WIKÉN

Jueves 29 de Noviembre de 2001


El eco de los '80

Después de años de encuentros y desencuentros, Los Prisioneros se reúnen para cantar a su generación y a la de sus hijos en dos estadios nacionales atiborrados: sólo de a tres son multitud.
Estos días han permitido a Los Prisioneros redescubrir las cosas buenas que hay en la vida si tu apellido sí es González o Tapia.

Llegando una mañana desde su hogar en Pirque a Santiago, Miguel Tapia trae buenas noticias: en el camino lo paró un policía, vio que era de Los Prisioneros y se negó a cursarle un parte. Jorge González agrega que eso no es nada: el día anterior salió a comer y el mozo no le quiso cobrar la cuenta. Y Claudio Narea concluye que eso tampoco es nada: su abuelita fue al consultorio y las demás abuelas la hicieron pasar primero. Porque era la abuelita de Los Prisioneros.

Una abuela común bien puede formar parte del patrimonio de Los Prisioneros, según estas impresiones oídas en los recientes ensayos previos al regreso del más popular grupo de rock chileno.

El viernes pasado, siete días antes de su próxima actuación, en la misma casa que alquilaron durante los últimos meses en el barrio de Diez de Julio tras desdeñar por unanimidad el más primoroso vecindario de Ñuñoa, los tres ensayaron por última vez juntos. Cuatro días antes, el martes de esa semana, finalizaron el ensayo general del espectáculo. Quienes estuvieron ahí recuerdan haber cronometrado más de tres horas de concierto.

No es la única cifra abultada en juego. Las de este fin de semana serán las primeras actuaciones de Los Prisioneros originales desde la separación del trío, en 1988, y la disolución definitiva de 1992, y no serán reuniones íntimas: dos estadios nacionales consecutivos serán testigos, con 118 mil boletos vendidos sobre un total de 126 mil a tres días del primer show. Inédito: la historia del llamado megaevento tendrá ahora un antes y un después de Los Prisioneros.

"La presión se notó faltando tres semanas. Se pusieron un poco más tensos, los reconocía todo el mundo y la onda era como que nos están mirando como extraterrestres", dice Carlos Fonseca, representante del grupo.

La prioridad de la banda ha sido clara: tocar. Además de su consabida distancia hacia la prensa, descartaron además tareas como sesiones de fotos promocionales y un documental que alcanzó a ser anunciado, para cumplir sólo con la indispensable conferencia de prensa y una aparición en horario estelar de TV.

"Los Prisioneros no hacen prensa porque sus entrevistas son muy intensas: tú lo viste en el "De pé a pá"", dice Fonseca. "Si tuvieran que repetir esa entrevista sesenta veces, por lo menos cuarenta terminarían en escándalo. Además, como muchos de los medios son dominados por la derecha, algunos periodistas tratarían de perjudicarlos, sería contraproducente. Yo he tenido que dar las entrevistas, y todos los días. ