WIKÉN

Viernes 16 de Noviembre de 2007

El último adiós a Bocca

Él propio Bocca y su biógrafa ayudan a entender el legado del bailarín.

POR BÁRBARA MUÑOZ S.

Ni Gardel ni el Che Guevara ni Maradona. Cuando hace unos años les preguntaron a los argentinos quién era su figura más relevante, el primer lugar fue para el escritor Ernesto Sábato ("El túnel"), y el segundo, para Julio Bocca. Este bailarín oriundo de la provincia de Munro, considerado por la crítica como el mejor bailarín de las últimas dos décadas y uno de los más importantes del siglo, es venerado por el pueblo argentino como si se tratara de una estrella de rock. Porque él logró algo que nadie había conseguido antes: acercar el ballet al pueblo.

Y este 24 de noviembre será la última vez que los chilenos podrán verlo (ver recuadro), porque a sus 40 años, Bocca decidió colgar las zapatillas para siempre. Después de 27 años de brillante carrera en los que recorrió el mundo interpretando obras clásicas como "Don Quijote" o sus propias creaciones como "Bocca Tango", en las que mezclaba ballet clásico con pasos del baile trasandino, llegó la hora del adiós.

Su anunciada y larga gira de despedida finalizará en 36 días más, en Buenos Aires. Allí, hará una presentación popular, como le gusta a él. Será multitudinaria, al aire libre y gratuita, en un escenario que se instalará en el parque del Obelisco. Cantarán Diego Torres, Sandra Mihanovich y Mercedes Sosa, entre otros, y se espera que lleguen sobre 100 mil personas. La expectativa es tan alta, que conseguir una habitación en los hoteles con vista a ese parque es una tarea imposible. Todos están copados para la noche del 22 de diciembre.

En nombre del abuelo. Julio Bocca se convirtió en figura cuando en 1985 ganó la medalla de oro en Moscú, en el Concurso Internacional de Ballet. "Argentina venía saliendo de la dictadura y en el pueblo había avidez por nuevos ídolos. A eso se sumó que antes, en 1971, en un trágico accidente aéreo habían muerto nueve bailarines del elenco estable del Teatro Colón, entre ellos los primeros bailarines. La nueva generación no estaba preparada para reemplazarlos y había un gran vacío", explica una de las personas que han seguido más de cerca su carrera: su biógrafa Angeline Montoya (33). La periodista franco–argentina este año publicó la biografía no autorizada - "pero tolerada", como dice ella- "Julio Bocca, la vida en danza", para la que investigó durante cinco años, acompañándolo en varias giras y entrevistando a más de 250 personas.

Bocca apareció en el momento preciso y con un objetivo claro: "bajar" el ballet del Olimpo. Una idea, que según Montoya, estaba influenciada por su abuelo materno, Nando Bocca, del que tomó el apellido (su verdadero padre nunca lo reconoció). "Su abuelo era un obrero, un inmigrante italiano que amaba el ballet y la ópera pero que no podía costearse las entradas. Julio creció en una familia de pocos recursos, y en honor a su abuelo, prometió que sacaría el ballet a la calle y que bailaría gratis", cuenta la escritora.

"Mi abuelo me enseñó que todos teníamos el mismo derecho. De disfrutar, de aprender. Yo lo que hice fue devolverle el ballet a la gente, sacarle esa imagen elitista. Siempre pensaba, ¿por qué si hay tanta gente que va al fútbol no puede ser lo mismo con el ballet?", recuerda Bocca, al teléfono desde Estados Unidos. Por eso cuando contrató como representante a Lino Patalano, mánager de cantantes populares y de humoristas como el grupo Les Luthiers, le dijo: "Quiero llevar el ballet a una cancha de fútbol".

"Yo tenía 18 años y él me miró como diciendo 'este tipo está loco', pero finalmente lo hicimos", cuenta el bailarín. Fue la primera vez que escenarios como el Hipódromo de Palermo, la cancha de Boca o el Luna Park recibían este tipo de espectáculos.

Bocca lo había logrado. "Nunca antes el nombre de un bailarín de ballet sudamericano fue tan conocido como el de un jugador de fútbol. Él convocó a un público multitudinario que jamás había asistido a una función de este arte. Además formó una compañía que hace más giras internacionales que cualquier otra sudamericana", comenta la bailarina Sara Nieto, quien hoy codirige la compañía de Bocca.

