REPORTAJES

Domingo 6 de Noviembre de 2011

Alumnos de la U. de Chile, la USACH y la UTEM se manifiestan:
Los estudiantes que se organizan para exigir la vuelta a clases

La Facultad de Derecho de la U. de Chile con posiciones enfrentadas; los estudiantes de la UTEM coordinándose por las redes sociales, y un grupo de presidentes de centros de alumnos de la USACH alineando su postura. Las circunstancias son distintas en sus universidades, pero todos coinciden en la necesidad de retomar las actividades académicas y comenzar el segundo semestre.  
Macarena Vega P. "L o que el pueblo necesita es educación gratuita, porque el pueblo está cansado de las leyes del Estado ". La canción suena fuerte en el hall de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, entonada por unos cuarenta estudiantes que también silban y aplauden. Acaban de ingresar a la facultad en dirección a la sala 1, donde un grupo de sus compañeros atiende a una charla dictada por la profesora de Derecho Procesal y Derecho Internacional Privado Carola Canelo.

La docente sale detrás de algunos de sus oyentes, que tratan de pedir silencio. "¿No quieren entrar?", le pregunta con amabilidad a los manifestantes, "estamos hablando sobre gratuidad, no es una clase", les asegura. Unos minutos después, la charla prosigue y los jóvenes se callan, no muy conformes.

Son las 10:18 hrs. del viernes, y el ambiente en la facultad está más dividido que nunca. El motivo de la discordia: la mitad de los estudiantes quiere adherir al mandato de la FECh y seguir paralizados, conforme al 50,24% de votos que obtuvo dicha opción en el plebiscito celebrado a nivel universitario. La otra mitad, sin embargo, quiere que se respete la votación interna de la carrera, donde un 53% de los alumnos optó por el regreso a clases. La controversia es sobre si es o no vinculante el mandato de la federación.

Pese a la postura del centro de alumnos, a favor del paro, para un sector del alumnado esto constituye un error. "Somos un grupo amplio de estudiantes que representa la diversidad característica de la facultad (...). Conocemos la importancia de las problemáticas y del necesario debate sobre la educación pública, pero concordamos en el rechazo hacia la forma en que se han desarrollado las movilizaciones a nivel de facultad". Así comenzaba el comunicado que dichos estudiantes hicieron llegar a la comunidad universitaria el día jueves, en el cual explicaban por qué habían decidido tomar cartas en el asunto. "La pérdida del semestre en modo alguno contribuye a mejorar la Educación Pública (...). Se perderán la acreditación, las becas, beneficios y aranceles de nuestros compañeros, se desfinanciarán la universidad y la facultad, y, en general, las consecuencias serán nefastas (...)", decía el documento.

"Me parece que el paro es una presión para las familias y no para el Gobierno. El Gobierno no tiene mayor presión, y algunos creemos incluso que su objetivo al dilatar el conflicto es que las universidades públicas pierdan el semestre, porque produce un debilitamiento en su imagen", dice Sebastián Benedetti, uno de los coordinadores de los estudiantes a favor del regreso a clases. "Esto nunca ha sido un tema de desmarcarse del movimiento, simplemente hay diferencias en las formas", agrega.

La división en Derecho comenzó a acentuarse el jueves en la mañana, cuando el profesor de Derecho Romano, Francisco Samper, hizo una improvisada cátedra en el frontis de la facultad, donde los alumnos habían instalado pupitres y un pizarrón. Ante la reprobación del sector que rechaza el regreso a clases, tres profesores siguieron su ejemplo, y dictaron clases simbólicas durante la jornada, por petición de los estudiantes que querían comenzar las clases el miércoles, como había propuesto el rector. Ese día, el centro de alumnos llamó a una asamblea general en donde se decidió no comenzar las clases, lo que un sector del alumnado consideró poco legítimo, pese a que Constanza Martínez, la presidenta, asegura que la asamblea se ajustaba a los estatutos, y tenía el quórum necesario. "Hace más de un mes se inició en la FECh la necesidad de impulsar un referéndum conjunto para tomar una postura como universidad, y nosotros decidimos plegarnos".

Pero no todos estaban de acuerdo.

"A nuestro entender no tenía ninguna validez, porque se votó a mano alzada. No había ninguna certeza de quiénes votaban: gente de otras universidades, secundarios, hasta los muertos", asegura Gonzalo Roig, de cuarto año, otro de los coordinadores del movimiento que busca retomar las clases. Esa misma noche comenzaron a comunicarse a través de las redes sociales, pidiéndoles que fueran a la universidad al día siguiente a firmar. Si reunían más de 100 firmas, podían hacer la petición de que se volviera a realizar una votación formal el lunes siguiente para decidir la continuidad del paro. El Tricel aprobó 346.

