REVISTA DEL CAMPO

Martes 2 de Enero de 2001

A Luis Eduardo Cortés:
Sólo le falta ser campeón de Chile

Fue galardonado como el Mejor Deportista del Rodeo 2000.
Como hombre emotivo que es, a Luis Eduardo Cortés Landaeta se le pusieron los ojos acuosos al ser llamado para recibir el Cóndor como Mejor Deportista del Rodeo 2000. Y esta emoción fue mucho mayor cuando su pequeño hijo Luis Eduardo (de cinco años), ataviado como un auténtico huasito, le entregó el ansiado trofeo instaurado por el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile.

Tras la foto de rigor en el escenario del Teatro Teleton, donde los mejores especialistas de cada disciplina acompañaron al motociclista Carlo de Gavardo, el Mejor de los Mejores 2000, Luis Eduardo Cortés (actual Vicecampeón de Chile de Rodeo, temporada 1999/2000 y varias veces monarca nacional del Movimiento a la Rienda) fue desgranando sus sentimientos.

En mi carrera este premio es un logro más; es un premio que, como lo he dicho siempre, uno no trabaja para que se lo reconozcan. Uno trabaja porque le gusta el deporte. Pero sentir ahora que uno está en la mira de todos y que lo reconocen como Mejor Deportista es una alegría y una satisfacción muy grande. También es parte de la satisfacción que les doy a mi padre, a mi madre. A lo mejor vieron en mí algo que hoy día está concreto. La verdad que yo estoy muy emocionado y muy contento por ello.

Respecto de si este premio que recibió el 27 de diciembre venía a culminar un año redondoen lo deportivo, Cortés manifestó.

La verdad es que hemos ido subiendo poco a poco. Pienso que haber salido segundo en Rancagua y ahora ser reconocido como Mejor Deportista, es muy bueno.

Sobre desafíos después de estos logros, indicó que pensaba seguir trabajando, seguir perfeccionándome más y ojalá algún día ganar el Campeonato Nacional. Ahí quedaría muy feliz.

También se refirió a su hijo, expresando que estaba muy emocionado de verlo en el escenario.

La verdad que me hizo llorar y estoy muy feliz.

Asimismo, se dio tiempo para dedicarle un mensaje a su vástago, diciéndole: Que ojalá le siga los pasos a su padre, a toda su ascendencia y que sea un buen chico.

Sobre sus padres, pidió para ellos lo más grande, porque sin ellos yo no estaría. Sin la formación que me dieron no podría ser lo que soy. Estoy muy contento.

Finalmente, habló de sus compañeros del criadero Santa Isabel...

Mis compañeros son todo el apoyo, la confianza que me dan. La verdad que es un cuarteto muy bueno.


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Luis Eduardo Cortés en una atajada de las grandes, mientras lo observa Ricardo de la Fuente.
Luis Eduardo Cortés en una atajada de las grandes, mientras lo observa Ricardo de la Fuente.
Foto:Mario Muñoz


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