Los giros de Bocca. Pero no sólo sobre el escenario daba giros en el aire. En su carrera, Bocca también dio vueltas de tuerca. "Hice las cosas como dice la canción de Sinatra: 'A mi manera"', explica él. En 1986 fue llamado por Mikhail Baryshnikov para integrarse como Primer Bailarín al prestigioso American Ballet Theatre (ABT), al que perteneció por 20 años. En esos años era considerado por la crítica como el mejor bailarín del mundo y se lo comparaba con grandes nombres de la danza como Nureyev o Vasiliev. Pero en 1990, tomó una decisión trascendental: compatibilizar las funciones del ABT con las de la compañía que él mismo estaba creando en su país: el Ballet Argentino. Para algunos, fue el peor error de su carrera. "Muchos dicen que para manejar su compañía en Argentina, dejó de lado al American Ballet Theatre y eso hizo que no desarrollara al máximo su faceta interpretativa. Era visto como un bailarín técnico, más que como un intérprete", comenta la biógrafa. "Él pudo lucirse mucho más a nivel internacional", agrega.

Bocca rechaza la teoría sin falsa modestia: "¿Un mayor reconocimiento del que tuve? No. Mayor no se puede tener. Siempre hice funciones llenas. Tuve éxito en Europa, Estados Unidos, Asia y Latinoamérica. Si tuviera que hacer mi carrera de nuevo, la haría tal cual", dice. Y eso incluye algunos lujos que se dio como aparecer en la película "Tango" de Carlos Saura o participar en el musical "Fosse" en Broadway, en 2000. A él, un declarado fan de Liza Minelli y del género de la comedia musical, actuar ahí le cambió la percepción de su carrera.

"Estar en Broadway cambió su forma de bailar y de vivir. Le abrió la mente. Hasta ese momento él sólo vivía por la danza, se acostaba temprano y no salía, pero los artistas de comedia musical son más relajados. Ensayan menos y salen más. Y Julio, que ya tenía 33 años, comenzó a relajarse también. A esas alturas un ensayo más o menos no iba a cambiar nada. Se dio cuenta de que dejar de bailar no sería el fin de su vida y eso se notó en el escenario. Disfrutaba más y sus interpretaciones eran más intensas. En esa época llegó a un nivel interpretativo muy elevado", comenta su biógrafa. Paradójicamente, fue entonces cuando comenzó a pensar en su despedida y decidió que sería el 2007: cuando cumpliera 40 años.

Hoy lleva dos años despidiéndose de los escenarios. Pero ya es hora de bajar el telón. "Quiero cerrar esta etapa de mi vida y poder comenzar la próxima. Quiero poder levantarme y decidir cada día qué es lo que quiero hacer. Eso es algo que nunca pude hacer".

su show en Chile

Para su despedida en Chile, Bocca eligió presentar un espectáculo de 90 minutos que mezcla ballet clásico y tango: "Bocca Tango". En él comparte escena con su primera bailarina Cecilia Figaredo, y con Gisela Sara y Esteban Riera, quienes, junto al Ballet Argentino - dirigido por Sara Nieto- , interpretarán tangos tradicionales. 24 de noviembre. 21 horas. Arena Santiago. Entradas desde $16.500 a $125.000 por Feriaticket (5928500).

SIETE HITOS EN SU CARRERA

1. Gana la medalla de oro en el V Concurso Internacional de la Danza en Moscú (1985).

2. Mikhail Baryshnikov lo llama para ser Primer Bailarín del American Ballet Theatre (1986).

3. "The New York Times" lo considera el mejor bailarín del año (1987).

4. Crea su propia compañía: Ballet Argentino, cuya directora residente actual es Sara Nieto (1990).

5. Actúa en la comedia musical "Fosse" de Broadway (2000).

6. Se despide del ABT en el Metropolitan Opera House de Nueva York con "Manon". La ovación dura más de 20 minutos (2006).

7. El 22 de diciembre dará su última función, en el parque del Obelisco de Buenos Aires (2007).


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Foto:Fenix


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