ACTIVIDAD CULTURAL

Sábado 18 de Abril de 2015

 
Cien años de Billie Holiday: la universalidad de una voz única

En Nueva York, donde murió en 1959, esta semana se cerraron las actividades en el centenario de la mayor artista de la voz. Especialistas chilenos analizan su obra y la comparan con Ella Fitzgerald, su contemporánea.  
IÑIGO DÍAZ La canción se llama "Your mother's son-in-law", fue grabada en 1933 y tiene una extensa introducción por la orquesta de Benny Goodman antes de que la joven de dieciocho años y cien kilos ingrese de lleno en la primera estrofa. Fue la melodía con que Eleanora Fagan Gough, es decir Billie Holiday, inició su carrera como cantante en Estados Unidos.

"Pesaba casi cien kilos y era increíblemente hermosa", diría el productor musical John Henry Hammond, el descubridor de la joven solista que se convertiría después en la mayor figura del jazz a lo largo de un siglo de canto. Este 7 de abril el mundo musical celebró el centenario de su nacimiento, en Filadelfia, recordando de paso que su vida fue la de una mujer irrespetada, atropellada, abandonada por los suyos y abandonada por sí misma.

Billie Holiday murió en 1959, a los 44 años, en un hospital de Nueva York, víctima de las complicaciones de una cirrosis hepática y problemas cardíacos. En esa cama había permanecido durante más de un mes, vigilada por un oficial de la policía, pues se encontraba bajo arresto por posesión de estupefacientes.

"En los últimos años de su vida, su voz ya era una sombra de los antiguos tiempos gloriosos, vieja, ríspida y sin brillo", escribe el afamado crítico alemán Joachim E. Berendt. Pero luego agrega: "Oír los discos grabados por Billie Holiday en los años 50 es una experiencia casi etérea: una cantante desprovista de todos los atributos materiales y técnicos de su profesión, que sigue siendo una gran artista".

Algo difícil de explicar ocurre con Billie Holiday, la representación del fracaso total si se le ubica al lado de Ella Fitzgerald, cantante contemporánea, rival y compañera, que es el rostro y la voz del éxito. Lady Day, como la bautizó su compañero de escenario, calle y alcoba, Lester Young, era mucho más que una cantante.

"Billie Holiday es un talento no siempre apreciado por el público, incluso por los músicos, que consideran que es mejor escuchar una buena voz. Si es por eso, ella no tenía una gran voz, ni siquiera era una bonita voz. Pero Billie Holiday es dueña de algo que es único: en todo momento está transmitiendo una emoción genuina. Bastan dos notas de una canción para darse cuenta de ello", señala el especialista en jazz Roberto Barahona.

La trama de la vida

"Lo interesante es que cuando la escuchamos estamos siendo testigos del resultado de una vida. Billie es el resultado de la trama de la vida, de la calle y del sufrimiento", señala Ana María Meza, profesora de canto de Projazz. "Su canto no obedece al ejercicio de una técnica. A ella le van ocurriendo cosas en el camino: violación, prostitución, abandono y drogadicción. Ella cae de una relación en otra y eso se advierte en la interpretación. Billie Holiday va en un camino totalmente distinto al de Ella Fitzgerald", agrega.

Algo de lo que no está completamente de acuerdo la cantante de jazz y profesora de canto Rossana Saavedra. "En lugar de choque de escuelas, yo prefiero entenderlo como encuentro de escuelas, porque las dos han enseñado las dinámicas de interpretación y la diversidad de los estados emocionales del jazz vocal", dice. "Ella Fitzgerald tiene una afinación perfecta y fascinante scat (improvisación vocal sin textos); Billie Holiday tiene gran intensidad interpretativa y una manera de frasear que va hacia atrás de la canción", agrega.

Para Berendt, Billie Holiday es "la voz de la discreción", alimentada por las hostilidades que vivió. Cuando actuaba con la orquesta blanca de Artie Shaw debía entrar a los teatros por puertas de servicio y pernoctar en hoteles aparte. Y cuando actuaba con la orquesta negra de Count Basie debía maquillarse de negra porque su tez era demasiado pálida.

"Para mí su momento clave es cuando se convierte en la intérprete de 'Strange fruit', la canción donde da cuenta de hechos de violencia contra la población negra. Siempre con un quejido y una voz que no está limpia", dice Meza. Barahona completa: "Yo recomiendo el período de Billie Holiday que va desde 1933 a 1959, o sea todo. En cualquier época ella es una artista, incluso en las grabaciones donde canta pésimo, o cuando está borracha. Es ella misma cada vez, y eso la pone en un lugar excepcional".

 


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El siglo XX en el canto afroamericano. Billie Holiday y Ella Fitzgerald, máximas representantes de la interpretación y de la técnica vocales, respectivamente. Fueron contemporáneas, contrincantes y compañeras.
El siglo XX en el canto afroamericano. Billie Holiday y Ella Fitzgerald, máximas representantes de la interpretación y de la técnica vocales, respectivamente. Fueron contemporáneas, contrincantes y compañeras.
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