EL SÁBADO

Sábado 12 de Septiembre de 2015

 
La Providencia de Ruiz-Tagle

Dispuesto a arrebatarle la Municipalidad de Providencia a Josefa Errázuriz, el ex ministro de Deportes de Piñera recorre la comuna en que nació, dice que financiará su campaña con recursos propios y fustiga la actual administración: "La alcaldesa tiene una crisis de liderazgo similar a la de la Presidenta".  
por Andrew Chernin Fotos Sergio López Isla Gabriel Ruiz-Tagle (UDI), 62 años, ex empresario papelero, ex presidente de Blanco y Negro, y ex ministro de Deportes, lo dice en un café, a dos cuadras de la plaza Las Lilas: extraña la comuna en que creció. Y tal vez por eso o porque le tomó el gusto a la política o por ambas cosas, a principios de junio del próximo año quiere ir a primarias para competir por el municipio que Josefa Errázuriz le ganó a Cristián Labbé en 2012.

-Creo que es clave que en el municipio donde uno quiera competir estén, de alguna manera, el corazón, los recuerdos, los afectos. No es una elección donde uno busque cuál es el lugar que le conviene más, sino que también un lugar donde uno tenga un cierto agrado de estar ahí por lo que fue la historia personal.

Ruiz-Tagle, que reside en Lo Barnechea y que tiene su oficina en Las Condes, quiere regresar a sus orígenes.

-Yo nací en la calle Pedro de Valdivia, en la casa de mi abuelo -dice-. Más o menos frente a la municipalidad. Era una casa antigua, ya está demolida.

Cuando tenía 7 años, junto a su padre, el empresario y exportador de frutas Sergio Ruiz-Tagle, y su madre, María Luisa Correa, además de sus cinco hermanos, se cambió a una casa de dos pisos en Las Achiras. El lugar quedaba a tres cuadras del San Ignacio, el colegio donde estudiaría. Recuerda los nombres de los vecinos. Estaban los Sotomayor. También los Jiménez. Esas cosas, dice, daban esa sensación de barrio. Los hijos de las familias del sector hacían la cimarra en su casa y jugaban fútbol en las calles que le daban la espalda a Pocuro.

-El Club Providencia eran dos canchas de tierra donde se hacían unos partidos de fútbol que eran unas curaderas que no te digo. En la época de la Unidad Popular, la mamá nos mandaba a hacer cola cada vez que llegaba un detergente o algo. Era en la esquina de República de Cuba con Pocuro.

Ahora, en su horizonte, está la posibilidad de una primaria contra Labbé y Evelyn Matthei.

-Desde un comienzo he sostenido que el mejor ejercicio democrático, y que otorga legitimidad a las candidaturas, está en las primarias y abiertas, donde todos pueden libremente determinar al mejor candidato para representar a nuestras ideas en la comuna. Labbé, Matthei o quién sea debemos someternos a este mecanismo. Si yo no soy elegido, con gusto y sin reservas me sumaré al ganador.

-¿Cómo va a financiar su campaña?

-Con aportes personales y de acuerdo a la normativa vigente. Por estos días se discuten importantes modificaciones a las normas que rigen el financiamiento de las campañas, que espero tengan la claridad suficiente y resuelvan los problemas que han ocurrido en el pasado.

-¿Nadie se ha acercado para ofrecerle ayuda?

-Ni en broma.

-¿Para esta campaña va a ser más difícil conseguir financiamiento?

-Creo que va a ser casi imposible. Tal como está la crispación política, creo que los candidatos van a tener que arreglárselas solos de una manera u otra. Va a ser muy difícil que, incluso legítimamente, un candidato consiga donaciones. Porque los donantes no van a querer verse expuestos a todos los problemas y cuestionamientos que han existido hasta hoy.

-Con ese panorama se verían beneficiados candidatos como usted, con espaldas económicas, ¿no?

-Se supone que se van a limitar los gastos de los propios candidatos, así que depende.

-A usted, como empresario, ¿alguna vez le pidieron financiamiento?

-Yo lo hice. En las elecciones hay un mecanismo a través del Servel. Yo hice uso de ese mecanismo de acuerdo a la ley y no tengo ningún cuestionamiento respecto de eso.

-El tema de fondo es cómo se cobran después esas donaciones. ¿Llamó alguna vez a uno de las personas que donó?

-Hay mucho de mitología. No se puede descartar que una empresa que haya donado masivamente a distintos candidatos de distintos sectores pueda tener intereses específicos que resguardar. Pero lo que ocurre, no solo en mi sector, en otros, es que uno quiere ayudar a personas de las que uno tiene una buena imagen, que uno confía y que requieren de una ayuda para realizar sus candidaturas. No conlleva que uno vaya a llamarlas después para pedir algo. En mi caso, mis actividades estaban ajenas a una ley particular. Esto es en la mayoría de los donantes.

