ARTES Y LETRAS

Domingo 19 de Abril de 2015

Publican cuadernos inéditos Croquis de la travesía a Europa del cofundador de la UCV
José Vial: dibujos de luz que revalorizan el acto de contemplar

Los dibujos de este arquitecto, dibujante reflexivo y mítico maestro de la UCV traen la presencia de la luminosidad y también del vacío. Invitan a percibir los valores y el placer del acto de contemplar y dibujar. La Escuela de Arquitectura de la UCV presenta, el miércoles, el revelador libro.  
CECILIA VALDÉS URRUTIA José Vial Armstrong (1926-1983), el arquitecto y maestro, uno de los participantes con Alberto Cruz de la refundación de la mítica escuela de Arquitectura y Diseño de la UCV, en los años 50, fue también un gran dibujante. Un croquero que hizo escuela. "Él nos enseñó de una manera singular e inaugural la contemplación por medio del dibujo y del lenguaje del croquis, abriendo camino a generaciones de arquitectos", señala a Artes y Letras el profesor y arquitecto David Yori.

Los llamados "dibujos de luz" de Pepe Vial, como le decían, son reconocidos no solo por profundizar en la observación, sino que también en la reflexión y en el estudio. Se internan en el tratamiento de la luz y en el espacio, en el vacío arquitectónico.

Los cuatro cuadernos inéditos de su travesía a Europa -que la Escuela de Arquitectura y Diseño de la UCV presenta el miércoles- reúnen esos particulares croquis o dibujos que realizó frente a paisajes u obras originales. Son observaciones de gran belleza y fuerza -al modo del autor, con achurados y notas- sobre significativas creaciones de la arquitectura y del arte; también hay paisaje, vistas de ciudades y poblados de Italia, Francia, Bélgica y Alemania. Una travesía que hace redescubrir aspectos usualmente no vistos.

Pero el libro es también una invitación a hacer un viaje con él, sostiene el arquitecto y profesor Bruno Barla. "Es un 'tornoviaje' sobre su obra. Porque aunque estos croquis los hizo al final de su vida (en 1977), todo lo que aparece allí, el autor los llevó a cabo en sus obras arquitectónicas, como la avenida del Mar. Y en especial en la reconstrucción que hizo de la capilla de Corral, después del terremoto de 1960, que constituye un canto a la luz. También en la iglesia de los jesuitas de Puerto Montt. Trabajó ahí con las ventanas para que la luz entrara como matiz y al interior de la iglesia realizó unas líneas largas muy finas con pincel y pintura blanca: ese achurado va formando una trama luminosa", explica Barla.

Asombro y reflexión

Cada facsímil debe verse desde atrás hacia adelante, tal cual lo fue dibujando el arquitecto durante su travesía. Así las últimas páginas del primer ejemplar parten por dibujos sobre el barco en el que viaja, por el desafío de dibujar las olas y el mar. En tanto, sus croquis de obras arquitectónicas aparecen en el cuaderno 2, con iglesias como la de la preciosa Sangre, la catedral de Colonia o los tupidos bosques de Bruselas.

Vial alcanzó a preparar su travesía a Europa, a pesar de que el viaje surgió de manera casi imprevista gracias al almirante Sergio Huidobro. El arquitecto pudo reestudiar lo que sabía por libros. No obstante, nunca deja de asombrarse y reflexionar frente a lo que ve y dibuja.

Jaime Márquez, otro de sus alumnos, destaca la rigurosidad de las notas que escribe, cuya forma "debió de haber aprendido de Alberto Cruz: esa obsesión por encontrar el sentido exacto de lo que estaba observando".

José Vial anota: "A medida que la mano se aproxima a la visión natural, el dibujo se hace más exacto a la apariencia y menos exacto al espíritu oculto. ¿Cómo revivir la luz en el espíritu oculto de las cosas?". Se propone con sus croquis romper y cruzar los límites de lo acostumbrado en su mirada, agrega el arquitecto Roberto Godoy.

"Con prolijidad, Vial despliega su decidida acción en medio de los embates del oleaje contra el barco (... ) Y sea cual sea la actitud de su cuerpo inmóvil -delineando el papel, imaginando en el aire o contemplando en la penumbra-, no se detiene en su decisión de rastrear la luz ansiada y las formas que emanan de ella", reseña Godoy.

