EDITORIAL

Jueves 31 de Enero de 2002


Trágico límite

Los mitos - rescates con que la memoria sobreviviente trata de salvar lo poco queha seguido al naufragio- suelen erigir su eficacia a partir de desastres.
Por
Alfredo
Jocelyn-Holt

El libro "El Rebelde de la Burguesía: La historia de Miguel Enríquez", de Daniel Avendaño y Mauricio Palma, nos retrata a un hombre siempre en los límites. Un burgués que optó por hacer la Revolución abrazando las causas más de punta de su época, aunque sin apoyo real detrás. Un soberbio prepotente que recurrió a la violencia - nunca tanta como la que vendría después- , pero al menos auténtico, capaz de sacrificar su vida por ideales. Visto desde hoy, estaríamos ante un consecuente que deja al desnudo la chatura pragmática a la que otros, después, han debido claudicar sin nobleza alguna que los redima.

Más que anecdótico, entonces, es el caso de este maximalista derrotado. Figura anacrónica según nuestra complacencia acrítica actual. Un sobrepasado por la historia, un "rebelde" incapaz de controlar la revolución en que se inserta y lo catapulta a las trincheras. Análogo, en tanto mito, a Carrera: prócer revolucionario igualmente denostado, sin que por ello se le deje de admirar.

Enríquez, quiéraselo o no, es un mito que crece proporcionalmente a la evidencia de su derrota. Es que los mitos - rescates con que la memoria sobreviviente trata de salvar lo poco que ha seguido al naufragio- suelen erigir su eficacia épica a partir de desastres. Los mitos exitistas, en cambio, fallan siempre. Huelen a montaje publicitario: a vulgar operación por estrujar más dividendos de los ya devengados.

Otra faceta que se desprende de este sobrio, respetuoso y para nada apologético libro es el carácter utópico del líder del MIR. Sus autores afirman que Enríquez sería un iluso sin sentido de la realidad. Lo interesante es que ello se habría debido al contexto tolerante, ilustrado, laico en que Enríquez se habría criado. Pudiendo hablarlo y concebirlo todo sin tapujos, sin reproche paternal alguno, los hermanos Enríquez, una vez fuera de la casa, se habrían angustiado con una sociedad que no se comportaba conforme a lo que la razón y el idealismo exigían. De ahí la ira, el inconformismo y el repudio a toda hipocresía.

El punto es complejísimo. Si nos atenemos al trasfondo biográfico, los Enríquez salen de un ambiente ejemplar. Óptimos profesionales, integrados a la universidad, a la política, a las Fuerzas Armadas. Difícil encontrar hoy semejante combinación institucional, dada la degradación en que están sumidas. Si nos atenemos, pues, a este trasfondo, la historia de Miguel Enríquez cobra otro matiz, el de una lamentable tragedia.

Lo sería si la conclusión que sacáramos de todo esto es que más vale educar autoritaria y mediocremente que con apertura mental libertaria. No menos trágico resultaría comprobar que dichas instituciones, incluidas las Fuerzas Armadas, habían llegado a una madurez incompatible con la "realidad" del país. Peor aún, que dicha "realidad" hubo que volver a imponerla con un centenar de matones, algunos ex miristas como Osvaldo Romo, haciendo lo que los matones suelen hacer muy bien.

A Miguel Enríquez no cabe "rescatarlo". No es un santón popular al que hay que prenderle velitas. Es demasiado burgués como para eso. Enríquez, estemos o no de acuerdo con sus valores, cumplió consigo mismo. Hizo lo que tenía que hacer atendida su opción. Irónicamente, si no hubiese fallado en su profesionalismo revolucionario se le habría reprochado mucho más y con toda razón. El poder corrompe. A un Enríquez triunfante que sobrepasa sus propios límites, ¿quién lo para? ¿Qué en él podríamos hoy reivindicar?

No fue un hombre perfecto - nunca se es- , pero dio todo de sí por convicciones. Decía: "Yo, de los 30 años no paso". Delirante o no, fue un hijo de lo mejor de su medio y de su país. Fue también víctima y responsable de que muchos después, para sobrevivir, hayan tenido que olvidarse de ser los mejores. Prefirieron meras cuotas de poder posible y un final supuestamente feliz.




Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Alfredo Jocelyn-Holt
Alfredo Jocelyn-Holt
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales