REVISTA YA

Martes 14 de Enero de 2003

Verónica Saquel, directora del área dramática:
La poderosa mujer detrás de Machos

"Necesito pegar quiebres, plantearme desafíos nuevos y sentir ese cosquilleo en la guata". Así explica Verónica Saquel sus motivaciones para emigrar de TVN y refundar el área dramática de Canal 13. Con el debut de la teleserie "Machos", que indagará en la identidad masculina chilena, espera sorprender a los televidentes en marzo. "Ser hombre tiene un tremendo costo", adelanta. Aquí habla, además, de su visión del trabajo, de su familia y de su sorprendente historia de amor.
Texto Pilar Segovia I. Fotografías Carla Pinilla

"es entretenido tener que jugársela a mil", dice Verónica Saquel, la nueva directora del área dramática de Canal 13, mientras sobre el escritorio de su oficina la espera un sándwich (su almuerzo), del que no ha probado bocado, aunque ya pasan las cinco de la tarde. Muchos han visto en ella y en su trayectoria la oportunidad de nuevos aires en Canal 13 y la posibilidad cierta de que con "Machos" logre cautivar el gusto de los televidentes. Verónica, en cambio, es más cauta: "Sé que no se acaba la vida con esto, ni tampoco que voy a ser la genialidad con patas, porque eso no lo creerían yo ni nadie. Soy la cabeza del grupo, sí; tengo la responsabilidad, sí; si la cuestión sale mala pongo mi cabeza, sí. Todo lo que quieran, pero tampoco sé lo que sería para mí un fracaso".

Llegó a mediados de octubre a refundar el área, a crear equipos y a parir una historia. Para eso trabajó en horarios imposibles. Llegaba a las nueve de la mañana y se quedaba más de veinte horas trabajando y, a pesar de esas largas jornadas, no se la ve cansada. Vital y extravertida, Verónica habla rápido y desborda con su energía. La misma que desplegó durante sus años en TVN como productora ejecutiva de telenovelas de gran éxito: "Ámame", "Rojo y miel" o "Sucupira". En los últimos dos años estuvo a cargo de los programas "De pé a pá" y "Con mucho cariño".

- Hace un año, Canal 13 cerró el área dramática, ¿por qué aceptar, entonces, si estabas bien en TVN?

"Mi decisión no resistía lógica por ningún lado. Nadie se la encontraba y era razonable que así fuera. Era un piquero absolutamente de locos, frente a la estabilidad que tenía, al prestigio, a la carrera... Pero, para mí, fue muy importante que estuviera Kiko García encabezando el proyecto, con quien yo había trabajado hace años en El Mercurio. Porque si en alguien tengo una fe ciega es en él. Por otro lado, yo no soy para estar estable. Necesito pegar quiebres, plantearme desafíos nuevos y sentir ese cosquilleo en la guata. Y, de verdad, cuando me preguntaron por qué te vas al 13, contesté: porque me dolió la guata. Y cuando a una le duele la guata es porque hay algo".

- ¿Qué dijo tu marido?

"Él es súper apoyador, además es un hombre magnífico. Me dijo: Si tú me dices que tu opción de vida es la seguridad, la estabilidad y por eso te quedas en el 7, yo lo respeto. Pero si me dices que es por miedo a que te vaya mal, eso no te lo permito, porque a ti nunca te ha ido mal...".

- ¿En qué se basa esa fe ciega?

"Nunca me ha ido mal. He pasado por períodos que son más críticos, pero lo que ocurre es que tengo una postura distinta. Mi teoría de vida es que todo lo que a una le pasa es positivo. Hoy puedo vivir momentos muy duros, pero después, cuando mire para atrás, sacaré lo positivo y lo voy a disfrutar. Y esto me encantaría traspasárselo a mis hijos. En el fondo, es enseñarles a pasar por la vida; que si una llora hoy, eso es parte del crecimiento".

- Pero tú no lo has pasado mal...

"No, pero he tenido momentos difíciles también. Tengo clarísimo que yo era una persona hasta los 23 años y después fui otra. Antes era muy irresponsable, vivía en el mundo de Bilz y Pap, porque confiaba plenamente en lo que mi mamá decidiera por mí. Éramos muy apegadas, la amaba y todavía la amo. Le decía, por ejemplo: Me ofrecieron trabajo en tal parte. Ella me aconsejaba, tenía como un olfato especial y le creía a pie juntillas. Pero esa actitud también era una manera bastante irresponsable de ver la vida, porque yo no asumía nada. Ella decidía por mí, pero se murió cuando yo tenía 23 años. Pocos meses después me llamaron de Canal 7, partí a contarle a mi papá y él me dijo que la decisión era mía. Me quería morir. Entonces me di cuenta de que tenía que tomar el comando de mi vida".

