DEPORTES

Viernes 7 de Septiembre de 2001


El jugador de los hitos brillantes

Ayer falleció Víctor Manos Benditas Mahana, uno de los mejores basquetbolistas chilenos de todos los tiempos, artífice de jornadas soberbias para el deporte nacional a mediados del siglo pasado.
De buenas a primeras, el nombre de Víctor Mahana Bardie, apodado Manos Benditas por sus cualidades de eximio goleador, puede sonar desconocido para las nuevas generaciones. Y para las no tanto, también. Incluso para las ligadas al baloncesto.

Fallecido ayer al mediodía producto de una enfermedad degenerativa, no pocos sindican a Mahana Bardie como el más brillante basquetbolista en la historia de Chile.

Quizás su hito más recordado sea ese tercer lugar conseguido en el Campeonato Mundial efectuado entre el 22 de octubre y el 3 de noviembre de 1950 en Buenos Aires.

Esa vez, como nunca antes y como nunca después, el equipo dirigido por el estadounidense Kenneth Davidson cuajó una campaña superlativa, que incluyó una derrota de 37-33 ante Estados Unidos en el debut y un par de notables presentaciones ante Yugoslavia y España, que culminaron con triunfos criollos por 40-24 y 54-40, respectivamente.

En la recta final, el quinteto, que componían como titulares el alero Mahana, Juan Ostoic, Juan Gallo, Exequiel Fernández y Eduardo Cordero, fue presa del desgaste y se inclinó por 62-41 ante los dueños de casa (posteriores monarcas) y por 44-29 en un nuevo pleito frente a los norteamericanos.

De todas maneras, Mahana y compañía no regresaron al país sin antes doblegar a franceses y brasileños, por 48-44 y 51-40, en cada caso. La postrera caída contra Egipto (43-40) no alejó a Chile de la medalla de bronce.

Otro de los grandes antecedentes de la carrera deportiva de Víctor Mahana se plasmó el 10 de agosto de 1948, en la Harringay Arena de Londres, en el marco de los Juegos Olímpicos.

Ese día, Chile y Francia dirimían el paso a las semifinales. Para sorpresa de la multitud, el primer tiempo culminó con ventaja sudamericana por 25-18. Con tal de resguardar el margen de luz, Mahana - símbolo del equipo Sirio, su única casa basquetbolística en territorio nacional- no dejó táctica por emplear e incluso se colgó, literalmente, de uno de los máximos valores galos, Andre Buffiere.

En una decisión que hasta hoy se discute, los jueces legitimaron una agónica conversión de Jacques Perrier, concretada junto con el pitazo final.

El empate a 42 obligó a disputar cinco minutos extra, en los que, no obstante un soberbio doble de Mahana, Francia se quedó con el triunfo. Chile fue sexto. Cuatro años después, en la cita olímpica de Helsinki, llegaría al quinto puesto, y en 1956, en Melbourne, la cosecha fue un meritorio octavo lugar.

Luego de una misa que se efectuará a las 14:30 de hoy en la iglesia San Ramón, ubicada en Mardoqueo Fernández 100 (Providencia), el cuerpo de Mahana será sepultado en el Cementerio General.


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En 1950, Víctor Mahana (derecha) fue uno de los pilares del equipo chileno que finalizó tercero en el Mundial. En la imagen, la base del equipo en dicha cita argentina: Eduardo Cordero, Juan Gallo, Exequiel Cordero, Mariano Fernández y Mahana.
En 1950, Víctor Mahana (derecha) fue uno de los pilares del equipo chileno que finalizó tercero en el Mundial. En la imagen, la base del equipo en dicha cita argentina: Eduardo Cordero, Juan Gallo, Exequiel Cordero, Mariano Fernández y Mahana.
Foto:Revista Estadio
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