Al respecto, Pepe Vial escribe: "Me hice un propósito: no dibujar un dibujo de líneas, de bordes... Pero el dibujo de la luz tiene una doble dificultad: por una parte la luz varía en cada línea y cada línea va en proporción con otra. Para dibujar la luz hay que trazar miles de líneas". Así, el arquitecto dibuja y pierde los límites donde el blanco no es un vacío, sino que otra presencia de la indagación lineal y el trastorno que la navegación produce", añade Godoy.

Tiempo para contemplar

Se propuso, además, hacer un dibujo que incluyera fechas y anota el tiempo que destinaba a su elaboración. Y les dedica a los originales mucho más tiempo. "Porque mientras Alberto Cruz hacía croquis de observación rápidos, Pepe dibuja lento. Él decía que frente a una obra de arquitectura se merecía un dibujo lento y pausado, y una reproducción ameritaba un croquis rápido. Es lo que sucedía durantes sus clases en las que pasaba diapositivas. Las proyectaba muy rápido para que al alumno le quedara una imagen general y no una particular de un estilo", cuenta Barla.

Los croquis que hace en Europa no son un acto de golpes rápidos: permanece frente a los lugares que contempla, ejecutando líneas y superficies achuradas para estar ante y dentro de sus espacios.

El dibujo lo hace "con el cuidado y el fin de que en sus líneas comparezca la obra en sí, en todo su esplendor. Esas líneas están realizadas con una mano que posee un nervio constante", indica Barla.

Y ese dibujo, al no detenerse desde que empieza a trazarlo, constituye el verdadero placer de su hacer. "Es un deleite, dice Barla, que sentirán los que se encuentren con estos dibujos, aunque no sean estudiosos de la arquitectura: llegarán a percibir los valores del acto de contemplar y dibujar de su autor".

Gótico: luz culminante

Vial Armstrong -primo hermano de otro gran dibujante, Eduardo Armstrong- dibujaba la luz de una manera rotunda. Era como una clase que se hacía a sí mismo, recuerdan. Y entre sus dibujos más particulares de la travesía a Europa, entre el 21 de mayo y el 17 de septiembre de 1977, sobresalen los que abordan las catedrales góticas de Chartres y Saint Denis. Para él, son obras culminantes de luminosidad. "Ahí está la luz", decía. Sus croquis destacan el momento en que se encuentra con la luz del gran rosetón de la iglesia de Saint Denis.

La catedral de Chartres ocupa páginas de gran belleza. Deja constancia de su admiración por la monumentalidad y la magnificencia de la luz del rosetón de la catedral. Anota en el cuaderno: "Los vitrales no fueron hechos para iluminar, sino para exponer la luz en sí misma, haciéndola resplandecer... El vitral absorbe la luz para iluminarse a sí mismo y ser contemplado, conteniéndola... la luz está expuesta como un santo en un altar".

Junto a los croquis anota también los movimientos de arte y artistas en función del trabajo de la luz. Aparecen Turner, Corot, Millet. Se detiene en Rodin, en sus esculturas y títulos "literarios".

Pepe Vial y todo ese grupo de "maestros locos" -dicen con cariño sus discípulos- eran profundamente católicos y trabajadores. Jaime Márquez recuerda la figura de Vial "inclinada sobre un escrito, un dibujo o el piano; era un eximio intérprete de jazz. Se lo veía con un cigarrillo colgando en los labios y junto a él un vaso de vino o bebida y aspirinas, luego de intensas veladas de trabajo".

Un elemento singular de estos dibujos es que aparecen figuras ajenas al tema, como animales, montañas con precipicios, nubes invertidas y unos dedos sobre un teclado del piano. El arquitecto decía que correspondían a obsesiones o pasajes de su vida: tocaba muy bien el piano.

Era una época de maestros. "Pepe me enseñó a ser profesor", confiesa Barla, quien es profesor en Italia. "Como maestro dedicó también mucho tiempo al final de su vida al concepto del vacío arquitectónico: lo concretó en el pozo que hizo en Ritoque con el escultor Claudio Girola, hermano de Godofredo Giommi, el poeta de la escuela y de Amereida. Y no fue necesario poner esculturas en ese pozo. El vacío estaba bien así", como en sus dibujos.

 


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<p>Travesía. La observación y el dibujo del mar crespo, calmo y el barco ocupan sus primeros croquis y reflexiones que anota.</p>

Travesía. La observación y el dibujo del mar crespo, calmo y el barco ocupan sus primeros croquis y reflexiones que anota.


Foto:ARCHIVO HISTÓRICO JOSÉ VIAL UCV


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