ACTIVIDAD CULTURAL

Jueves 14 de Octubre de 2004

En la Casa de la Cultura de Ñuñoa:
José Luis Rosasco lanza sus Obras Selectas

El libro incluye sus cinco novelas más representativas, entre ellas, "Donde estás, Constanza" y "Francisca, yo te amo".

PAULINA CABANILLAS F.

En vez de gastar su mesada para ir al cine, como lo hacían sus compañeros de curso, José Luis Rosasco compraba libros de aventura y jugaba a interpretar los personajes que allí aparecían. Pero al poco tiempo no pudo resistir pasar al otro lado: escribir sus propios cuentos y publicarlos en la revista literaria de su colegio, el Saint George.

Desde entonces no para de escribir. Hoy, a sus 69 años, se ha convertido en uno de los escritores chilenos más leídos por los jóvenes y en un referente obligado en los programas de literatura escolar, con libros como "Donde estás, Constanza" y "Francisca, yo te amo". Sin embargo, estas no son las únicas novelas juveniles de Rosasco. Hay más. Por ello, la Editorial Andrés Bello seleccionó las más representativas y elaboró un texto que permitiera una relectura conjunta del universo del autor.

El objetivo se materializó en "Obras Selectas", libro que se presentará hoy al público, a las 19:00 horas, en la Casa de la Cultura de Ñuñoa (Irarrázaval 4055).

La edición cuenta con un prólogo de Floridor Pérez y está integrada por las novelas "Donde estás, Constanza..." (1980), "Tiempo de crecer" (1982), "El Metrogoldin" (1984), "Francisca, yo te amo" (1988), "La niña azul" (1997) y el cuento "Hoy es mañana", escrito en 1981.

Sus protagonistas son jóvenes que viven las turbulencias típicas de la adolescencia -conflictos con los padres, amores huidizos, complicadas relaciones con los amigos- y se desarrollan en espacios claramente definidos, como el hogar, el barrio, el colegio o el balneario.

"Las historias son autónomas, pero se unen en el romance y la familiaridad de los escenarios. Esos amores son los que nos marcan y esos los lugares donde nos formamos y vivimos las situaciones que nos hacen cambiar para siempre", cuenta el autor.

Pura intensidad

Rosasco, poco a poco empezó a quedar cautivo del mundo juvenil, "pero se trata de un cautiverio feliz", aclara. Lo sedujo el tormento adolescente, pero, más que eso, se terminó de sumergir en este universo atraído por el ímpetu arrollador con el que se viven las relaciones afectivas.

"Cuando te enamoras a esa edad no hay control: te bloqueas, dices tonteras, te sudan las manos, te desconcentras. Esa espontaneidad en el sentir después se pierde. Creces y puedes controlar las emociones, aunque sea un poco. Al final, la adolescencia es pura y encantadora intensidad", explica Rosasco.


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Foto:EL MERCURIO
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