-La gente a la que le donaba, ¿sabía que había sido usted?

-Supongo que no, yo no se los comuniqué. Eran buenos legisladores y yo pensaba que correspondía que los ayudara. Eso va a seguir siendo así, de acuerdo a la ley que el futuro se establezcan. Es un deber apoyar a los buenos servidores, dentro de la ley.

-¿Hizo donaciones para presidenciales?

-Para distintas elecciones, yo, dentro de mis posibilidades, naturalmente he ayudado a algunos candidatos a través del mecanismo del Servel. Me imagino que eso sigue siendo legal y positivo como todos supusimos que era. Creo que es bien importante que las donaciones políticas que se hayan hecho, que han estado conforme a la ley, no sean cuestionadas.

-¿Piensa que Piñera es la mejor carta presidencial de su sector?

-Mi opinión personal es que sí. Lo conozco desde Colo Colo, sé la capacidad que tiene y creo que fue un buen gobernante. Si él está dispuesto a continuar en eso, que es bastante desgastador, creo que le haría un gran bien a Chile.

-Durante su gobierno, Sebastián Piñera tampoco gozó con mucha popularidad. ¿Cree que la imagen va a crecer en el tiempo?

-Independientemente de la popularidad con que terminó el Presidente Piñera, se da una cosa: el tiempo y el contraste permiten valorar con más perspectiva la calidad de un gobierno. Eso está ocurriendo. La gente se da cuenta de que era un buen gobierno, que hacía las cosas, que a veces cometía errores, pero que era un gobierno donde había una aplicación y seriedad para enfrentar los temas. Yo pienso que ahí el presidente Piñera queda mejor parado (que Bachelet). Los atributos fuertes de él, de la capacidad de gestión, de enfrentar situaciones, a mi entender, se necesitan hoy.

-¿No lo afectarán las vinculaciones al caso SQM?

-Yo espero que ese tema se aclare, y en mi opinión creo que no, que él ha estado marginado de sus empresas y no veo la vinculación directa con esas situaciones. Pero hay que darles tiempo a los tribunales.

-La elección de Providencia será un termómetro para medir qué tan profundo es el daño electoral de la UDI tras el caso Penta. ¿Siente esa presión?

-Yo creo que ningún candidato, de ningún grupo o partido, va a ser ajeno a esa presión. Lo que realmente ha ocurrido es que todo el espectro político ha sufrido una de las crisis más profundas en sus trayectorias. Va a ser un elemento siempre presente en las distintas carreras municipales. La gente va a dar su veredicto no solo en los hechos que originaron el problema, sino de cómo los sectores se comportaron y encararon el problema.

-Usted fue amigo de Jaime Guzmán. ¿Qué cree que hubiese pensado él a ver estas revelaciones respecto del partido?

-Es una pregunta bien interesante. Lo conocí en esos años, era una persona de vida personal muy austera. Creía en la importancia de ser un partido popular. Para él habría sido muy difícil entender o aceptar que el partido se encontrara en circunstancias como esta. Estaba demasiado fuera de su manera de pensar que un partido popular respondiera a intereses de otro tipo.

Dejar Providencia

Tomando un café cortado, observando las construcciones de la calle Las Dalias, Gabriel Ruiz-Tagle piensa algo. En que la casa donde creció, con el ruido de su banda de rock, con sus hermanos corriendo y dando vueltas, representaba, sin saberlo, lo que él busca para la comuna.

-A diferencia de otros padres, los míos aceptaban todo el ruido y tener todo el desorden posible con tal de que estuviésemos ahí. Que sintiéramos que la casa era nuestra, que no había que irse a otro lado.

Después, claro, vino la universidad.

-Entré a economía en la UC, duré un año y medio. Comenzaba la UP, los paros eran una cosa de cada día. Me cambié a leyes. Duré lo mismo. Entremedio tuve la ocurrencia de ponerme a trabajar.En 1973, a los 19 años, fundó la empresa Dimar junto a Arturo Matte.

-Me acuerdo de que tenía una camioneta. Despachábamos papel de envolver a los negocios. A la familia no le gustaba nada. Pero me puse a trabajar y me comenzó a agarrar la máquina. Llegaba a las pruebas y tenía que pagar una letra, cumplir algo y no sabía cómo hacerlo. Mientras hacía la prueba iba viendo cómo pagar la cuenta de cosas de trabajo. Entonces, al final me salí.

En 1978, con Gabriel Navarro fundó PISA. Veinticinco años más tarde venderían la mitad de esa empresa por 55 millones de dólares.

En 1982 se casó con María Loreto Barros, con quien tiene seis hijos.

