ARTES Y LETRAS

Domingo 22 de Marzo de 2015

 
Monvoisin frente a GIL DE CASTRO

Cuatro expertos chilenos confrontan la obra de estos artistas pioneros de la pintura nacional en el siglo XIX.  
  "Acusan la influencia del retrato académico y optaron por una mínima espontaneidad gestual"Claudia Campaña:"Aunque Gil de Castro muere un año antes de que Monvoisin llegara a Chile, sus obras sí son comparables pues ambos se dedicaron al retrato -un género pictórico vinculado a los círculos de poder y lo privado - y concibieron éstos por encargo; ya sea para satisfacer deseos de trascendencia, o, para conservar, post mortem, imágenes de seres queridos cuando aún no existía ni Facebook ni la cámara digital. Los dos debieron lidiar con los egos ajenos e inmortalizaron los rostros y los atuendos de los dirigentes, de los intelectuales y de las damas de la alta burguesía del siglo XIX del Cono Sur. Tanto el uno como el otro acusan la influencia del retrato académico: optaron por una mínima espontaneidad gestual y privilegiaron lo lineal. Como en Europa, el retrato en Chile durante el siglo XIX se convirtió en uno de los géneros más apreciados, pues quien poseía una imagen de sí mismo conseguía marcar una posición social destacada y perpetuar su memoria para la posteridad. Aunque la práctica actual del retrato se ha trivializado, pues la tecnología ha facilitado el reproducir nuestro propio físico y el de aquellos que nos rodean, el retrato siempre fue y será un indispensable instrumento de construcción del individualismo. Sin ser profundamente originales, los retratos del 'Mulato' y Monvoisin nos permiten visualizar cómo querían ser vistos los hombres de un determinado tiempo histórico".

Historiadora del arte y académica UC

"Gil de Castro tiene un sentido monumental del retrato que Monvoisin no desplegó en su obra"Waldemar Sommer:"José Gil de Castro es superior a Monvoisin, cuenta con mucho más trascendencia histórica y artística. El primero es un neoclásico al 100%, en todo el sentido de la palabra. En cambio Monvoisin fluctuó entre lo neoclásico y lo romántico. Gil de Castro tiene un sentido monumental del retrato que Monvoisin no desplegó en su obra. El artista francés es mucho más burgués. Gil de Castro, en cambio, es heroico. También hay diferencias en el tratamiento de la figura humana. El pintor limeño le da preponderancia a la indumentaria y la ornamentación del cuadro. Todos estos aspectos pasan a ser elementos protagónicos de sus lienzos. En cambio en Monvoisin todos esos aspectos están en función del rostro. Gil de Castro es más rico desde un punto de vista formal. Con elegancia certera y con cierta ingenuidad admirativa, somete a su voluntad creadora la realidad del retratado. En el caso de este último se puede hablar de que contó con méritos propios. He visto obra de él en otros países, con el mismo nivel de calidad que la que produjo en Santiago. Es único a nivel internacional. En cambio, si nos referimos al creador francés, es posible encontrar a varios artistas seguidores de su estilo. No fue original. Finalmente el color es mucho más vibrante en Gil de Castro y su dibujo tiende a lo monumental".

Crítico de "Artes y Letras"

"Hay una intencionalidad directa en la obra de Gil de Castro de representar el modelo lo más fidedignamente posible"Milan Ivelic:"Pienso que se dan méritos propios en ambos casos, tanto en Monvoisin como en Gil de Castro. Lo que hay en común entre ambos es su dedicación a la retratística. Monvoisin y Gil de Castro destacaron en el retrato de la sociedad de sus épocas, en un momento en que la técnica de la fotografía aún no llegaba al país. Monvoisin, como viene con fama de ser francés, en un momento en que se mira con mucha admiración la cultura, el arte y la arquitectura francesa, le abre el apetito a toda la clase acomodada. Obviamente este último, con un contacto más directo con los maestros europeos, llegó con una carta de presentación. Gil de Castro, en cambio, es un pintor con formación en Lima. Hay un cierto arcaísmo en su pintura, no en un sentido peyorativo, sino en el sentido de dar cuenta de una transición. Él formó parte de una transición que parte desde la Colonia y sigue hasta la República, y donde todavía hay residuos de una cierta rigidez en la figura humana y en la composición. Hay una mirada micro de los botones de los uniformes, sobresalen los detalles, las texturas de los terciopelos y las sedas que resultan fantásticos. Me recuerda mucho el trabajo de los pintores flamencos. Hay una preocupación por cada uno de los detalles y hay una intencionalidad directa en la obra de Gil de Castro de representar el modelo lo más fidedignamente posible. El gran mérito de Monvoisin, en cambio, es que consigue prolongar en nuestro país la tradición académica de la pintura. Si bien abandona Chile, deja seguidores como Francisco Javier Mandiola. Su estilo se reedita. No muere con él, a diferencia de Gil de Castro".

Ex director del Museo Nacional de Bellas Artes

"Hoy, Mulato y Monvoisin, retratistas migrantes, parecieran alinearse"Pablo Chiuminatto:"En las artes los paralelos deben ser respetuosos ya que son básicamente arbitrarios. La comparación escapa al fuero tanto de autores, contextos y, por cierto, al juicio posterior. Como diría un gramático, son parte del reino del subjuntivo: hipotético, probabilístico. Mulato y Monvoisin coinciden 'más o menos' en el tiempo, en el tópico del retrato, en ese Chile del XIX. Ninguno de los dos nació ni murió aquí. Y la mayor de las coincidencias quizás es que los dos son parte de 'las historias' del arte chileno. La de la fundación de un arte nacional al mismo tiempo que republicano, la más apreciada. Aunque creo justo ponerlos en una perspectiva amplia. Otras líneas de tiempo ayudan, cambian la escala, nos hacen más humildes. No se trata solo de cronologías. La condición geográfica de Chile hace que además del tiempo, el espacio y el mestizaje, vuelvan más complejo el misterio local de la vida de las formas simbólicas. Retratos, que igualmente se vuelven figuras anónimas como tótems, ejemplos del microcosmos social de una época. Panteón que pasa de lo colonial a lo nacional y que refleja cómo reeditamos constantemente las historias del arte: una novela social con pocos personajes. Hoy, Mulato y Monvoisin, retratistas migrantes, parecieran alinearse. Un arte nacional fundado por extranjeros. Ayer, eran incomparables; el primero por colonial, el segundo por neoclásico. Diferencias que, junto a un moai y un chemamüll, quizás en otros doscientos años parezcan solo detalles. En fin, no hay arte sin préstamos culturales".

Artista visual y académico UC



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