ARTES Y LETRAS

Domingo 12 de Noviembre de 2006

Previsión Artes escénicas:
Envejecer arriba de las tablas

Aunque periódicamente la desventurada vejez de alguna famosa actriz o la triste enfermedad de algún recordado bailarín ocupan los rincones de las páginas de espectáculos, lo cierto es que la situación previsional de nuestros artistas casi no ha cambiado en los últimos 25 años. Ni las nuevas leyes ni sus jóvenes agrupaciones gremiales han logrado cambiar el sombrío panorama que les espera cuando sus cuerpos ya no sirvan para los exigentes e iluminados escenarios. Desgraciadamente, el problema no los afecta sólo a ellos.

OCTAVIO CRESPO

Si la conocida actriz Violeta Vidaurre decidiera comprar el periódico que usted tiene en las manos, tendría que gastar la totalidad de la pensión que cada mes recibe de AFP Provida y quedaría debiendo. Con 73 años en el cuerpo y tras casi 5 décadas sobre las tablas, la artista recibe una jubilación mensual de $157. Eso, porque hace 25 años, cuando surgió el actual sistema de capitalización individual, ella optó por cambiarse de la Caja de Empleados Particulares a una AFP: los actores de su generación que permanecieron en el sistema antiguo son los únicos que reciben jubilaciones que les permiten sobrevivir. Sin embargo, su caso no es de los peores: Violeta tuvo la suerte de que el Estado le asignara una pensión de gracia de $87 mil y, dado que permanece lucida, sana y activa, sigue en teatro y, esporádicamente, en televisión.

Casos

En peor situación se encuentra el bailarín y coreógrafo Mario Bugueño: el mismo hombre que en la pasada década dirigía el Ballet Contemporáneo de Santiago y que años antes fue intérprete de la compañía de Ingeborg Krussel, hoy pasa sus días en un asilo, afectado por un severo y prematuro Alzheimer, totalmente dependiente de la ayuda económica que recibe de su familia y del fondo solidario que el Colegio de Profesionales de la Danza (ProDanza) creó para él. Su nombre es uno más en la larga lista de espera que maneja la Comisión Asesora del Presidente en materias de Pensiones de Gracia, organismo que estudia las peticiones correspondientes y determina a quién se otorga el beneficio.

Tampoco corren mejor suerte la actriz Myriam Palacios, ni el bailarín Mario Lorenzo. La primera sufre un avanzado Alzheimer y está hoy internada en una casa de acogida gracias a la solidaridad de su dueña, la cantante Mónica de Calixto. El segundo quedó del todo desprotegido tras un infarto cerebral que, a los 53 años, lo tuvo 3 meses hospitalizado y le quitó la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo, obligándolo a desplazarse con ayuda de una muleta e impidiéndole impartir las clases de danza que constituían su sustento. Su absoluta falta de previsión, léase cotizaciones en Fonasa, Isapre o AFP, no le permite acceder a ningún tipo de pensión que no sea la de gracia y le llevó a declararse como indigente frente a Fonasa para poder recibir tratamiento para su enfermedad.

Y estos casos son sólo algunos de los que existen y de los que están por venir: según el informe que en abril de este año el Sindicato de Actores de Chile, Sidarte, entregó al Consejo Asesor Presidencial para la Reforma Laboral, también conocido como "Comisión Marcel", sólo el 10% de su gremio cotiza en alguna AFP y apenas el 2% lo hace de forma regular. Paralelamente, aunque las organizaciones gremiales de la danza no disponen de datos cuantitativos al respecto, sus dirigentes aseguran que la situación previsional de sus representados es igual o peor.

Actualmente, el Sidarte, ProDanza y el Sindicato Nacional de Artistas de la Danza cuentan con convenios con el Hospital San José y con el Instituto Nacional del Cáncer que les permiten a sus afiliados atenderse gratuitamente en dichas instituciones. Y el Sindicato de la Danza de Concepción, Sitradanza, cuenta con convenios de atención kinesiológica con descuentos para sus asociados.

Efectos no deseados

Además la ley 19.889, que comenzó a regir el 1 de noviembre de 2003, insertó en la normativa laboral a los trabajadores del arte y el espectáculo, aclarando vínculos laborales antes indefinidos y estableciendo nuevos tipos de contrato de trabajo a plazo fijo, como son los contratos por una o más funciones, por temporada, por obra y por proyecto. La ley también norma el derecho a vacaciones, a descanso semanal, a fuero maternal y la jornada laboral de los artistas, que eran materias hasta antes descuidadas. Sin embargo, en la práctica se han advertido efectos no deseados, como el problema de quienes, dependiendo económicamente de sus cónyuges, quedan desprotegidos de su amparo formal y permanente al estar afectos a una relación laboral esporádica, pues al tener un contrato de trabajo dejan de figurar como carga familiar de sus parejas.