-Siempre pensé que esta era la comuna donde uno debía quedarse. Lo que pasó fue que para esa época, para alguien que estaba iniciando su vida, con niños chicos, aquí no era fácil. Este barrio no se había abierto mucho. Todavía no existía una cantidad de edificios. Además, tiene que ver con el tema de los colegios.

-¿Y el San Ignacio?

-Cuando correspondía matricular a mi hijo mayor en el colegio, algunos parientes míos tuvieron dificultades en el proceso, por razones políticas. Por esta razón, opté por inscribirlos en el Colegio Cumbres, que estaba recién partiendo en una época.

Su próximo domicilio lo fijó en Vitacura.

La gestiónde Errázuriz

-En mucha gente de la comuna hay una decepción muy grande de promesas de campaña, una diferencia entre las prioridades de la municipalidad con las de los vecinos. Al igual que lo que ocurre en el país, hay una gran crisis de liderazgo y promesa de participación ciudadana incumplida.

-¿A qué se refiere?

-A que la alcaldesa tiene una crisis de liderazgo similar a la  de la Presidenta, ligada a promesas de participación incumplidas. Si hicieran una Adimark comunal, los resultados serían parecidos. Hay un porcentaje muy alto de vecinos que reprueba la gestión de la actual alcaldesa.

-Cuando enumera los problemas de la comuna, ¿no deja un flanco abierto muy amplio al vivir en Lo Barnechea y no en Providencia? Los propios vecinos siempre podrán decirle eso.

-Yo viví la mitad de la vida en Providencia, conozco los problemas. No me siento menos vecino que ningún otro. En total de años, tengo más que muchos de los que me critican. Los problemas, además, no son propios de Providencia. Lo que es propio es que había una ilusión de solucionar estos problemas y en esas cosas la enorme mayoría ha quedado solo en el discurso.

-El dueño del Liguria, Marcelo Cicalli, escribía que, por ejemplo, la obsesión de las bicicletas y las ciclovías eran propias de "niños jugando a ser políticos", aludiendo a los equipos de la alcaldesa. ¿Comparte ese juicio?

-El problema es que la planificación no puede improvisarse, no pueden ser impulsos y actitudes voluntaristas, que pueden estar en la dirección correcta, pero al no ser armónica con el resto de los problemas, terminan molestando al resto. Si hay una ciclovía que impide que la gente salga de su calle, genera problemas. Tiene que haber una proyección seria, capacidad de gestión. No es un tema de edad, hay gente joven rigurosa en sus análisis, con métodos para trabajar. Hay que saber distinguir: hay personas que están preocupadas más de sus propias carreras políticas que de hacer las cosas bien para los vecinos.

-Hay posibilidad de que el ex alcalde Labbé sea postule en primarias. ¿Es recomendable que alguien con temas judiciales abiertos postule a un cargo?

-Obviamente que el ideal es no tener este tipo de situaciones, pero hay que ser rigurosos. Hay procesos y tribunales, esperemos que esas instancias funcionen.

-Si tuviera que ponerle una nota a la gestión de la alcaldesa Errázuriz hasta ahora, ¿cuál sería?

-Me gustaría estar dentro del municipio para conocer mejor los avances, si los hay. Pero en el recorrido que he realizado hasta ahora, existe una desaprobación mayoritaria a la gestión de la alcaldesa. Sin duda la gran promesa de participación y gestión ciudadana fue incumplida y la gente le ha puesto a ella una nota roja. Otra enorme falencia ha sido la seguridad. Hoy, Providencia se ha quedado atrás en los avances, comparado con comunas vecinas como Las Condes y Vitacura. Ha perdido el liderazgo que siempre tuvo.

-Si le hubiera tocado enfrentar la polémica por el cambio de horarios de bares y botillerías, ¿qué habría hecho?

-Hay que cortar en favor de los vecinos. Al final, al alcalde lo eligen los vecinos y su principal misión es interpretar de la mejor forma cuál es el bienestar de ellos. Yo no estoy hablando de que haya que tratar de evitar que exista población flotante. Ni que existan emprendimientos. Pero la norma tiene que ser siempre que los vecinos estén contentos con su comuna.

-¿Está a favor de mantener los horarios de funcionamiento en barrios como Bellavista, Manuel Montt y Tobalaba?

-Este tema es relevante, porque justamente fue una promesa de campaña de la actual alcaldesa, en la cual se comprometió a consultar a los vecinos y actuar conforme a sus intereses. Finalmente, los sucesivos cambios en la ordenanza terminaron perjudicando tanto a los vecinos como a los empresarios de la comuna. No debemos realizar ningún cambio sin antes realizar una consulta ciudadana seria e informada a los vecinos.

-¿Deberían permitirse mayores construcciones en Providencia o el plan regulador debería mantenerse?

