REVISTA DEL CAMPO

Lunes 18 de Marzo de 2013

 
El exitoso paso de Emiliano Ruiz por Melipilla

Clasificó tres colleras, y ganó junto a Diego Pacheco con récord de puntaje en el clasificatorio centro norte. Ruiz está dedicado ciento por ciento a asesorar criaderos de caballos chilenos y, cuando le queda tiempo, corre con los amigos. Es la vida que soñó tener y lo está consiguiendo.  
ARNALDO GUERRA MARTÍNEZ Fue la figura del Clasificatorio de Melipilla. Emiliano Ruiz logró poner en Rancagua a las tres colleras con las que llegó a participar a la medialuna de Chocalán. Pero, además, ganó el selectivo junto a Diego Pacheco -con él forma la actual collera vicecampeona nacional- con récord de puntaje. Ahora montando a Equipaje y Capataz anotaron 41 puntos buenos, lo que los puso directo en la final del domingo 7 de abril.Emiliano Ruiz está gozando lo que considera el mejor momento en todos los ámbitos de su vida.Como médico veterinario trabaja asesorando a criaderos entre Santiago y Osorno; de hecho, tras el triunfo del domingo en Melipilla, el lunes estuvo atendiendo caballos en Pirque, el martes en Requínoa, el miércoles en Talca, el jueves en María Pinto y esta semana andará por los alrededores de Osorno. Ruiz viene de familia corralera, de ahí su gusto por los caballos. Por eso sus prioridades fueron convertirse en un profesional y médico veterinario, y participar en el rodeo, todo sólo para que su vida girara cerca de los caballos. Y lo ha conseguido. Atiende solamente caballos en sus asesorías a criaderos, y los fines de semana, cuando puede, se viste de sombrero y manta y se pone a atajar, con la misma pasión que lo llevó a ser campeón de Chile en 2009 junto a José Tomás Meza, y a ser el vicecampeón en la última temporada, con Diego Pacheco.En septiembre de 2010, tras su salida del Criadero Santa Anita de Curimao, planteó sus nuevos pasos en tres frentes: una consultora de medicina preventiva equina, que hoy marcha a todo vapor, y seguir compitiendo en el rodeo, pero privilegiando a la familia y a las amistades, y lo ha conseguido. El tercer punto era una escuela de rodeo personalizada que funcionó muy bien al comienzo, pero tuvo que quedar congelada, porque el crecimiento de las consultorías lo obligan a desplazarse continuamente por el país.Como está visto, Emiliano Ruiz está haciendo lo que siempre se propuso desde cuando era muy niño e iba a la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Chile, en La Pintana, o al Club Hípico, a mirar cómo lo hacían los doctores. Todo eso, más la estabilidad que le dan el matrimonio y los hijos lo tienen caminando rápido hacia la plena realizaciónEl jinete campeón"Más que consolidarme como jinete, estoy en una etapa de mi vida en la que siempre quise estar: corriendo con amigos que me han invitado, con caballos propios, apoyado por una linda familia -está casado con Belén Montilla y tienen dos hijos: Amanda, 10 años, y Emiliano, de 2- que me acompaña, y tratando de forjar un buen futuro y una buena vejez, con cimientos sólidos para no equivocarme en lo que venga. Y profesionalmente muy contento, porque siempre aspiré a ser un veterinario", señala.Y la temporada 2012/2013 ha sido pródiga en buenos resultados, que culminaron con el récord en Melipilla y abren el apetito para lo que vendrá en Rancagua, el primer fin de semana de abril. Está participando con un grupo grande de amigos, como Jorge Schenke con su hermano Fernando, con Diego Pacheco con caballos propios y también con el Criadero Agua de los Campos y Maquena. "Todos corremos por amistad y por amor a los caballos, porque nuestras ocupaciones profesionales son distintas al rodeo", aclara.Así, en Melipilla, la cosecha fue positiva. Clasificó con las tres colleras con las que participó. Con José Miguel Almendras ganó la Serie Criaderos, montando a Pellejuda y Cuenta Cuentos del Criadero Agua de los Campos y Maquena; con Diego Pacheco ocupó el tercer lugar de la Serie Potros, en Equipaje y Capataz; y sumó el cuarto lugar en la Segunda Serie Libre A con su hermano Fernando Rodríguez, conduciendo a Anduve Borracho y Perverso."Fue un rodeo lindo, con gran cantidad de colleras participantes, un ganado extraordinario y una organización increíble; al corral en líneas generales le fue bien, aunque faltó que premiaran algunos amigos, pero los vamos a apoyar con todo a Los Andes", comenta Ruiz.El éxito lo atribuye al trabajo, a la amistad, al profesionalismo que ha tratado de desarrollar cada uno y a la suerte de poder correr buenos caballos y buenos novillos, porque todo eso suma. También rechaza el cartel de jinete consagrado y prefiere el lema que le enseñaron desde niño. Tener la humildad para ser un buen perdedor y también para cuando los resultados se dan. "Como jinete uno nunca termina de aprender. He podido ver como grandes jinetes como Eduardo Tamayo y Juan Carlos Loaiza siempre están demostrando que están dispuestos a mejorar y a perseverar. Ese es el camino que uno debe tomar en el rodeo", añade.El doctor RuizUna vez que se baja del caballo, Ruiz atiende a importantes criaderos del país, de manera estable, asesorándolos en medicina deportiva y reproductiva."Lo más común son las enfermedades músculo-esqueléticas propias del deporte. Pero lo que a mí me interesa es la medicina preventiva, y no la curativa, que, al final, es la más costosa. Lo que busco es el trabajo directo con herreros, petiseros y todo el personal que está todo el día con los caballos, que los alimenta y prepara, para trabajar en la idea de mantenerlos lo más sanos posible. Eso es mucho más barato y, además, la vida deportiva útil del caballo se alarga", señala Emiliano Ruiz.Con 36 años de edad y nueve de profesión, Ruiz cree en el trabajo en equipo."Lo primero que espero de la gente que atiende los caballos es que los quieran y, segundo, que sea lo más profesional posible, porque en sus manos está el bienestar de los caballos, y, por ende, cómo se van a expresar en el deporte", finaliza.

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5 colleras, de las 34 que alcanzaron su paso a Rancagua, son de la Asociación Cordillera. En el clasificatorio de Lautaro, de 32, cinco fueron de Talca.786 novillos se usaron en las series del primer clasificatorio centro norte de Melipilla. En el del centro sur, de Lautaro, fueron 756.9 duplas de las 175 con derecho llegaron a Melipilla, mientras que en el clasificatorio de Lautaro fueron 13, de 155 completas. Cerca de la finalEl segundo lugar en Melipilla fue para Juan Pablo Stambuk y Pedro Espinoza, en Estrellaso y Anacleta; terceros, fueron Schawky Eltit y Pablo Aninat, en Jamás Nunca y Endemoniado.La rienda masculina la ganó Ricardo González, en Distiguío, seguido por Martín Contreras en Quirigua; y en la rienda femenina, triunfó Ignacia del Río, en Escrúpulo.


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Foto:ÁLEX VALDÉS ARAYA
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