CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Domingo 11 de Febrero de 2001


La Palabra en Cuestión

Después de 15 años, aparece en una edición corregida y aumentada "Del Vanguardismo a la Antipoesía", conjunto de ensayos en los que Federico Schopf se aboca a la lírica nacional e hispanoamericana.
En 1986, durante su estadía en Italia, el académico Federico Schopf publicó "Del Vanguardismo a la Antipoesía" (LOM), conjunto de tesis destinadas a esclarecer el concepto de vanguardia y sus manifestaciones en nuestro continente. La propuesta fue elaborada lúdicamente, a partir de cruces y distanciamientos entre las nociones de identidad y de diferencia.

Corregido y aumentado, el volumen incluye en su nueva versión ensayos sobre Neruda, los orígenes de la Antipoesía y una introducción al universo huidobriano.

Habría que consignar que, pese a su exhaustiva investigación, el libro ha sido concebido como un material accesible a los amantes "no doctos" de la lírica. Esto, partiendo de la base de que vivimos en una sociedad saturada de medios de comunicación masiva, los cuales han configurado un público receptor que se aleja de las especializaciones. De ahí que, para Schopf, la crítica literaria deba atraer a sus lectores adquiriendo el carácter persuasivo que tiene la literatura:

"Intento mostrar que las obras literarias son autónomas, lo que no significa que sean absolutamente independientes de una situación contextual. Por ejemplo, no es azaroso que los grandes poemas épicos surjan en momentos de luchas por el restablecimiento de una nación".

- ¿En qué escenario surge el Vanguardismo europeo?

"Antes y después de la Primera Guerra Mundial y da cuenta de lo que Oswald Spengler llamó "la decadencia de Occidente", es decir, de una época de crisis económica, valórica y política. En este sentido, el Vanguardismo es una ruptura respecto a los modelos de hacer arte anteriores. Cambian los contenidos de la experiencia de un modo suficiente como para generar nuevas formas expresivas".

- Usted difiere de la noción de vanguardia que se maneja comúnmente...

"Esto se debe a que, en el momento en que surgieron las vanguardias, la crítica chilena (Alone, Pedro Padro) no tenía claro que se trataba de una literatura en busca de nuevos parámetros, e insistía en una idea de lírica que corresponde a la poesía del Modernismo o a la generada en el período romántico. Hasta los 60, la crítica de lengua española consideraba la vanguardia como una epidemia juvenil, pasada la cual el escritor alcanzaba la madurez y recordaba lo anterior como una época pintoresca. Esto se asemeja a lo ocurrido con el concepto de bohemia, muy vinculado con trasnochar y beber, a diferencia de lo que postula Walter Benjamin, quien lo circunscribe a la posición literaria y política de una serie de autores franceses de la segunda mitad del XIX que se oponían al autoritarismo de Napoleón III y al arte oficial del Estado".

"Considero que el concepto de vanguardia debe abandonar esa idea limitada a la juventud para consignar un momento histórico. Es lo que han hechos muchos críticos europeos, como Peter Bürger, que se remiten al carácter epocal de esa noción".

- ¿Cuáles son los referentes de la vanguardia chilena?

"En general, la vanguardia en Europa surgió en países ya industrializados o en vías de una industrialización acelerada, como Italia o Rusia. En Hispanoamérica también se produjeron manifestaciones, como el Estridentismo mexicano, que ahora suena un poco grotesco, ya que cantaba a la sociedad industrial - en un país sin industria- y proclamaba el ruido de la fábricas - lo que ahora se llamaría contaminación acústica- , como metas que se deberían alcanzar".

"Vicente Huidobro fue el primer vanguardista de lengua española, pero la desarrolló en París, como espectador de una serie de acontecimientos, como la Primera Guerra Mundial y la consolidación de la industria. Por ello, es difícil considerarlo un poeta de la urbe hispanoamericana. No es fácil describir la genealogía de la vanguardia en nuestro continente. Sin embargo, es claro que estaba conectada a la cultura occidental y, en este sentido, también requirió de nuevas formas de expresión".

- ¿Respondía la vanguardia a un programa común o se trataba de una conjunción de autores?

"En Latinoamérica existieron grupos, como el Ultraísmo argentino, pero eran cofradías artificialmente formadas, copias de lo que ocurría en Europa. En general, fueron autores aislados los que sacaron adelante la producción literaria con los rasgos de la nueva poesía. Un ejemplo es Pablo Neruda con "Residencia en la Tierra", y César Vallejo, con "Trilce"".

"En Hispanoamérica, las agrupaciones respondieron a una necesidad contextual, a una urgencia en el campo político o económico. El mismo Creacionismo no tuvo influencia en cuanto escuela estética, sino que fue la poesía de Huidobro la que abrió la posibilidad del juego en la lírica chilena y española".

- ¿Finaliza el proceso con la Antipoesía?

"Hay que aclarar que la Antipoesía no rechaza en bloque las postulaciones vanguardistas, aunque sí la pretensión de ciertas direcciones de este movimiento que creían en el poder de la palabra para cambiar situaciones prácticas. La Antipoesía se opone al realismo socialista, que postula un sujeto de la literatura dotado de autoridad, de conocimiento, ya sea por su doctrina o por su origen. Es el caso del Neruda de "Las uvas y el viento" y de "Canto general". Sin embargo, la Antipoesía no deja de echar mano a los recursos materiales, expresivos y escriturales que dejó como herencia el Vanguardismo".

- ¿En qué circunstancias aparece la Antipoesía?

"Comienza a ser elaborada durante la Segunda Guerra, cuya paradoja es que, pese a ser derrotado el fascismo europeo, no deja en los vencedores la sensación de la victoria, porque son aliados transitorios que proponen políticas radicalmente distintas. En Chile, surge en un contexto depresivo, como instancia de recuperación de las condiciones reales de existencia de ese momento. "Poemas y Antipoemas" son una descripción de la sociedad moderna, la cual no aparece alumbrada por la virtudes del progreso, sino por sus consecuencias negativas. El personaje principal del texto emigra del campo a la ciudad en busca del desarrollo y se encuentra con un universo hostil, en el que - como señala el libro- el hombre es un lobo para el hombre. La Antipoesía responde casi literalmente a las dimensiones negativas de una modernidad en las periferias de la cultura occidental".

- Nicanor Parra, ¿ha tenido seguidores o sólo imitadores?

"Ha tenido seguidores, por ejemplo, Enrique Lihn, que adoptó ciertos postulados para su obra sin que ésta se transformase en una repetición. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se reproducen las dimensiones más evidentes de la Antipoesía, como el carácter humorístico. De este modo, se desata una colección de malos chistes, de falsos popularismos que no son más que una especie de epidemia alrededor del movimiento, pero que no está generada por los antipoemas, sino por una incomprensión de los mismos. Hay un aparente facilismo en la Antipoesía, pero como dijo Lihn, ésta es más retorcida que una oreja".

- ¿Incide, de algún modo, en la Antipoesía, toda esa institucionalización que se ha erigido en torno a la figura de Nicanor Parra?

"Creo que el valor de la Antipoesía reside más en su relación crítica con la sociedad que en su legitimación institucional. La gran imagen de Parra es la del antipoeta disidente, un poco como lo fueron en los 60 Ferlingetti o Ginsberg, que rechazaron lo establecido, en la línea de seamos realistas, pidamos lo imposible, claro está, con el vislumbre del fracaso".
Carolina Andonie Dracos.




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"Me interesa que los textos tengan el carácter de una escritura literaria, es decir, que apelen al lector no especializado", afirma el académico.
Foto:Jorge Cadenas
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