EL SÁBADO

Sábado 3 de Diciembre de 2005

Manuel Montt, rector interino de la U. Diego Portales
Jamás me habría jugado por la continuidad de Cuadra

Habla Manuel Montt, rector interino de la UDP.
Por Ximena Pérez Villamil
Fotos: Viviana morales

Con Manuel Montt nunca se sabe. Ofrece un whisky a las cinco de la tarde, combina un traje celeste con calcetines lilas, jura que le gusta estar bien con Dios y con el diablo y juega a ser periodista y a contrapreguntar. "¿Usted cree que Francisco Javier Cuadra puede volver a ser profesor de esta universidad?", inquiere.

Si habla en serio, sólo él lo sabe. Cumplió 80 años el 13 de octubre. Y el 14 de noviembre volvió a ocupar la rectoría de la Diego Portales en reemplazo de Cuadra, quien renunció ante la presión de los alumnos y de 74 profesores que firmaron una carta pidiendo su salida a raíz de sus recientes declaraciones al Diario Siete. Allí dijo que "se ordenó el arresto de Ricardo Lagos para salvarle la vida" y agregó que fue informado de que se realizarían detenciones a dirigentes políticos opositores.

­Cuadra alcanzó a ser rector un año medio.... fue breve su mandato.

­Quiero aclarar una situación: Francisco Javier ha sido un excelente académico de la universidad. Él ha sido profesor de historia del derecho y en este momento estaba dictando un seminario sobre Homero en nuestro Centro de Estudios Clásicos. Yo también quisiera ser enfático en que jamás Francisco Javier, jamás, desde que está vinculado a la universidad, hizo política.

­Pero él tenía un pasado político por todos conocido.

­Evidentemente nadie puede borrarle su pasado. Eso sería una gran tontería, porque es obvio que se desempeñó en un cargo relevante en el gobierno militar.

­¿Qué fue lo que finalmente gatilló su renuncia: la protesta de los alumnos, la carta de los profesores o la percepción de que el consejo podía pedirle la renuncia?

­Este proceso se desarrolló de a poco, porque al principio se le otorgó un permiso administrativo por seis meses, pero creo que Francisco estimó, al poco tiempo, que era preferible ir directamente a la renuncia.

­¿Por qué cree que los alumnos de la Diego Portales, que nunca objetaron el nombramiento de Cuadra, protestaron masivamente exigiendo su renuncia?

­Los alumnos siempre son sensibles a los signos del medio y en este momento no se necesita ser un gran analista para observar que hay una cierta reserva frente a determinados civiles que participaron en el régimen militar, y los alumnos evidentemente han sido sensibles a esos signos.

Unos 500 estudiantes participaron en las manifestaciones contrarias a Cuadra con carteles que lo mostraban vestido de militar y con traje de reo, acompañados de duros epítetos y gritos. No se veía un grupo tan grande protestando desde los primeros años de la universidad. "No fue tanto", acota Montt, calculando que la Diego Portales tiene 10 mil alumnos. "Además, recibí información, que no me consta, que hubo elementos que no eran de la universidad", agrega.

Los supuestos infiltrados no cometieron desmanes ­aclara­, "lo único que (hicieron es que) disfrazaron a Diego Portales, le pusieron un chaleco, una chupalla y un letrero que decía 'yo también estoy contra Cuadra'... incorporaron a Portales a la manifestación", comenta sonriendo.

Montt puede aplaudir algo y criticarlo al mismo tiempo. O no recordar hechos en los que fue protagonista. Ni darse por enterado de que dos de los hijos del renunciado rector ­José Francisco y José Antonio Cuadra­ estudian en la Diego Portales.

"muy desaconsejable"

Montt dice que se siente muy bien, con nuevas energías en su cargo de rector interino, mientras el consejo que integran él, Otto Dörr, Ernesto Barreda, Roberto de Andraca, Eduardo Rodríguez Guarachi y Agustín Squella designa a los miembros del comité de búsqueda para elegir al nuevo rector. "Esto demuestra que en momentos difíciles, la universidad confía en que el rector fundador que la vio nacer es capaz de conducir el proceso en que estamos empeñados", comenta con una dosis de orgullo.

­Pero usted designó a Francisco Javier Cuadra como su sucesor.

­En absoluto me siento responsable de la designación de Francisco Javier. Esta es una universidad que tiene un consejo superior que adopta los acuerdos.

­Usted cambió los estatutos en 2002 para poder nombrar a su sucesor y ese era Francisco Javier Cuadra.

­No recuerdo cómo se produjo el proceso.

­¿Cómo no va a recordar si usted mismo redactó el nuevo estatuto gracias a que contó con poderes en blanco de la asamblea de fundadores?

­No recuerdo, pero los estatutos fueron redactados por varias personas, incluido...., sí, varias personas redactaron los estatutos.

Insistimos en el asunto, porque dos años antes de que Cuadra asumiera como rector, en esa reforma de estatutos se dejó establecido que él sería el sucesor de Montt en la rectoría. "En ese momento y en esas circunstancias, nadie en la universidad objetó el nombramiento de Cuadra y si se lo nombró fue fundamentalmente por su trayectoria académica". Y agrega: "En ese momento las circunstancias políticas no habían adquirido el tono que han adquirido recientemente respecto a los personeros del régimen militar".

­¿La universidad no está ajena a los hechos que ocurren en el país?

­No está ajena. Justamente como en el último tiempo se ha exacerbado ­no quiero juzgar si está bien o mal­ alguna crítica más o menos insistente a los civiles que participaron en el régimen militar, evidentemente Francisco Javier fue víctima de esa situación.

­¿Víctima o responsable porque él tuvo una actuación política en el régimen de Pinochet?

­Tuvo una actuación política, pero haberla tenido no implica necesariamente haberse envuelto en hechos repudiables.

­Si ahora lo defiende, ¿por qué no se jugó para que Cuadra se quedara en la rectoría de la universidad?

­Porque las circunstancias no hacían aconsejable la permanencia de Francisco Javier en la universidad. Yo estimé muy laudable su renuncia. Jamás me habría jugado por la continuidad de él.

­¿Está diciendo que no importan los valores o principios, sino las circunstancias?

­Perdóneme, detrás de todo esto hay un manejo político de la universidad. Estábamos frente a un problema serio. ¿No es cierto? Y las circunstancias son fundamentales para la toma de decisiones.

­Pero Cuadra era la misma persona cuando asumió como rector que la que renunció.

­Pero las circunstancias que rodearon a Francisco Javier cambiaron, porque estas reservas que han aflorado recientemente sobre la participación de los civiles en el gobierno militar, se han acentuado. Cuando Francisco Javier asumió, ese clima no estaba presente.

El debate entre circunstancias y valores no prospera. Montt insiste en que no hay una que prime sobre la otra.

­Si Cuadra no hubiera dado esa entrevista al Diario Siete, ¿habría seguido siendo rector?

­No sé, eso no se lo podría contestar.

­¿No será que hicieron la vista gorda los alumnos, académicos, el consejo y usted con el pasado de Cuadra, y cuando se levantaron voces en su contra se lavaron las manos y aceptaron su renuncia?

­Esta es una universidad pluralista que no está vinculada a un grupo económico o ideológico, entonces naturalmente había opiniones muy encontradas al respecto y con el objeto de pacificar la universidad, se le aceptó la renuncia a Francisco Javier, dado el pluralismo característico de la universidad.

No es fácil comprender la lógica de pensamiento de Montt. Cuando el año pasado lo entrevistamos, nos topamos con la sorpresa de que cuando aún no se imprimía la revista "El Sábado", Manuel Montt había dejado de ser rector. Lo había sucedido Cuadra. Tuvimos que volver a entrevistarlo como ex rector. En esa oportunidad, afirmó que "Cuadra es el más pluralista de los pluralistas", frente a la consulta de si esa característica se iba a mantener con una persona identificada como el duro vocero del gobierno militar. "Sus cualidades superan con mucho los problemas personales que pueda tener", respondió Montt esa vez, cuando le planteamos que Cuadra aparecía citado a declarar en un caso de derechos humanos.

Se trata del asesinato de Fernando Vergara, un mirista que operaba una radio clandestina y cuyo cadáver fue encontrado el 15 de diciembre de 1984.

"Yo siempre tuve dudas"

Volvemos con Montt a preguntarle por la carta que envió el ex vicepresidente de asuntos económicos de la Diego Portales, Pedro Lizana, a El Mercurio. En ella plantea que él manifestó sus aprensiones cuando Cuadra fue nombrado el segundo hombre de la universidad (vicerrector general), por lo delicado de sus antecedentes.