La facultad se transformó en el ícono de las diferencias de opinión que se replicaban en toda la universidad, exceptuando la Facultad de Economía y Negocios, que sólo estuvo tres semanas en paro, en las que realizaron charlas con académicos y desarrollaron propuestas en conjunto con los profesores. "Yo tengo un lema: llegó el momento de pasar de la protesta a la propuesta, y nosotros estamos en la propuesta. Ese es el lugar que nos corresponde a nosotros por oficio en todo este debate", dice Manuel Agosin, decano de la facultad.

Finalmente, en las dos instancias del viernes -el Consejo de Representantes y el de Presidentes- se resolvió que mañana haya un nuevo referéndum, en que cada unidad académica defina su postura ante el paro. Ambas partes remarcan que fue una solución de consenso, donde todos se comprometieron a respetar los resultados.

 "Clases y movilización no son excluyentes""No estamos en contra de las demandas, es que clases y movilización no son excluyentes", es lo primero que dice Patricio Agurto (Ing. Comercial), al referirse al tema. Es uno de los cerca de 600 alumnos de la Universidad Tecnológica Metropolitana que, por medio de sitios en Facebook y otras instancias similares, claman por el regreso a clases. Son una de las instituciones que más tiempo llevan movilizadas, aunque comenzó por un motivo totalmente distinto: el rechazo a los dichos negativos sobre la casa de estudios del entonces ministro de Educación, Joaquín Lavín, en un reportaje televisivo. Posteriormente vino el llamado de la Confech, y la paralización se fue extendiendo hasta que, dicen, se les fue de las manos.

"Lo que más rabia me da es que cuando entré a la universidad dije 'yo no me voy a echar ningún ramo, porque quiero salir al mercado laboral lo antes posible para ayudar a mi familia'. A otros eso no les importa", dice María Jennifer Gallardo (Ing. en Comercio Internacional). Para ellos, el mayor problema es la falta de comunicación con la federación y con las autoridades de la UTEM, que a su juicio no consideran la voluntad de quienes quieren volver a clases, aun ante los perjuicios económicos y de acreditación que eso implica.

"Es necesario regularizar las actividades"Se dieron cuenta de que tenían afinidad en las distintas votaciones, por lo que varios centros de alumnos de las carreras de ingeniería de la Universidad de Santiago comenzaron a coordinarse.

"Hay gente luchando por la toma, y es totalmente respetable. Pero también están los que quieren volver a clases, y que creen que se puede caminar y mascar chicle a la vez. Nosotros sabemos que hay que modificar el sistema, que está malo, pero podemos hacer las dos cosas", asegura Francisco Avilés (Ing. en Agronegocios). Sebastián Donoso (Ing. Comercial), agrega: "El miedo está súper justificado, ya que la política del Gobierno fue desgastarnos. Pero hay otras cosas que ponderar: proyectar las movilizaciones al próximo año, estar presentes en las marchas, y paralelamente no sacrificar a los compañeros con las becas y beneficios, ni a los funcionarios de la universidad". Por su parte, Rodrigo Martínez (Tecnólogo en Construcción), opina: "Las movilizaciones calendarizadas fueron el peak del movimiento. Más que desmovilizarnos, al regularizar las actividades académicas, el movimiento tomaría la fuerza que debe tener para enfrentar los procesos que vendrán".

La situación de Ingeniería ha sido comentada, ya que pese a representar a un número diez veces mayor que el de otras carreras, su voto tiene el mismo peso que éstas. "Se ha reflotado el tema del voto ponderado u otros mecanismos, como el plebiscito, para mejorar esas diferencias", cuenta Sebastián Campos (Contador Público y Auditor), aunque asegura que así está configurada la democracia de la universidad, y que eso se respeta.

El jueves, se votó por bajar la toma, lo que sirve de alivio momentáneo para el grupo de estudiantes, que consideran que de seguir así la crisis económica al interior de la universidad provocaría un colapso.



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<b>Los 50 que promueven el regreso a clases</b> Disconformes con la decisión de continuar el paro, el viernes se agruparon para manifestar su postura.<br/><br/>
Los 50 que promueven el regreso a clases Disconformes con la decisión de continuar el paro, el viernes se agruparon para manifestar su postura.


Foto:Héctor Flores


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