ACTIVIDAD CULTURAL

Domingo 10 de Abril de 2005

Billie Holiday en la memoria:
Los 90 años de Lady Day

Antes que ella, sólo está la blusera Bessie Smith. Después, todas las demás. Es la "voz definitiva del jazz".

IÑIGO DÍAZ

La facción de seguidores de Ella Fitzgerald es mayoría indiscutible. Casi siempre son quienes detectan en ella las propiedades de una cantante perfecta: registro de más de tres octavas, destreza vocal desafiante, hermoso color, velocidad silábica, versatilidad tímbrica y "scat" improvisacional imparable. Para los que van en la vereda de Billie Holiday todo eso nunca importó demasiado. Con el dolor de su alma a través del canto bastaba y sobraba.

Si la Holiday viviera, la noche del 7 de abril hubiera intentado apagar noventa velas. Entonces habría sobrevivido a la violación infantil, a la prostitución adolescente, al deterioro que le produjeron los pinchazos de heroína, al maltrato de sus hombres más queridos y a la persecución racial. Pero no fue así. En 1959, Billie Holiday murió con sólo 44 años encima y como una sombra de lo que fue, esposada a una cama de hospital y con algún agente del FBI haciendo guardia frente a la agonizante ex estrella de la música jazz.

Cero voz

"Desde el punto de vista técnico, es la más auténtica de todas las cantantes de la época clásica. La más pura, la más cruda. Y se nota. Cuando uno escucha voces como las de Sarah Vaughan, resulta muy evidente que han sido trabajadas", opina Ana María Meza, cantante chilena de jazz y experta en técnicas vocales.

De este punto de partida se despliega lo sustantivo de su figura en la historia de la música popular. Lo que Billie Holiday hacía en el escenario y frente a un micrófono no era más que la narración de lo que había vivido en carne propia, con una carga emotiva adjunta imposible de dejar pasar. Para expresar esta historia personal, no era necesario tener una voz perfecta. La suya, por cierto, tiene mil peros.

Algunos musicólogos norteamericanos consideran que las influencias de la Holiday no son precisamente cantantes. Salvo Bessie Smith, quien la introdujo en el blues, su principal fuente de inspiración fue el tenorista Lester Young -además, su amor inmortal-, con quien alcanzó muchas de sus más altas cumbres musicales.

Para el crítico Joachim E. Berendt, la voz de Holiday tenía la misma elasticidad del saxofón de Young, y las conexiones se pueden encontrar desde que ella realizó su primera grabación ("Your mother's son-in-law", 1933). Luego, alcanzaría el éxito alternando apariciones con las big bands de Count Basie o Artie Shaw, o con Teddy Wilson, su pianista favorito. El sello inconfundible fueron la sobriedad interpretativa (sin orientarse jamás hacia planos de exhibicionismo), discreción vocal (omitiendo los planos de volumen) y ese manojo de gardenias que ponía entre su cabello (una verdadera Lady).

Bessie Smith estuvo antes, pero después de la "voz definitiva del jazz", autoesculpida en la calle misma, vinieron todas las que usted conoce.

LAS CHILENAS

CARMEN LUISA LETELIER
(contralto y profesora de canto lírico):

"Hasta hoy mi sueño es cantar con una orquesta swing detrás, como lo hacía Billie Holiday. Su improvisación sobre el lenguaje jazzístico era un verdadero milagro. Claro, si le pides que cante un aria de 'La traviata', seguramente lo haría pésimo, pues nunca tuvo gran técnica vocal. En lo otro, Billie Holiday era perfecta".

MIRYAM SINGER
(soprano, actual Tosca):

"Ella entró en mi vida cuando era adolescente y el impacto que me generó su vocalidad fue enorme. Para Billie la función de la música era exclusivamente la expresión de los sentimientos a través de la palabra cantada. Nada más. Si Ella Fitzgerald tenía una voz perfectamente articulada, como un piano, Billie Holiday llegaba a las notas como un violín".

INÉS DÉLANO
(maestra de canto popular):

"Era tan talentosa que incluso en estado etílico hacía maravillas. Sorprendía hasta a sus propios músicos con sus interpretaciones salidas del corazón. Técnicamente cantaba 'de pecho', siempre en la primera marcha, aunque fuera a 120 kilómetros por hora".

RITA GÓNGORA
(cantante de jazz):

"Me siento identificada con su vida personal y con su operativa en el escenario. Ella cantaba con el alma y en mí ocurre algo similar. No tengo una gran voz y tampoco canto una canción si no la siento. Billie Holiday no fue tan publicitada como otras solistas, pero de pronto uno se encuentra frente a esta mujer extraordinaria y las cosas para una cantante de jazz cambian de rumbo totalmente".


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Por este look y su fuerza escénica, Louis Armstrong bautizó a la cantante como Lady Day. La chapa la acompañó para siempre.
Por este look y su fuerza escénica, Louis Armstrong bautizó a la cantante como Lady Day. La chapa la acompañó para siempre.
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales