ACTIVIDAD CULTURAL

Domingo 31 de Octubre de 2004

La otra escena:
El tiempo no puede derribar al jazz clásico

La primera grabación de los Ases Chilenos del Jazz fue hace 60 años. Hoy la música "hot" sigue palpitando.

ÍÑIGO DÍAZ

Hacia 1940, los jazzistas nacionales imitaban a sus ídolos en todo: fumaban como condenados, apostaban en la hípica, vestían trajes a rayas, camisas de cuello larguísimo, zapatos blancos y gustaban del boxeo. En fotografías de publicaciones norteamericanas siempre aparecían Duke Ellington, Benny Carter o Papa Jo Jones en las primeras filas de noches estelares en el Madison Square Garden.

Entonces, en las peleas de Arturo Godoy o Estanislao Loaiza en el Teatro Caupolicán podía distinguirse también al trompetista Luis "Huaso" Aránguiz junto al pianista Rafael Traslaviña, vibrando con cada "knock out".

Aránguiz mucho más que Traslaviña: "Yo sólo iba porque el 'Huaso' me pedía que lo acompañara. Era él quien se volvía loco con el boxeo", se defiende el pianista, que está a punto de cumplir los 83 años. Ya no toca en temporadas estables, pero sí se sienta frente a las teclas para practicar aquellos barridos y aporreos que lo llevaron a ser considerado "el rey de las cuecas". Un fenomenal teclista sin estudios formales -pura intuición- aplaudido en el Chez Henry, el Escorial y en El Alero de Los de Ramón. Pero Traslaviña, aún siendo un cuequero por naturaleza, también hizo jazz.

A 60 años de hoy

Es uno de los tres sobrevivientes del colectivo germinal del llamado "hot jazz" en Chile y cuya rostro representativo fueron los Ases Chilenos del Jazz. Es decir, una más de aquellas transcripciones que estos jóvenes hacían de la vida jazzística en Norteamérica.

Los Ases eran una verdadera "all stars" (una selección de los mejores), y la idea de instaurarla fue obtenida de revistas como Downbeat o Metronome.

"Habíamos fundado el Club de Jazz 1943 y luego copiamos la elección de quienes habían destacado en cada instrumento. En 1944 las hice de productor de este cuento, porque, obviamente, había un baterista extraordinario a quien yo no podía hacerle el peso: Víctor 'Tuco' Tapia", cuenta Rafael Traslaviña.

Entonces los Ases Chilenos debieron esperar un año más para contar con Lucho Córdova como baterista. El ícono indiscutible del jazz nacional desde 1940 es el segundo de los sobrevivientes y también va hacia los 83 años. Aún actúa como invitado en las bandas de Juan Azúa, Sergio Miquel o Giovanni Cultrera, y el próximo viernes tocará con Cristián Cuturrufo en el Teatro Municipal de Ñuñoa.

Es el mismo escenario donde hace apenas cinco días se presentó el Sexteto Real Caló, histórico conjunto tanguero en el que actúa el contrabajista Iván Cazabón. Un soporte de las cuatro cuerdas que se resiste al retiro por el único amor que lo ha acompañado toda su vida: el tango. Fue el contrabajista de los Ases Chilenos del Jazz en la grabación que hoy cumple 60 años: "Estos muchachos iban a buscarnos al salón Olimpia para que fuéramos a su club. Claro, en los Ases del Ritmo, la banda que yo tocaba, estaban todos sus ídolos: 'Huaso' Aránguiz, Mario Escobar, 'Tuco' Tapia".

Traslaviña, Cazabón y Córdova son los únicos que pueden contar hoy las peripecias de estos ases criollos. Son el punto de partida de una corriente musical que delineó las primeras formas del jazz improvisacional en Chile. Un jazz construido por aficionados, de gran cultura musical y que tenían en las vertientes clásicas del género apostada su pasión: las escuelas de Nueva Orleans, Chicago y París.

Choque de estilos

Esta tradición se extiende hasta nuestros días en Chile (ver nota adjunta). Después del experimento de los Ases Chilenos del Jazz, que sólo grabaron en dos ocasiones (1944 y 1945), los cultores siguieron organizándose en bandas: el Trébol Trío (de Francisco Blancheteau), los Dixieland Five (de René Eyheralde), los Dixielanders (de Patricio Valenzuela), los Mapocho Stompers (de Pepe Hosiasson).

Esta última banda lanzó a la palestra al tubista Domingo Santa Cruz, el responsable de la más antigua agrupación jazzística vigente en Chile: la Retaguardia Jazz Band. "Yo milito en esta línea musical por una razón muy simple: el jazz tradicional es una forma de arte. Nunca me gustó el jazz moderno. No tenía alma y estaba hecho para que los músicos destacaran y la gente aplaudiera como idiota. En el tradicional, los jazzistas sólo son el vehículo de la música".

Santa Cruz es uno de los representantes emblemáticos de esta tradición, en ocasiones calificado por sus pares como demasiado ortodoxo. Tiene en su poder el carnet de socio del Club de Jazz con el número 001. En 2002 se retiró de la Retaguardia, dejando la tuba en manos de Cristián Álvarez, un joven músico de formación en la música docta.

El choque de las escuelas tradicionalista y moderna fue más real de lo que los propios músicos recuerdan. Una nota de prensa del 1 de marzo de 1961 recogida por el musicólogo Álvaro Menanteau, titula: "Guerra civil entre jazzistas: 'cavernícolas' versus 'afectados'". Quién es quién no es difícil de suponer. El Club de Jazz casi llegó al cisma y los modernos fueron relegados al segundo piso de la casa de McIver.

Los Ases actuales

"El jazz es una música evolutiva. Tanto Louis Armstrong como Charlie Parker son clásicos. Parker fue sepultado por los críticos en sus comienzos, y aquí también han ocurrido cosas parecidas", dice Menanteau. Se cuenta que una noche de 1957, cuando el saxofonista Patricio Ramírez comenzó a tocar una música más moderna en la línea cool jazz, fue expulsado violentamente del Club. Pero también se dice que en el actual grupo Nexus, el mismo Ramírez alguna vez censuró a músicos como el guitarrista Pedro Rodríguez cuando tocaba fuera de ciertos patrones.

"Lo importante es que los músicos de la tradición establecieron una estética definida, fundaron un club, escribieron artículos de prensa e hicieron las primeras fotografías. Tenían mucha cultura musical e iniciaron la historia", concluye Menanteau, autor de "La Historia del Jazz en Chile".

"En esa época, no había problema. Sólo queríamos tocar. No sé realmente si sería viable volver a instaurar a los Ases Chilenos del Jazz. No habría cómo elegirlos", dice Lucho Córdova. Tal vez ni siquiera los músicos lleguen a estar de acuerdo.

Dupla

El saxofonista Alfredo Espinoza es lo más parecido a Charlie Parker que hay en Chile. Según sus pares, tiene la misma capacidad para resolver entuertos musicales sin repetirse, e incluso superando las melodías originales. En Francia era conocido como "el chileno del saxofón".

Pero, además, Espinoza es -o era- un pequeño Parker hasta en su estilo de vida. "Después de tocar, a este tipo teníamos que ir a dejarlo a la puerta de su casa para que no se nos perdiera. Le robaban el saxofón permanentemente y fumaba hasta dos cajetillas por día. Era incorregible", dice el pianista Giovanni Cultrera, su socio más cercano. Esta dupla de talentos con Cultrera como "cable a tierra" ensaya junta el repertorio de la era pre-bop desde 1990 y hoy tocan dos veces por semana en el Mesón Nerudiano.

