ACTIVIDAD CULTURAL

Lunes 30 de Noviembre de 2009

 
El repunte del arte low tech

La crisis económica hizo visible a un movimiento que va contra la fetichización de la tecnología. Sus obras están hechas con recursos obsoletos, desechos o materiales frágiles.  
Carolina Lara B. Durante 2009, las consecuencias de la crisis económica se han sentido en varios encuentros de arte internacional. Frente a la deflación de la pintura en el mercado y a la falta de recursos imperante, emergen un mayor uso del video en su formato más básico: el monitor de TV, y ciertas tendencias low tech o "baja tecnología".

En mayo, el curador de la II Bienal del Fin del Mundo, Alfons Hug, lo hacía notar desde Ushuaia (Argentina), indicando la presencia de la Nueva Escultura Alemana, con autores como Thomas Rentmeister y Michael Sailstorfer, que trabajan con materiales encontrados y disposiciones de objetos cotidianos.

Sin embargo, lo low tech se ha dado en los años 2000 junto al desarrollo de las artes mediales y a la fetichización de la tecnología. La precariedad funciona como crítica a la sofisticación de ciertas producciones de arte contemporáneo y un revival povera en el uso de materiales frágiles surge contra la comercialización de la obra.

La chilena Valentina Montero es curadora especializada en nuevos medios, y trabaja en España con lo low tech . Desde el 17 de diciembre integrará, junto a artistas como Paloma Villalobos y Javiera Ovalle, Drap Art 09, Festival Internacional de Reciclaje Artístico, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.

Para ella, lo low tech "surge para englobar una serie de prácticas que no utilizan la high tech (alta tecnología) por razones económicas, circunstanciales, ideológicas, e incluso éticas. Entre las distintas estrategias, están la utilización de recursos obsoletos, construcciones a partir de la basura, la utilización creativa (crítica, lúdica o irónica) de tecnología doméstica o 'casera'. Se ha recuperado la relación arte-tecnología de los años 60 y 70: la apropiación de dispositivos tecnológicos con una intención crítica, subversiva, en contra de los estándares impuestos por la sociedad de masas y de consumo, a las clases medias", dice.

Para Simón Pérez -coordinador de investigación de Plataforma Cultura Digital, equipo de artistas y gestores multidisciplinar-, hablar de low tech "remite a una disputa ya superada entre centro y periferia", entre zonas geopolíticas marcadas por grandes desigualdades económicas y tecnológicas, que repetiría "la teoría de la dependencia que se acuñó desde los movimientos de izquierda de los años 60".

"Algunas obras pensadas desde la periferia, trabajarían con lo low tech . Pero en Latinoamérica, por ejemplo, artistas como Emiliano Causa (Argentina), Fernando Rabelo (Brasil) y Santiago Ortiz (Colombia), igualmente utilizan sofisticadas herramientas computacionales y equipos de última generación", agrega.

El sociólogo prefiere hablar de DIY o " do it yourself " (hágalo usted mismo), movimiento marcado por "artistas que utilizan la autogestión, el reciclaje y la programación para realizar sus obras", integrando a chilenos como Carolina Pino, más los colectivos LaMe y Chimba Lab. También en este interés rescata obras "cercanas a una visualización cruda de los medios de producción". Es una estética "dada a la reutilización de materiales, a exponer los medios que antes permanecían ocultos". Un ejemplo: "Máquina de coser", de Demian Schopf. Un trabajo destacado que, hasta el 6 de diciembre, se exhibe en "El terremoto de Chile", una de las exposiciones de la Trienal de Artes Visuales que está en el MAC Quinta Normal.

 Premio a "Máquina de coser"De aparente precariedad, la obra de Demian Schopf "Máquina de coser" (arriba, en la foto), es una instalación que chatea con el público. El sistema "aprende" de los "diálogos" que mantiene con los espectadores, los imprime y borda sobre papel. Basada en un dispositivo de inteligencia artificial, suma materiales como motores de búsqueda, de escritura y de análisis, teclado, andamios, impresoras, televisores, computadoras, monitores y una máquina de coser, completándose con versiones online . La obra en proceso ganó un incentivo a la producción artística en Iberoamérica, España y Portugal, otorgado por la Fundación Telefónica en el marco del Concurso Internacional Arte y Vida Artificial Vida 12.0, recientemente celebrado en Madrid. Hasta la fecha ningún artista chileno se había adjudicado este premio.



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La obra
La obra "Shellhouse [living portable]", de Carolina Pino, luce viviendas básicas y un sistema de radiotransmisión. A inicios de 2009 la expuso en el MAC.


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