DEPORTES

Domingo 19 de Septiembre de 2010

El futbolista más longevo de Chile
El gran Teodosio: cien años de wing izquierdo

Nació en 1910 y jugó en el Badminton, uno de los primeros clubes del profesionalismo. Tiempos de zapatos con plantilla de lata y balones de dos kilos. "Yo ganaba 300 pesos", se ríe don Teodosio Aguirre Pérez.  
Antonio Valencia Con pie cambiado, Teodosio Segundo Aguirrre Pérez, 100 años y ocho meses de edad, una vez se despachó un gol olímpico. Fue en el estadio de Carabineros. "Soy zurdo, pero ese día le pegué con la derecha, con chanfle. Nunca pensé que me iba a salir", recuerda aún con algo de asombro, en el sofá de su casa al sur de Santiago.

No nació en la capital. Es de Iquique. "En 1928 ya era seleccionado del cantón norte y vinimos a jugar contra la selección centro-sur. Después me vine a vivir acá, en octubre de 1934, y jugué diez años en Badminton. Éramos como cinco de Iquique, jugábamos de memoria", afirma.

En Santiago, de paso, conoció las canchas de pasto: "En Iquique no había. Uno quedaba algo raspado, pero no tanto. Lo que dolía eran los pies".

-¿Por los zapatos?

"Claro. Las canchas eran duras y los estoperoles, que iban clavados en la suela, molestaban. A veces hasta uno se hería la planta cuando los clavos traspasaban las plantillas".

-¿Y de qué eran las plantillas?

"La primera era de lata y después venía otra plantilla de cuero. Los zapatos me los mandaba a hacer a la tienda Alonso, en Estación Central. No los pagaba. El club tenía crédito ahí. Los zapatos eran medios duros también, estilo uruguayo de cuero de chancho. Había que arreglarlos seguidos, porque los estoperoles salían volando".

-¿Cuál era su especialidad?

"Era wing izquierdo, le centraba a Miranda, pateaba tiros libres y también hacía goles por alto y sin bote".

-¿Y cabeceaba esa pelotas de dos kilos, con costura de grueso cordón?

"Claro. Había que tener suerte para que no pegarle al cordón. Pero yo era firme de cabeza. Lo peor era cuando se mojaba, porque pesaba todavía más. Una vez le pegué fuerte a media altura y un defensa del Audax puso la cabeza. Lo dejé aturdido como veinte minutos, ¡cómo fue a poner la cabeza a la pelota..!".

Teodosio ríe de buena gana y continúa el recuento de una vida: "Para mí el fútbol fue un trabajo", dice.

-¿Cuánto le pagaban en Badminton?

"Como 300 pesos mensuales. Pero eso lo sumaba a mi trabajo de mecánico en la aviación. Con los dos me hacía un sueldito. Por mi trabajo no pude ir a una selección chilena. Había que ausentarse como un mes y si me iba con la selección me daban de baja"

-¿Y cómo eran los entrenamientos?

" El martes en la tarde entrenábamos en el gimnasio. Fútbol sólo hacíamos los miércoles, jueves gimnasio y el viernes también. Después concentrábamos en un hotel de calle Huérfanos".

-¿Y en qué se iban a la cancha?

"En tranvías eléctricos. A Santa Laura, el estadio de Carabineros o al Estadio Militar. Las buenas eran la de la Unión y de Carabineros, no tenían tantas champas. El Audax también tenía una cancha. Era de tabla y se vino abajo. Hubo heridos y hasta muertos".

-¿Jugó partidos internacionales?

-Sí, una vez vino Rampla Juniors de Uruguay y ganamos 2-1. Eran bravos los uruguayos, metían harto cuerpo, igual que ahora. A Vélez Sarsfield le ganamos 3-2, hice un gol de tiro libre rasante. Yo tenía buen chute. También fuimos a jugar a Bolivia, un viaje eterno por la pampa y en camión con asientos. Fue como el año '38 ó '39".

-No alcanzó a ser campeón.

"Estuvimos a punto. Ibámos ganando 2-0 a Magallanes, pero nuestro arquero Droguett, que era bueno, tenía un compadre en el rival. Y cuando le pagaban los goles nos echaba al agua. Perdimos 3-2 y quedamos segundos. Le queríamos pegar, pero se arrancó y se metió al camarín de Magallanes. No volvió al club".

En enero, Teodosio cumplirá 101 años, como pocos o como ningún otro de los futbolistas de los '30. "Mi papá no fumaba ni tomaba", comenta su hija. "Había varios buenos para la chupeta", agrega el ex Badminton. Hoy no comulga con el fútbol moderno: "Antes eran dos defensas, tres mediocampistas y cinco delanteros. Hoy -cierra-, es al revés".

 


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<b>Badminton se fue a Bolivia,</b> a fines de los '30, en un camión con asientos. Eran tiempos heroicos.
Badminton se fue a Bolivia, a fines de los '30, en un camión con asientos. Eran tiempos heroicos.
Foto:EL MERCURIO


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