EDITORIAL

Viernes 24 de Diciembre de 2010

 
Aborto y testimonio

Elisa Walker Echenique Señor Director:

Hace varios días se ha vuelto a debatir sobre la posibilidad de legalizar o de despenalizar el aborto terapéutico y el eugenésico (cuando se trata de una criatura inviable). Hemos escuchado muchas opiniones, pero todas defienden uno u otro extremo; o defienden la libre determinación sexual de la mujer, o el derecho a la vida del que está por nacer. Sin embargo, estos casos presentan otras aristas que generalmente se cree son parte de lo privado. Pero si algo podemos rescatar de la literatura feminista es que lo privado es público.

Creo que ninguna mujer está preparada para enfrentar el momento en que recibe la noticia de que su embarazo presenta complicaciones severas. Lamentablemente, algunas de nosotras hemos tenido que enfrentar nuestros más íntimos temores y angustias al enterarnos de que nuestro embarazo es inviable. El problema es que en estos casos no hay una solución fácil, ya que cualquier decisión que se tome generará un gran dolor. Sin embargo, me parece relevante la necesidad de reconocer a la mujer la posibilidad de tomar esa decisión, sola o acompañada, sin la coacción de la ley.

Me tocó pasar por esta dolorosa situación viviendo en el Reino Unido y tuve la posibilidad de decidir con amor y libertad. Sentí la necesidad de continuar con el proceso natural de mi hija y así lo hice (finalmente falleció en un estado avanzado del embarazo). Tuve el privilegio de optar y de vivir esta decisión compartida con mi marido y acompañada por mi familia, quienes me dieron el apoyo y amor necesario para no sucumbir en la angustia. A pesar de que tengo la convicción de que la vida merece protección, también me parece importante entender que existen ciertos casos en los que el dolor que puede afectar a algunas mujeres y sus familias simplemente no se puede sobrellevar. En estos casos, la coacción de la decisión de otros sólo puede generar más dolor (especialmente si está respaldada por la potestad punitiva del Estado).

La legalización o despenalización del aborto terapéutico y eugenésico no implican que todas las mujeres decidirán adelantar una realidad que, en el contexto de embarazos inviables, es inevitable. La elección permite que las mujeres hagan suya (y también sus familias) las consecuencias de aquella decisión, permitiéndoles así vivir vidas humanas.

Elisa Walker Echenique

 


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