald es como un hermano mayor. Un sabio", describe Mellado. "Sabía que su trabajo era pionero y que debía esperar. Yo escribí unos textos sobre la importancia de su trabajo y el los siguió a través de mi página. Así nos conectamos de nuevo y pudimos recuperar el tiempo perdido. Fue un regalo".
En sus sucesivas visitas a Chile, Ronald Kay ha invitado a su amigo a comer a la casa de su profesor de cueca, que cocina especialmente bien. Sin Pina, ahora Kay fijará residencia definitiva en Chile en los próximos meses y publicará un nuevo libro, A whiter shade of pale.
"Él no se siente ajeno ni extranjero en Chile", asegura Justo Pastor Mellado. "Todos somos un poco ajenos, sí, pero yo no lo vería como un desgarro en su caso". En todos estos años de idas y venidas, Ronald Kay ha preparado su regreso. Ahora sabrá hasta dónde ha llegado su influencia.  Sus años con PinaRonald Kay contaba ya un matrimonio cuando conoció a Pina Bausch, y ella había recién enviudado de su primer marido. En su última visita a Chile en febrero de este año, la coreógrafa recordó el momento en que conoció a Kay: "Conocer a Ronald me dio alas, nos entendimos desde un principio y nos enamoramos casi a primera vista. Yo digo que fue una experiencia privilegiada. En 1981 nació Rolf Solomon, nuestro hijo. Lo único que en verdad tenemos los seres humanos es el amor y la vida y las cosas que les pertenecen". El matrimonio de Kay y Pina Bausch duró 29 años.


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En los próximos meses y luego de la muerte de su mujer, Ronald Kay fijará residencia definitiva en Chile.<BR>
En los próximos meses y luego de la muerte de su mujer, Ronald Kay fijará residencia definitiva en Chile.

Foto:Viviana Morales


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