WIKÉN

Viernes 26 de Abril de 2013

 
Sigrid Alegría vuelve a sacar la voz

En medio del escenario y frente a un largo mesón con jueces, Sigrid Alegría se adueñó del papel de Roxie Hart, la emblemática cabaretera que cae presa en "Chicago", el clásico musical de 1975, y que ahora tendrá su propia versión en Chile. Diez años después de sus primeros pasos en el género, llegará en mayo junto a Daniela Lhorente al Teatro Municipal de Las Condes. Este es su regreso a las tablas, y también de la historia de "Chicago", hecho a imagen y semejanza de los más grandes musicales de Broadway.  
Por Jimmy Gavilán Antes de saber que el papel de Roxie Hart sería suyo -y, literalmente, correr por el patio de pura felicidad-, Sigrid Alegría debió audicionar, sin ningún privilegio, igual que todas las otras actrices que querían ser parte de "Chicago".

Estaba de pie, sola, y en medio del escenario del Teatro Municipal de Las Condes: "Hola, soy Sigrid Alegría", se presentó. Se preparaba para competir por el papel que soñó interpretar después de ver el musical en Broadway junto a su marido, el productor musical Juan Andrés Ossandón. Había quedado maravillada y con unas ganas gigantes de ponerse los tacos y subirse a bailar.

Sin embargo, el día de la audición, el 31 de enero pasado, no era la única: muchas querían ser una de las criminales más buscadas de la ciudad de Chicago.

Como todavía estaba grabando la teleserie "Separados" (TVN) y no tenía mucho tiempo libre, Sigrid se organizó para ir a la audición en una de sus horas de almuerzo. Había otras diez actrices esperando, entre ellas Patricia López, Carmen Gloria Bresky, Lorene Prieto y Andrea Velasco. La canción que debían presentar era igual para todas: "All that jazz". Y frente a un jurado sentado en un largo mesón -compuesto por Juan Edwards, a cargo de la parte musical; Karen Connolly, de la actuación, el baile y la dirección general; Ana María Meza, en la parte vocal, y Luis Fierro y Enrique Inda, en la producción general- debían probar que podían hacerlo. Y hacerlo bien.

El desafío era ser capaz de seguir la coreografía de la canción, probar que podían copiar rápidamente los gestos y poner a prueba el control de nervios, porque, llegado el momento, la voz podía tener inconvenientes para "salir".

-Estábamos nerviosísimas porque éramos actrices, no cantantes o bailarinas. Además este montaje tiene un ingrediente extra que es el del cabaret. "Chicago" es ese "juguete" que jugabas encerrada y a escondidas en tu pieza, mirándote al espejo. Entonces, era una ansiedad tan grande que todas queríamos quedar, queríamos que quedara perfecto -recuerda la actriz.

Con más ganas que herramientas, Sigrid Alegría, que ya tenía en el cuerpo un "musical" - "Balada, te comería el corazón", en 2003-, 15 teleseries, 5 series, 5 películas y la experiencia como narradora-presentadora del grupo cuequero de su padre, sufría la misma tensión que una novata. Además, hacía tiempo que no pisaba un escenario. El año pasado estuvo detrás del telón cuando dirigió "El viaje de Julieta", una experiencia que no la dejó tan feliz como esperaba ya que tuvo que hacer más trabajo de productora que de directora de arte, preocupándose de platas, de arriendos, de la prensa. Había estado alejada de las tablas, pero la posibilidad de participar en el musical se le hizo irresistible. ¿Qué tiene la historia de dos cabareteras que se encuentran en la cárcel y son asesoradas por un abogado inescrupuloso, para causar tal expectación?

AL ESTILO  BROADWAY. Estrenado el 3 de junio de 1975 en Broadway, el musical "Chicago" -heredero de una línea de movimiento diseñada por el reconocido coreógrafo Bob Fosse que inspiró incluso a Michael Jackson- ha sido montado en Londres, Buenos Aires, Madrid y México. Y siempre con una gran rigurosidad. Para hacer una versión del montaje hay que seguir reglas estrictas: Debe tener dos actos y una presentadora (en este caso, Katty Kowaleczko) que irá explicando la historia de crímenes pasionales que transcurre en el Chicago de los años 20. La producción no puede publicar un afiche sin el consentimiento de los dueños de los derechos en EE.UU., quienes reciben las propuestas y en menos de 20 minutos responden con el visto bueno o la negativa; no se puede tener un número distinto de músicos ni de actores al elenco original; y los intérpretes elegidos deben ser capaces de dar con la altura de los papeles. En México, por ejemplo, esto fue un problema: se consideró que ninguna actriz daba el ancho para interpretar a Velma Kelly, la otra protagonista -una mujer que asesina a su hermana y a su marido, y que es una diva venida a menos que necesita volver a brillar en los escenarios sobre los que alcanzó la fama junto a su hermana-, y hubo que fichar a la actriz que lo había hecho en Argentina.

Pero a diferencia de México, en Chile Velma será una chilena: Daniela Lhorente. A pesar de llevar dos musicales en el cuerpo ("Cabaret" en 2011 y "La novicia rebelde" en 2012, y de haber participado también en "Balada, te comería el corazón"), ella también tuvo que presentarse a la audición, como todas.