"Para serle franco es posible, pero no recuerdo", responde Montt.

­Lizana hizo su planteamiento en el consejo y dice que los otros miembros estuvieron de acuerdo con él y le pidieron que le expresara esas aprensiones a Cuadra. Este lo escuchó y a los pocos meses le pidió la renuncia.

­No recuerdo el affaire Lizana. Me habría gustado que en un asunto de esa naturaleza Pedro me hubiera dirigido una carta o lo hubiera dicho en forma más explícita.

Lizana insiste en que así sucedieron los hechos y que él centró sus aprensiones no en el pasado político de Cuadra, sino en
la acusación sobre parlamentarios que consumen droga.

­Cuando el año pasado le pregunté por el caso en que aparece mencionado Cuadra, usted dijo toda persona es controvertible.

­Yo creo que como académico Francisco Javier dio un testimonio permanente de excelencia académica, jamás se metió en un problema de tipo político y yo creo que esa fue una de las razones por las cuales nunca conversamos con él sobre ese tema. Si yo hubiera advertido en ese momento que Francisco Javier estaba involucrado en una situación política incómoda, naturalmente que lo habríamos analizado con más detenimiento.

­¿Estaban desinformados al momento de nombrarlo rector?

­Yo diría que no dispusimos de antecedentes suficientes que nos hicieran vacilar, ni tampoco la comunidad universitaria que lo aceptó plenamente como para impugnar su nombramiento.

­Como vicerrector, Cuadra despidió a la plana mayor, a todos los decanos con excepción de Periodismo y Psicología y a un gran número de profesores. No le pareció un comportamiento autoritatio?

­A mí nunca me dio la impresión; no obstante, para algunos aparece como más autoritario que yo.

­Fue un error pensar que Cuadra podía ser un buen rector?

­Tal vez pudo haber sido un error, pero vuelvo a las circunstancias.

Según dice, el ex rector fue excesivamente parco con el consejo directivo, "creo que no fue lo suficientemente explícito como para representarnos algunas situaciones en las cuales él habría estado involucrado".

­¿Usted le preguntó sobre derechos humanos y su participación en algún proceso?

­Se le preguntó, no en forma muy enfática, pero sí se le insinuó si él estimaba que su pasado político podía digamos gravitar en su imagen como rector. Y yo me he quedado con la impresión de que tal vez Francisco Javier no fue lo suficientemente explícito.

­¿Jamás imaginó al redactar los estatutos en que estableció que Cuadra lo sucedería como rector que podría haber problemas?

­Si quiere que le diga la verdad, yo siempre tuve algunas dudas al respecto. Sin embargo, los testimonios que permanentemente dio Francisco Javier en las designaciones, en las relaciones con los decanos, en su relación con Carlos Peña (a quien nombró vicerrector académico), con José Julio León (secretario general), a mí me fueron como quien dice despreocupando de ese asunto, pero siempre tuve un poco el ritintin.

­¿Que ritintin?

­Que en algún momento, él podría verse involucrado en una situación judicial que fuera incómoda para la universidad. Eso yo lo declaro. Yo creo que si alguna crítica le podría hacer a Francisco Javier es que él no fue lo suficientemente explícito en representarnos a los miembros del consejo alguna precoupación por su situación en relación con el gobierno militar.

­¿Qué tendría que haber hecho Cuadra; decirles: ojo, tengan cuidado conmigo y mi pasado?

­No, podría habernos dicho: mira yo puedo ser citado a declarar, (manifestar) algún tipo de aprensión, porque una persona inteligente, intuitiva que ha vivido lo que ha vivido podría haber vaticinado la posibilidad de verse envuelto en una situación incómoda.

Montt seguirá como rector interino hasta que el consejo designe a su sucesor. El 1
de enero, Roberto de Andraca asumirá la presidencia del consejo en reemplazo
de Montt, quien quedará como consejero permanente.

Los nombres que corren son los de Agustín Squella y Jorge Correa. Ambos cumplen los requisitos: han hecho clases por más de tres años en la Diego Portales. Correa tiene a su favor que fue el primer decano de Derecho, la carrera que más prestigio le ha dado la universidad. Y Squella que fue rector de la Católica de Valparaíso. También podría entrar en carrera Carlos Peña, el vicerrector académico.

Montt, por cierto, dice que no sabe nada.


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir

Foto:Claudio Bueno


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales