VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 29 de Diciembre de 2012

Santo Domingo:
Reflejo de una vida

Tranquilidad y relajo fue lo que quiso imprimir a los espacios del nuevo proyecto la decoradora Clara Gil, testigo directo del ambiente que se vivía cada temporada en el lugar.  
Texto, Claudia Pérez F. | Producción, Paula FernándezFotografías, José Luis Rissetti Quienes iniciaron la historia de esta casa fueron casi los fundadores de Santo Domingo. Llegaron al lugar cuando éste era un puñado de inmuebles, un balneario que recién estaba tomando forma en manos de familias que en la década de los cuarenta -especialmente las integradas por connotados profesionales y descendientes de europeos-, comenzaron a descubrir bondades como la tranquilidad y paisaje del pueblo costero.Por esos años el matrimonio compuesto por un exitoso doctor y una mujer de sangre alemana levantó una sencilla construcción de madera a la que luego comenzaron a llegar amigos, nietos y visitas frecuentes. La llenaron de vida y la cargaron de recuerdos, pero con el tiempo quedó chica, por eso su actual propietaria -hija de la pareja-, levantó otra en el mismo sitio; una que, aunque nueva, conservara la esencia de su antecesora. Que fuera "un lugar rico donde pudiéramos estar todos", cuenta quien es madre de cuatro hijos y abuela de varios nietos. Entre los que solían llegar al lugar estaba la decoradora Clara Gil. Amiga de infancia de la familia, fue a ella a quien le encargaron el interiorismo y la conclusión de algunos detalles de la obra que además debía ser luminosa, sencilla y práctica como la anterior. "Era una típica casa de playa antigua en la que se convivía mucho. Tengo los mejores recuerdos de esa época", dice la profesional. Los desayunos con pan amasado, los largos almuerzos, las caminatas y la vida distendida -"sin rutinas establecidas"- en la que primaba el aire hogareño y la tranquilidad, eran parte del ambiente que disfrutaba en Santo Domingo. Fue el carácter que quiso imprimir a los nuevos recintos, mantener el "espíritu libre que se vivía", dice, y agrega: "Fue muy emocionante recibir el encargo, tengo vínculos sentimentales, entendía el sistema de vida y las cosas que son importantes para la familia". Así, junto a su oficina Clara Gil Proyectos, dio cuerpo a una propuesta que además tuvo como punto de partida los materiales de la obra, en especial el hormigón a la vista, cuya simpleza y sobriedad la inspiró en la creación de recintos tan austeros como el elemento. Con maderas recicladas y fibras como linos y gasas concibió el mobiliario de áreas comunes, dormitorios -el principal junto a un escritorio-, baños y cocina; conjunto en el que -tal como en la construcción- dejó expuesta la nobleza de los componentes y en el que prima la funcionalidad. -Quise que los espacios se vivieran ricamente, sin complicaciones. Que fueran lugares cómodos en los que se puede pasar la temporada sin problemas -dice. Sillones y sofás enfundados, holgados y mullidos; muebles para guardar y organizar; una mesa de comedor "para que pudieran estar todos juntos" -se pueden reunir alrededor de veinte personas-, arman los escenarios que tienen al gris y blanco como colores protagonistas. Notas de color y detalles como los paños turcos que caracterizan el trabajo de Clara, "dan personalidad y estilo".Algunos recuerdos de la casa original -en especial la mesa que antes era del comedor- y objetos "playeros" como corales o remos puestos al final de algunos pasillos, enriquecen los ambientes terminados hace un par de meses, pero que como dice la decoradora, "parecen haber estado toda la vida".  

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Junto al acceso ubicó este mueble para guardar distintas cosas
Junto al acceso ubicó este mueble para guardar distintas cosas "que funciona muy bien". 


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