El factor Ortiz

Ni siquiera forma parte de una especie en extinción. El clarinetista y saxofonista (alto y barítono) Boris Ortiz es un ejemplar de generación espontánea. Tiene 31 años y, a diferencia de sus contemporáneos, sólo interpreta jazz clásico: Nueva Orleans, Dixieland, swing y jazz francés. "De niño lo tenía clarísimo: no me gustaba la música porque lo moderno lo consideraba una basura". Entonces escuchó un álbum dixie y comprendió que aquello que parecía un desorden musical era lo suyo. "Todos tocaban para distintos lados, pero de manera muy coherente. Era un disco de Pee Wee Hunt que me abrió a lo que estaba buscando sin saber: Eddie Condon, Louis Armstrong, Bix Beiderbecke".

Hoy, Ortiz es el comodín de casi todas las bandas de jazz tradicional.

LAS BANDAS OPERATIVAS

RETAGUARDIA JAZZ BAND (1958)

Integrante de una antigua Santiago Jazz Band, el tubista Domingo Santa Cruz organizó este ya mítico ensamble. Hoy liderado por el pianista Antonio Campusano, ha tenido una rotativa de músicos que ya alcanza los 40 nombres. El último fichaje: el baterista Nelson Oliva. Tiene una gran discografía con música de los héroes de Nueva Orleans: Jelly Roll Morton, King Oliver, Louis Armstrong y Johnny Dodds. En la foto, el trombonista Patricio Santibáñez.

SANTIAGO STOMPERS (1961)

Como la Retaguardia, también surgió de otra agrupación: la Goodway Jazz Band. Tuvo a músicos históricos como "Huaso" Aránguiz (trompeta), René Eyheralde (clarinete), Hernán Prado (piano) y Roberto Lecaros (corneta). Hoy mantiene sólo a dos de sus miembros originales: el trombonista Jorge Espíndola (en la foto) y el banjoísta Víctor Roa. Actúa el 5 y 20 de noviembre en el Club de Jazz.

SANTIAGO HOT CLUB (1986)

El hechizante swing de Django Reinhardt encontró en el guitarrista Panchito Cabrera (en la foto) a su más grande cultor. Secundado por los guitarristas de apoyo Mario Pavón e Italo Seccatore, el "Reinhardt chileno" encabeza este conjunto vinculado directamente con el famoso Quintet Hot Club du France. Un número fijo del Club de Jazz.

VALPARAÍSO DIXIELAND JAZZ BAND (1989)

Surgida de la Marga Marga Jazz Band, la agrupación liderada por el contrabajista Luis Basaure es el gran exponente del jazz tradicionalista en el puerto. Un sexteto que cuenta con solistas superiores en el jazz clásico: el trompetista Eugenio "Yuyo" Rengifo (en la foto) y el saxofonista Alfredo Espinoza. Se presentará el 6 de noviembre en el Club Farehein de Limache.

SEIS A LA DIXIE (1995)

La actual formación que dirigen el trompetista Claudio Zamorano y el trombonista Héctor "Parquímetro" Briceño (en la foto) es un octeto instrumental más voz (Rita Góngora). Entre sus filas hay médicos, ingenieros y empresarios e, incluso, el embajador de la Comunidad Europea, el trombonista alemán Wolfgang Plasa. Actúa el tercer miércoles de cada mes en el Restaurante Praga con su repertorio dixie clásico.

SWING EXPERIENCE (2004)

La disponibilidad de una buena guitarra acústica posibilitó que Federico Dannemann (en la foto) se lanzara en un proyecto alternativo a sus tríos bop. Aquí lidera un cuarteto sin batería, que va en busca de la sonoridad del Quintet Hot Club du France, reemplazando el violín de Stephane Grappelli por la trompeta de Cristián Cuturrufo. Será banda los sábados de noviembre en El Perseguidor.



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Entre Rafael Traslaviña (piano), Iván Cazabón (contrabajo) y Lucho Córdova (batería) juntan 245 años de swing. Son los tres ases sobrevivientes
Entre Rafael Traslaviña (piano), Iván Cazabón (contrabajo) y Lucho Córdova (batería) juntan 245 años de swing. Son los tres ases sobrevivientes
Foto:CHRISTIAN IGLESIAS


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