- Y te dejaron de asustar los cambios...

"Lo profesional y lo personal van absolutamente de la mano. Hay gente que dice: yo crezco por este lado y no puedo crecer por este otro, pero no les creo. A no ser que una asuma quedarse estancada en algo. En la vida, ser viejo no es solamente cumplir años, hay que tener historia y para eso hay que exponerse a que te pasen cosas".

Verónica estudió dirección y producción de TV en el Incacea e ingresó a Canal 7 en octubre de 1991, donde asumió como productora ejecutiva del área dramática. Durante cinco años coordinó dos teleseries anuales, que tuvieron mucho éxito. Hasta que la invitaron a trabajar a Televisa, en México. "En esa época estaba soltera, pero de novia. Conocí a mi marido en Cuba, en una discoteca, cuando fuimos con Vicente (Sabatini) a un matrimonio de una amiga, que había trabajado con nosotros, y en esa fiesta además me agarré justo el ramo de la novia".

- ¿Te encantó de inmediato?

"Me acuerdo que le dije a Vicente: Mira, qué lindo ese negrito que está ahí. Un rato después, Roberto me hizo señas con el dedo para que me acercara y me sacó a bailar. Y encontré fascinante todo, que alguien se atreviera a hacerme una seña con el dedo y yo ir. De verdad siento que, en ese momento, fui yo. Hasta ese minuto estaba súper taponeada por la pega, por trabajar, trabajar y trabajar. Me acuerdo que volví de Cuba y me fui directo a un siquiatra, al que no había ido nunca en mi vida. Pensaba: Ah, no, creo que mi vida está un poquito desordenada. Había encontrado un mundo muy atractivo, que no pasaba por la plata, por los viajes, por estar estresada todos los días. Ahí me di cuenta de que ellos viven de otra forma".

- ¿Te cautivó esa vida?

"La manera de ver la vida. Mi mundo eran las telenovelas, los actores, el equipo, el trabajo y creía que eso era lo máximo. No tenía pareja tampoco. Conocí a Roberto (Pedroso) un martes y tres días después volví a Santiago. Encontré que había sido muy lindo conocernos, pero que era una cosa absolutamente impensada. No tenía sentido, no estaba dentro de mis códigos que me iba a poder enamorar de alguien que viviera lejos y que pudiera llegar a algún puerto esa relación. Además que el tema de ser negro no era cosa menor y no para mí, porque yo ahí me di cuenta de que no era racista. Siempre supe que no lo era, pero otra cosa es estar ahí frente al tema. A mí con eso no me pasó nada y encontré genial no tener ese rollo".

- ¿Te complicó decirle a tu familia que él era de color?

"Nunca me ha complicado nada. Cuento todo. Los que se pueden complicar son ellos. Cuando volví de Cuba, mostré las fotos del viaje y de las cien fotos, Roberto aparecía en 98 y mi papá no me dijo nada, porque sabía que lo que me preguntara yo se lo iba a contestar de verdad. Estoy segura de que él no quería ni saber".

- ¿Cómo lo tomó el resto?

"Creo que nadie creía en esta relación, por todo lo que se dice de los cubanos, que quieren casarse y salir de la isla. Pero a mí me daba lo mismo; además no soy ninguna tonta. Fue una relación pensada. Él vino a Santiago, y cuando lo presentaba a mis amigos era como la novedad, como que la Saquel era chora, como transgresora, que iba más adelante, y de verdad ni siquiera pensé en nada de eso. Tampoco entendía mucho lo que me trataba de decir la gente cuando me hablaba del tema. Podían decir cómo te vas a meter con un gallo que era no sé qué, pero porque fuera negro encontraba que era un poquito pobre el argumento. Me daba pena la gente que opinaba así, pero no me peleaba con nadie. La gente está en su derecho de que le moleste o no. En todo caso, para mí no era tema".

- ¿Por qué fuiste al siquiatra?

"Antes de ir a Cuba encontraba que tenía la vida ordenada, pero después descubrí que había una parte mía que no conocía. Nunca olvidé las palabras del doctor: Agradece que esto te pase ahora que tienes 28 años. Después de no sé cuántos meses de escribirnos cartas y de cuentas telefónicas carísimas, decidí que no podía quedarme pegada en un amor platónico por teléfono. Partí a Cuba un mes, porque quería ver cómo era de verdad y fue genial".