-A mí me encantó de inmediato Daniela, se parece mucho a Patti LuPone, la actriz que interpretó a Evita en Broadway. Tiene esa personalidad de fuego y es muy precisa y trabajadora en el baile -explica la directora Karen Connolly-.Y Sigrid es una actriz increíble, con un carisma muy especial. Ella se transforma en el personaje. Recuerdo que el día de la audición me encantó, y eso que llegó tarde a bailar porque venía de su hora de almuerzo.

Por estos días, el grupo continúa los ensayos que comenzaron hace dos meses en la academia de Karen Connolly, en Bellavista. Sigrid Alegría aprovecha las habitaciones que están solas para practicar, mientras que en el gran salón está otro grupo de bailarines o Gonzalo Muñoz Lerner (Amos Hart) o, quizás, el abogado Billy Flynn (Álvaro Espinoza), o, tal vez, Kowaleczko.

Sigrid y Daniela visten ropa oscura y cada una lleva el pelo recogido con un moño severo, uno implacable a la hora de impedir que baje algún mechón hasta los ojos. Ellas siguen con atención las indicaciones de la directora general y coreógrafa del montaje. La agitación se nota en el aire, es obvia después de tanto trabajo físico. Y gracias a los espejos que cubren un tercio de las murallas de la escuela de danza, ahora no solo son dos actrices de pie, son cuatro mujeres: Roxie y Sigrid. Velma y Daniela. Y si hay algo que se escucha entre las indicaciones que Connolly da, cuando ensayan "Hot honey rag" y ajustan los tiempos rítmicos de las escenas finales, es el sonido de las suelas de los zapatos y los bastones de Lhorente y Alegría al rozar con el piso de madera.

Las carcajadas de Sigrid también cuentan.

-Un musical es una mezcla de todo. Tú cantas, se corta, y después viene texto. Entonces, una vez que logramos cantar y hacer que los textos calcen en los tiempos musicales, tienes que bailarlo. Y que sea espontáneo. Y con la cara llena de risa. Y para los bailarines también es complicado. Ellos tienen más facilidades para sacar los pasos, pero tienen que actuarlo, y después cantarlo. Estamos todos descubriendo cosas nuevas con las clases, y hemos ido jugando hasta conseguir cosas maravillosas. Nos estamos apropiando del proyecto -explica Sigrid.

Daniela Lhorente reflexiona sobre lo que es levantar un musical en dos meses de trabajo, teniendo en cuenta que las obras necesitan madurar bien y repetir, repetir, repetir para ir descubriendo los detalles y que esté "rica" a la hora de presentarla al público. Así, es tajante a la hora de poner en perspectiva que tener la academia completa a disposición -hay horas del día en que los tres pisos del lugar están dispuestos por completo para la obra- es clave para conseguir un buen resultado final, ya que con "La novicia rebelde" ensayó casi cuatro meses y con "Cabaret", tres.

Y las expectativas de "Chicago" son altas. El teatro Municipal de Las Condes, escenario en el que se presentó con éxito "Cabaret" y "La novicia rebelde" y donde se montará "Chicago" a partir del 17 de mayo, ha capitalizado bastante bien el flujo de público de un teatro con gusto por lo musical y con vocación más masiva. En la vereda opuesta, el anuncio del posible cierre de epicentros más vanguardistas o alternativos como el Teatro La Memoria de Alfredo Castro y del Teatro El Puente habla de un circuito que poco a poco se va apagando.

Al respecto, Sigrid rescata el valor que tiene el teatro "más comercial".

-Una vez que empezó a aparecer el teatro comercial y una vez que los actores empezaron a aceptarlo -porque al principio fue una gran pelea, que los actores eran vendidos, igual que los que hacían televisión- comenzó a instalarse. Y a la gente le gusta mucho. Creo que ha sido una muy buena herramienta para volver a atraer al público, a la gente, a que se acostumbre, que le dé inquietud, que conozca el teatro. Hoy, hay unas 40 obras un fin de semana y el público está repartido en muchas salas. El teatro comercial tiene su lado bueno, y el otro tipo de teatro es precioso (como "Bajo la lluvia", montaje de 2003 en el que participó), pero no podís parar la olla con él. Uno termina pagando por hacerlo.

-¿Cómo te gustaría que saliera la gente después de ver el espectáculo?

"Con la misma sensación que salí yo, con ganas de salir cantando una canción. Con ganas de ponerse los tacos y las plumas en la cabeza".

"Chicago", desde el 17 de mayo en el Teatro Municipal de Las Condes. Las entradas van desde $12.000, por sistema Ticketek.

"Este montaje tiene un ingrediente extra que es el del cabaret.  'Chicago' es ese 'juguete' que jugabas encerrada y a escondidas en tu pieza, mirándote al espejo".

Sigrid Alegría

 El abogado corruptoÁlvaro Espinoza, quien ha participado en obras con perfil musical como "Oliver", en 1997, o "Fuenteovejuna", en 2007, debuta seriamente en ellos con "Chicago". Su personaje, Billy Flynn, es un abogado corrupto y sin escrúpulos que ayuda a las protagonistas en su intento por salir libres de la cárcel. Con ganas de que la gente lo pase muy bien con la obra, y que salga silbando o recordando una que otra canción, Espinoza, quien ha trabajado con Daniela Lhorente en el teatro y con Sigrid Alegría en TV, prefirió no ver los referentes habituales a la hora de armar su personaje, para evitar ser una copia de ellos. Actualmente está en cartelera con "Un dios salvaje" y espera estrenar una tercera obra, dirigida por Rodrigo Pérez en el Teatro de la Universidad Católica.



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Foto:CARLA DANNEMANN


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