-Yo soy enemigo de que se empiecen a edificar torres de gran altura dentro de la comuna, porque eso va a ir en desmedro directo de la calidad de vida de los vecinos. Ahora, es cierto que la comuna es una donde mucha gente quisiera vivir. Pero quiere vivir precisamente porque encuentra ahí elementos de una vida de barrio, de una vida a escala humana. No tiene mucho sentido por hacer caber más gente.

-¿Se mantendría así en toda la comuna?

-Hay lugares donde a través de un estudio técnico se podrían hacer cosas de más altura y probablemente corresponda hacerlo. También para desarrollar un comercio de alto nivel, hay que destinar espacio para áreas que estén dedicadas a un equipamiento comunitario de buena calidad. Pero esa es una respuesta técnica más que política.

-En Providencia hay gente que lo ve como "el candidato de las inmobiliarias". ¿Es usted eso?

-Mira, este país es campeón para tratar de colgar chapas y desacreditar a los eventuales rivales. Ya lo creo que lo veía venir y va a ser así. El objetivo que tuvo en vista el congelamiento de construcción en altura en estos siete barrios lo comparto. Ahora, el instrumento utilizado es incompleto, falta una evaluación a largo plazo, ver cuáles sectores aguantan mayor altura y cuáles no, incorporando otros elementos; traslado de gente de un lugar a otro, por ejemplo. Hay sectores que tienen la capacidad y potencialidad y que ayuda mucho a que gente que quiere desarrollar proyectos y vivir en la comuna, vivan en Providencia. No se trata de crear una exclusión a través de congelamiento urbano. Yo comparto la limitación en altura, pero es demasiado improvisada la forma en que lo están haciendo. Se deben considerar otras cosas como incorporar incentivos para que en los primeros pisos haya comercio, para evitar los desplazamientos por compras. También medidas que permitan cambiar el uso de determinados inmuebles; casonas antiguas en barrios residenciales, que se permita que allí haya una oficina. Hay que encarar a largo plazo y no políticas de parche.

-¿Pero lo han contactado ya las inmobiliarias?

-No. A mí me interesa interpretar lo que los vecinos quieren, no lo que las inmobiliarias busquen.

-Enfrentado a una toma, ¿pediría el desalojo de colegios?

-No quiero plantearlo como una idea represiva a la educación ni nada de eso. Pero no es trivial que si está agotado el diálogo, el alcalde no tenga la voluntad de poner todo lo que la ley le faculte hacer para que en la comuna se puedan seguir desarrollando las clases. Al menos para los alumnos que quieran estudiar.

-¿Entregaría la píldora del día después en consultorios?

-En estas materias se debe cumplir con lo que la ley determine. Sin embargo, creo de fundamental importancia perfeccionar los protocolos para regular su entrega. Ojalá integrando a la familia a este proceso. No obstante lo anterior, considero esto una discusión abierta, por cuanto si este medicamento es abortivo debemos revisar las decisiones tomadas por el Ministerio de Salud.

-¿Apoya el AUC?

-Lo veo como un aspecto bastante positivo. Especialmente en el plano de los temas patrimoniales. Creo que soluciona muchos problemas en ese aspecto. Ahora claro, no soy partidario del matrimonio homosexual. No lo voy a ser. Creo que el matrimonio es entre un hombre y una mujer.

Las grúas

Hay una pantalla blanca de madera y sobre eso una malla negra. También están los primeros niveles de una edificación que llegará a los siete pisos, y la grúa, que mira la casa donde creció Gabriel Ruiz-Tagle desde el cielo. Aunque de eso, de la casa que el candidato dejó al casarse, no queda mucho. Solo el muro. El fragmento de un muro de ladrillos.

-Mis papás vivieron acá probablemente unos 10 o 15 años más después de que me fui. Ahí, ya por una cuestión de edad, se cambiaron a un departamento en la calle Alcántara.

Fuera de esa casa, Ruiz-Tagle cambió. El barrio también se hizo distinto. Ahora no hay niños jugando fútbol. En la esquina con José Manuel Cousiño, los constructores terminan un edificio de 72 departamentos que debería estar listo este semestre. Cuando llega a la que fue su casa, Ruiz-Tagle dice:

-Me da nostalgia. Ver que parte de la historia de uno está en un camión de escombros. Pero el mejor lugar para guardar esos recuerdos es el alma. No la calle.

 


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Gabriel Ruiz-Tagle vivió en Providencia  desde los 7 años hasta que se casó. Caminando por la calle donde alguna vez estuvo su casa, dice:
Gabriel Ruiz-Tagle vivió en Providencia  desde los 7 años hasta que se casó. Caminando por la calle donde alguna vez estuvo su casa, dice: "Me da nostalgia. Ver que parte de la historia de uno está en un camión de escombros".


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