- ¿Qué cosas buenas sacó de ti esta relación?

"Me humanizó ene. Me enseñó que hay cosas que son muy importantes y que no pasan solamente por estar trabajando todo el día como una loca, sin mirar además. Porque hoy trabajo igual de obsesiva, pero tengo una capacidad de acercarme a la gente, de valorar al otro por su cuento humano". Después de dos años de novia y al poco tiempo de aceptar una oferta de trabajo en Televisa, México, en mayo del '97, "me casé como siempre quise, con una fiesta maravillosa. Fueron mis amigos y todo muy producido. Mi tía Inés organizó todo, los partes, los cojincitos para la iglesia, fuimos a buscar el vestido, todo. Hicimos la fiesta en una discoteca de Varadero, al lado de la playa. Hasta hoy muchos dicen que fue el mejor matrimonio al que han ido en su vida. Duró hasta el amanecer".

- ¿Qué sentiste cuando te casaste?

"Tenía pavor. Me daba mucho miedo por todo lo que significaba. Aquí había mucha oposición, entonces era una lata que no resultara y que me fueran a decir después: Yo te lo dije. Pero fue lindo y lo pasé muy bien".

Verónica y Roberto regresaron a Chile el '98. Ella, a trabajar en el área de entretención de TVN y él, en publicidad. "Lo llaman mucho como modelo para comerciales, para animar eventos, incluso estuvo en el matinal, pero al comienzo todo era muy inestable para él. Ahora trabaja en una fábrica y en las noches, de miércoles a sábado, anima en pubs".

- ¿Cómo compatibilizan como pareja que tú tengas una pega exigente, donde ganas más plata que él?

"Diría que el que más goza con esto es él; le fascina. Él es súper compañero y dice que cada uno de nosotros tiene una realidad distinta, con sus capacidades y oportunidades. Pero claramente pasa porque a mí me importa nada. Entiendo que hay relaciones y parejas que no se pueden sostener con esas diferencias. No sé si a él no le importa, pero pienso que a veces Roberto entrega cosas mucho más importantes, que el hecho que yo pueda ganar más. Por ejemplo, ver a esos dos hijos maravillosos que tenemos y que alumbran la vida. Son luz porque están llenos de vida y son felices. Ellos transmiten lo que hay en esta familia. Y no es que con mi marido no peleemos, pero somos sólidos en la relación y muy amigos. Él es de una nobleza caballa que yo ni siquiera tengo".

- ¿Sientes que Roberto es el hombre a tu medida?

"Absolutamente, creo que nadie más me podría soportar. Reconozco que soy insoportable, súper neurótica, explosiva; me gusta hacer lo que yo quiero, soy independiente. Entonces, claramente, la persona que esté al lado mío tiene que ser tremendamente respetuosa y flexible; que me quiera como soy. Nunca he tenido que cambiar para que el Robert sea más amoroso, por ejemplo. Yo soy igual, aunque para él fue un gran cambio el hecho de que yo fuera mamá. Porque sí reconozco que soy mucho más mamá que esposa. Y ésa es la escuela de mi familia por el lado de madre. Desde que nació mi hija Amara (que significa mujer de piel morena), descubrí que por mis hijos se me va la vida. Son lo más importante, quiero que sean absolutamente felices. Después de mis dos hijos, todo lo que la vida me dé es yapa. Siempre que ellos estén bien, todo lo demás lo agradezco".

- ¿Cómo eres como mamá?

"Soy obsesiva, súper aprensiva y he tenido que ir aprendiendo a no serlo. Desde empezar a relajarme porque mi hija se va al colegio en bus. Algunas veces llego de improviso al colegio, está en el Nido de Águilas, y para ella es la alegría más grande. Escogí ese colegio por un cuento de diversidad, porque no me interesaba que fuera la que llevara el cartel de lo distinto o lo no distinto. Ahí hay un cuento de protección, también. Aparte, me encanta que conviva con todo tipo de culturas y, en términos de educación, me gusta que sean autónomos y responsables".

A lo mero macho

- ¿Qué pasará en marzo con "Machos"?