Pero el problema central sigue siendo otro: la urgencia de la necesidad presente se impone sobre la importancia de la necesidad futura, de la que no se toma conciencia hasta que ya es demasiado tarde. Como la actriz Luz Croxato, miembro del Consejo Asesor Permanente del Sidarte, explica: "en un gremio donde el 80% está rasguñando para salvar su presente, el tema del futuro se nos escapa por completo. Nuestro mayor problema es que tenemos un porcentaje altísimo de actores desempleados. La previsión no alcanza a ser un tema, aunque es terrible: demasiados de nuestros compañeros mueren en la indigencia... pensamos, en algún minuto, en hacer un fondo mutuo solidario, de manera que los actores en actividad pudiéramos mantener financiados a nuestros cuadros más viejos y seguir hacia adelante en una rotativa, pero no nos da, no nos alcanza".

Por su parte, Valentina Pavez, presidenta del Sindicato Nacional de Artistas de la Danza, muestra una visión parecida sobre su gremio: "Lamentablemente, la gente envejece y va quedando afuera. Hay que vivir de esto y son pocos los que caben. En el sindicato tenemos un fondo solidario: hacemos eventos para poder llevarles dinero a nuestros socios que más lo necesitan, pero es así, desde la miseria y la emoción, no desde un respaldo: previsionalmente no tenemos acogida. La única posibilidad que tenemos de entrar ahí son los contratos, que son la falencia de nuestra economía. Hoy se trabaja a honorarios y te pagan si vas y bailas, o si vas y das la clase. Si te enfermas y no vas, no te pagan. Tienes que ir tu armándote la previsión y, al mismo tiempo, hasta que no sientes la herida en el cuerpo no haces nada por ti. No hay formación de hacer una previsión para ti mismo".

Carrera corta

Entre los bailarines, además, el problema previsional es una herida que aparece antes: la vida de un intérprete se acaba, generalmente, a los 40 años en el caso de las mujeres y a los 45 en el caso de los hombres, tal como sucede con otras ocupaciones que se califican de alto riesgo físico, pero su caso no está contemplado dentro de nuestras normativas laborales. Es decir, aunque un intérprete pase por sobre la necesidad inmediata y los bajos ingresos -que según sus dirigentes difícilmente sobrepasan los $300 mil mensuales en la danza independiente, que es donde se desempeña la gran mayoría de los bailarines- y se preocupe de hacer sus cotizaciones como trabajador independiente, su carrera se acabará 20 años antes de que tenga la posibilidad de jubilar.

Si usted se asoma una sesión del pleno Sidarte o del Sindicato de Artistas de la Danza y pregunta cuál es la solución frente a sus problemas previsionales, la frase que más va a escuchar es "ayuda del Estado a los artistas" y probablemente es lo mismo que usted está pensando después de leer los párrafos anteriores.

Visibilidad y equidad

Sin embargo, hay que poner el problema en su contexto: de los 7.394.506 afiliados a las AFP, sólo un 45% cotiza activamente, es decir 3.321.793 chilenos. De ellos aproximadamente un 50%, corresponde a trabajadores independientes, esporádicos, cíclicos y muchas veces informales, al igual que los actores y los bailarines, y cotizan, en promedio 4,5 veces al año. Todos ellos podrían aspirar a una pensión mínima si su fondo individual alcanza un monto que se los permita o si cumplen con las 240 cotizaciones que la ley exige para conseguir la garantía estatal que avala al sistema, lo que a ese ritmo de cotización implica 53 años de vida laboral. Esto quiere decir, como indica el informe de la "Comisión Marcel", que "dentro de 20 años, sólo la mitad de los adultos mayores podrá contar con una pensión superior a la pensión mínima, menos de un 5% podrá acceder a la pensión mínima garantizada por el Estado y el resto deberá conformarse con una pensión inferior a la mínima, una pensión asistencial, una pensión de sobrevivencia o no tendrá pensión".

La pregunta que subyace, con todo el cariño que se pueda sentir por la comunidad artística, pero también pensando en los rostros televisivos que llevan hasta un par de décadas en una de las industrias mejor pagadas del país sin preocuparse de su previsión y que fuentes del mismo Sidarte aseguran que existen, es por qué los artistas tendrían que recibir una solución especial, por sobre las temporeras, los pescadores artesanales o cualquier otro trabajador independiente, esporádico y cíclico.

Ahora, el Ejecutivo anuncia una pensión universal. Al parecer, sólo podemos esperar que la iniciativa cruce pronto las puertas del Congreso.



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
La intérprete recibe una pensión de gracia de $ 87 mil y, dado que permanece lúcida, sana y activa, sigue desempeñándose en el teatro y, esporádicamente, en la televisión.
La intérprete recibe una pensión de gracia de $ 87 mil y, dado que permanece lúcida, sana y activa, sigue desempeñándose en el teatro y, esporádicamente, en la televisión.


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales