CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Miércoles 22 de Septiembre de 1999

El Grabado sin Límites

Desde hoy, Lorena Villablanca expone sus "Pictoxilografías" en la Corporación Cultural de Las Condes, una producción en que dialogan el grabado y la pintura.
La imaginería de Lorena Villablanca es ya característica de una obra que viene desarrollando hace una década. Sus personajes disparatados, que pueblan mundos sin lógica (aparente), se han reproducido en una trayectoria que comenzó muy cerca del grabado y que ha enriquecido con un cromatismo estridente. La pintura es una técnica que le sirve para potenciar la expresividad de las escenas que nacen de una suerte de automatismo y que parecen hablar desde el inconsciente.

"Pictoxilografías" tituló la serie que expone durante un mes en la Corporación Cultural de Las Condes (Apoquindo 6570). Se trata de trabajos en formatos medianos donde juega con ambas técnicas: la artista comienza con la xilografía - grabado en madera- y colorea las imágenes al momento de la impresión o posteriormente sobre el papel ya estampado. También hoy inaugura una muestra paralela en el pub "La Boheme" (Bombero Núñez 336), con otra faceta de su producción.

Sin premeditar lo que hará, gubia en mano infringe en la matriz de madera las incisiones que darán forma a "algún monstruo fetal, o tal vez una flor, una planta sexuada o un corazón exprimido". La línea refleja la fuerza del momento en que traspasa las propias experiencias al soporte. Con una libertad en la expresión y una irreverencia que no desdeña referencias eróticas o jugar con íconos sagrados, la autora transmite lo que vive, lo que sueña, siente y lo que ella es. Cualquier ámbito de la propia existencia puede llegar - sin la sospecha del espectador- en formas recortadas violentamente, en perspectivas rotas y en situaciones perplejas, pero que también pueden ser bellas y sensuales.

"Son imágenes recontextualizadas de situaciones que he vivido, de recuerdos, de objetos que me rodean, o de dibujos que he visto en otros lados", comenta.

Con acuarelas especiales logra los colores puros que exacerban esa fuerza visual, reveladora y casi maniática. Amarillos, rojos y azules abundan sobre estos trabajos que nunca son repetidos, a pesar de que las ediciones en grabado suelen dar por resultado series muy similares. Lorena, sin embargo, se encarga de manipular cada trabajo articulando intuitivamente las imágenes como collages o rompecabezas, cambiando las escenas de una impresión a otra y pintándolas con distintos tonos. Un mismo rostro puede aparecer de diferentes maneras en distintas creaciones.

"Intento sacarle el máximo provecho a cada recurso. Sobreexplotar mis obras hasta el límite - afirma- . Por esto trabajo a un ritmo frenético, como embriagada, y esto se refleja en las imágenes. Las técnicas distintas son sólo casualidad, dependen de las circunstancias. Mi interés es caer en excesos para sorprender; jugar al máximo para crear esa ilogicidad en las imágenes que nunca son anecdóticas. Para lograr ese misterio que las vuelve simbólicas, como parte de mis vivencias, pero también cercanas a cualquiera que intente interpretarlas".




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