VIDA SOCIAL

Sábado 14 de Enero de 2012

 
Los cien años del Club de Golf Los Leones se inmortalizan en una edición de lujo

Patricia O'Shea L. Hace algunos días, los socios del Club de Golf Los Leones fueron sorprendidos con un regalo muy especial: una publicación de lujo que narra la historia y sorprendentes anécdotas de este centenario lugar. "Club de Golf Los Leones-100 años", editado por Juan Diego Santa Cruz y bajo la investigación de Soledad Reyes del Villar, refleja a través de fotografías -como las que se pueden ver en estas páginas- y testimonios la historia de este epicentro de la vida social de Santiago, y de cómo a partir del empuje de un grupo de 10 ingleses avecindados en la capital se formó el Santiago Golf Club, expandiendo la práctica de ese deporte en el país y logrando que sus equipos consiguieran importantes trofeos en Chile y el mundo. El libro muestra sus inicios en el sector de La Palma del Hipódromo Chile y luego en el fundo de Ricardo Lyon; su primera casa estilo inglés, hasta su traslado -en 1936- a los terrenos que ocupa hoy en los faldeos del cerro San Luis. Los arquitectos de la sociedad Browne y Valenzuela, encargados de diseñar la actual sede, se vieron influenciados por la corriente Bauhaus, en boga en ese momento, y crearon lo que para entonces fue considerado un modernísimo inmueble. Adentro, eso sí, procuraron mantener un ambiente tradicional inglés.

El libro cuenta, además, las estrictas normas para "resguardar la intimidad" de los socios o el episodio cuando el príncipe Felipe de Edimburgo aterrizó en plena cancha en 1968, para participar en un almuerzo en su honor. Los lectores podrán conocer algunos "códigos" para entender quién era quién en la "Sociedad de los Amigos Perros" y -para contrarrestar- quiénes integraban la de los "Quiltros", en definitiva, un grupo de 18 golfistas que terminaba su jornada en el mítico hoyo 19. No podían estar ausentes en esta publicación los dibujos de Mundo Searle, ambientados en su sede, en donde figura lo más granado de la sociedad del momento.

La edición, presentada por el directorio que preside Sergio Urrejola, es un testimonio de este club que por generaciones ha sido la "segunda casa" de sus socios, semillero de campeones del golf y tenis, pero por sobre todo centro de la vida social y familiar.

Una terraza única y guardiana de grandes secretosSiguiendo la tradición del Royal and Ancient Golf Club of Saint Andrews, para ser socio había que escribir una carta formal y contar con el apoyo y recomendación de dos socios; se podía invitar a "un extraño" cada cuatro meses, entre otras normas que siguieron al pie de la letra del club más antiguo de Inglaterra. Hoy se mantienen algunas de éstas y se han agregado otras, como el no utilizar celulares en los comedores. Su terraza fue y sigue siendo un punto de encuentro para generaciones de familias los fines de semana y centro de reunión para los más importantes empresarios.Mujeres a la canchaA las mujeres recién se les permitió jugar golf en 1918, gracias a la insistencia de Elvira Grecco de Mori, señora de otro gran golfista, Arturo Mori. Hoy lo hacen tanto o más que los hombres. En la foto de arriba a la izquierda, Gertrudis Echenique -quien continúa participando en campeonatos-, recibiendo la Copa Colombia. A la izquierda, Berta de la Barra, Lucy Olmos de Pfingsthorn, Adriana Carvallo de Molina y Luz de Budge. Arriba, Macarena Silva, María José Vial, María José Hurtado, Paz Echeverría y Daniela Vial, ganadoras de la Copa Los Andes en 2010.

El inigualable "Mundo"Uno de los grandes caricaturistas de la segunda mitad del siglo pasado fue Mundo Searle, quien con mucho humor retrató a los conspicuos socios del Club de Golf. En estos dibujos se puede ver a Agustín Edwards, Julio Fabres, Juan Eduardo Subercaseaux, Francisco García y Miguel Ovalle, Mario Balmaceda (quien presidiera el club en varias oportunidades), Jorge Arteaga, Luis Subercaseaux y Edgardo von Schroeders, entre otros. Hoy muchos de sus dibujos adornan los salones del club.La copa de la reina VictoriaGanar la Copa Los Andes, jugada por primera vez en 1944 y creada por Eduardo Costabal, es aspiración hasta hoy de los golfistas de toda la región. La copa misma, de 52 centímetros, fue mandada a hacer en 1841 por la reina Victoria a Mappin & Webb, pero no fue de su gusto. Cien años después, Eduardo Costabal la compró en Buenos Aires y se guarda celosamente en el club. A los ganadores de este torneo se les entrega una réplica en miniatura.Destacados empresarios, día a día, trabajaron para que tuviera categoría internacionalAgustín Edwards Budge, gran deportista y conocedor de canchas en todo el mundo, en conjunto con Edgardo von Schroeders, se preocuparon de diseñar la actual cancha de golf y de importar las semillas de pasto desde Inglaterra. Agustín Edwards y su señora, Isabel Eastman, fueron grandes mecenas del club.De secano paisaje a un gran parqueAl paisajismo del alemán Oscar Prager se debe que sus canchas sean consideradas entre las más lindas de Sudamérica. En su primera fase plantó 6.800 árboles, los que hoy -en todo su esplendor- contrastan con la vista que había en sus comienzos.El Oso Dorado y otros ilustres en el Club de GolfJack Niclaus, el Oso Dorado y ganador de 18 torneos majors, jugó en 1970 en las canchas del club, con su socio George Archer, exhibición que tuvo un éxito de público sin precedentes. Más tarde vendrían Gary Player, Paul Way, Marck Mouland, Roger Chapman, entre otros destacados jugadores internacionales.

 


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La última fiesta de 15 para hijas y<br/>nietas de socios, en diciembre pasado.<br/><br/>
La última fiesta de 15 para hijas y
nietas de socios, en diciembre pasado.




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