ACTIVIDAD CULTURAL

Lunes 31 de Agosto de 2015

 
Festival de Coreógrafos: muy en deuda

Carmen Gloria Larenas Mucho que desear ha dejado el Festival de Coreógrafos 2015. Esta buena idea que apunta a dar vitrina a una diversidad de creadores y a nuevos talentos al alero del Ballet de Santiago y en el Teatro Municipal, terminó como una mezcla de coreógrafos con repositores e intérpretes, en un batido largo y muy poco atractivo.

El programa comenzó con un grupo de inseguras integrantes del cuerpo de baile del Ballet de Santiago, en el difícil acto de las sombras de "La Bayadera", en versión de Luis Ortigoza. Los bailarines del Ballet de Río Janeiro, Marcia Jacqueline y Moacir Emanoel en los roles protagónicos, cumplieron su cometido con calidad, al igual que las tres solistas, en difíciles variaciones: Camila Aranda, Romina Contreras y Katherine Rodríguez.

Llegaría entonces el turno del brillante pas de deux de "Esmeralda", con una segura Maite Ramírez y un eficiente José Manuel Ghiso, luciendo un bello vestuario de Pablo Núñez, y luego, "Sesión 9", de Esdras Hernández, con Gustavo Echavarría de muy buen desempeño solista. Esto dio paso al momento más bajo de la noche con dos obras: "We Are The Champions", de Eduardo Yedro, que no propuso más que humo y una serie de pasos y saltos, bien ejecutados por Lucas Alarcón y Emmanuel Vásquez, y "Salomé", de Jaime Pinto, muy descontextualizada, llena de lugares comunes, con una interpretación llamativa de Maia Ayala, del Ballet de la ciudad de Asunción, y Gabriel Bucher. Todo terminaría mejor, con el ya conocido "Spaceman" de Demis Volpi, donde Luis Ortigoza se luce en un tono de danza diferente.

La segunda parte tendría lo mejor de la noche: "Pedro", de José Vidal, con música de Diego Noguera. Una propuesta muy atractiva y coherente visualmente, bien amalgamada con la partitura, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Santiago, dirigida por José Luis Domínguez. Los bailarines del Ballet de Santiago se lucieron en movimientos ligados, como si de una cadena de ADN se tratara, captando la atención del púbico de manera permanente. Mucho contraste se produjo luego con el romántico pas de deux de "Coppélia", con coreografía de Enrique Martínez y la fina interpretación de María Riccetto con un seguro Gustavo Carvalho, del Ballet Nacional Sodre, ambos enfundados en un vestuario muy poco atractivo.

Seguiría Mathieu Guilhaumon con "Cuarteto". Buena y breve obra, muy bien interpretada por Rodrigo Guzmán, Romina Contreras, Marine García y Lateff Williams, en una especie de ajedrez. Seguiría el mejor pas de deux clásico de la noche, "Silvia", en versión de Luis Ortigoza e interpretado por él junto a Maite Ramírez. Brillantes ambos. Finalmente llegaría Astor Piazzolla, con "Estaciones" y la coreografía de Eduardo Yedro. Terminaría así una noche que debió ser atractiva y desafiante por las propuestas y que, sin embargo, se transformó en una verdadera letanía.

 


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<b>El miércoles</b> finaliza el encuentro.
El miércoles finaliza el encuentro.
Foto:Christian Zapata
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