REVISTA DEL DOMINGO

Domingo 7 de Octubre de 2001


Viajeras intrépidas

En este volumen hay viajes contemporáneos y antiguos, la mayoría audaces, y todos tienen a una mujer como protagonista.
Ida Pfeiffer dio dos veces la vuelta al mundo y se enfrentó a los temidos cazadores de cabezas de Borneo. Isabella Bird, la primera mujer aceptada por la Real Sociedad Geográfica de Londres, dio tres veces la vuelta a la Tierra. Alexandra David-Néel fue la primera occidental que entró en la ciudad prohibida de Lhasa. Y ninguna reconoció al final de sus días que hubiera hecho algo especial. Sólo habían "visto un poco más que los demás", como dijo lady Anne Blunt a su regreso de la Península Arábiga.

La historiografía cuenta que ha habido por lo menos unas cuatrocientas mujeres viajeras a lo largo de la historia. ¿La primera? Una gallega llamada Egeria que en el siglo 4, cuando se derrumbaba el Imperio Romano, abandonó su abadía para recorrer los ambientes bíblicos de Constantinopla, Mesopotamia, Jerusalén, el Sinaí y Egipto. ¿La más reciente? La comandante Eileen Collins, una estadounidense de 42 años que en 1999 se convirtió en la primera mujer en pilotar un vuelo transbordador de la NASA.

Ninguna, sin embargo, sintió ese afán de sacar pecho, batir plusmarcas y presumir ante el mundo que fue la primera, la más valiente, la más heroica. Y eso explica su anonimato histórico, dice la autora de "Viajeras intrépidas y aventureras", siendo que en muchos períodos de la historia occidental, ser mujer y largarse a algún confín del mundo fue un acto de coraje social, pero además una muestra de audacia interna.

Este libro reúne la historia de una cincuentena de mujeres, del siglo 4 hasta estos días, que dejaron bastante más que comodidad a sus espaldas para encontrarse con el rey de Siam, un palacio en Kapurtala, las llanuras del Turkestán, la tierras desérticas del Líbano y muchos paisajes más.

"Amelia Earhat, nacida en Kansas en 1898, lo tenía todo para ser una heroína moderna: era hermosa, valiente, inconformista, perseverante. Sólo tenía un sueño, dar la vuelta al mundo por su círculo más ancho, el Ecuador. Ningún hombre se había atrevido a semejante proeza; si ella lo conseguía sería la primera y abriría el camino a las demás", escribe Cristina Morató sobre la aviadora que, en efecto, se convirtió en la primera mujer que cruzó sola el Atlántico.

Viajeras intrépidas y aventureras. De cristina Morató. Editorial Plaza & Janés. 217 páginas. Disponible en Feria Chilena del Libro por 8.040 pesos.


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HEROÍNA. En 1932, la aviadora Amelia Earhart cruzó sola el Atlántico.
HEROÍNA. En 1932, la aviadora Amelia Earhart cruzó sola el Atlántico.
Foto:Reuters


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