"Lo que vaya a pasar será bueno. Creo mucho en la energía que está puesta aquí. La fórmula de una buena teleserie es hacer bien el trabajo, analizar, no apresurarse, darse el tiempo con el guión, que es clave. Me gustaría comunicar en la televisión algo mucho más positivo. Hoy, lo que se ve en TV es todo dramático, como si viviéramos en un lugar donde es todo atroz, pero no es así. Entonces, una puede enseñar a la gente a ser más optimista al enfrentar los proyectos. Mostrar que existen las dificultades, ¡pero todo tiene un final feliz!, para qué estamos con cosas. Y ese final pasa porque cada uno tome las riendas de su vida".

- ¿Por qué tocar el tema de los hombres?

"Me parece muy atractivo. En todas las telenovelas las mujeres son las víctimas, pero el hombre es un mundo. Ser hombre tiene un tremendo costo; desde la famosa frase de hacerse hombre, que la encuentro aterradora. Siempre me quedé con las imágenes de mi colegio mixto, donde algunos, en el viaje de estudios, salían escondidos en la noche, aterrados, a su primera vez. O también cuando agarraban a un compañero entre tres y lo afeitaran por primera vez. Si miramos por el otro lado, las mujeres no pasamos eso. Nadie nos dice: tienes que hacerte mujer. Y ellos están como forzados a ser hombres. Les coartan la veta sensible. Además, por ejemplo, todo el mundo tiene rollos con su papá, independiente de que lo quieran mucho. No es un tema muy resuelto".

- ¿Con tu papá lo tienes resuelto?

"Yo, a él, lo amo. A mí me encanta, porque creo que es lo más noble que hay. No soy una hija fácil. Creo que es más cómodo ser papá de hijos más introvertidos, que ocultan las cosas y los padres se enteran menos. Pero si mi papá me preguntaba cualquier cosa, sabía que yo se la respondería. Y creo que fui parte importante para que él también creciera. Y él, siendo súper conservador, ha abierto su cabeza harto y eso es genial. Ver cómo ha ido evolucionando, que está más relajado, es fascinante".

- ¿Ahora cree en tu relación de pareja?

"A veces me pregunta: ¿Y él se porta bien? Y yo le digo: Sí, papá; si la que se porta mal soy yo. Va todos los sábados a mi casa, ama a sus nietos... Siempre tuve una súper buena relación con él, nunca la puse en cuestión ni se me ocurrió pelearme con él. Si se enojaba por algo, después se le quitaba el enojo y allí estaba yo. A él no lo transo. Y soy la que soy gracias a él. Soy como mi papá quería que fuera: autónoma, autosuficiente, buscando mi propia felicidad, porque sé que nadie lo hará por mí. Y siempre mirando de frente, porque el día que tenga que bajar la vista es que lo estoy haciendo mal. Al final, fui fiel a todos los consejos que me dio. Me enamoré de Roberto, encontré que era genial y positivo para mí; me casé. Claramente, a lo mejor en ese minuto él hubiera preferido que siguiera sus consejos con una relación más tradicional, pero todo lo que me pasó fue súper válido".

- Hace una década empezaste en TVN con las teleseries. Ahora partes en Canal 13. ¿Se dará vuelta la tortilla?

"No sé si se dé vuelta, pero te juro por Dios que hemos puesto el alma en lo que se está haciendo. Lo que más me gusta es ser parte de un equipo que vuelve a creer en sí mismo y ése es un privilegio".

quién es

Verónica Saquel Mediano (37), casada, dos hijos: Amara (4) y Roberto (2). Estudió en el colegio San Gabriel. En Incacea se tituló en dirección y producción de televisión y allí conoció a su amiga Quena Rencoret, con quien dio vida a exitosas telenovelas como "Ámame" y "Rojo y miel", entre otras. Entre 1991 y 1996 fue productora ejecutiva del área dramática de TVN. En 1997 partió a Televisa a trabajar con Valentín Pimstein, también en la realización de telenovelas. En 1998 participó en la creación del área de entretención de TVN, específicamente en programas como "2000 hoy", "De pé a pá" y "Con mucho cariño". Entre las teleseries que estuvieron a su cargo se encuentran: "Trampas y caretas", "Jaque mate", "Rompecorazón", "Estúpido Cupido" y "Sucupira". Ahora debutará, en Canal 13, con "Machos", dirigida por Herval Abreu.


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"Mi teoría de vida es que todo lo que a una le pasa es positivo. Hoy puedo vivir momentos muy duros, pero después, cuando mire para atrás, sacaré lo positivo y lo voy a disfrutar".
Foto:Carla Pinilla


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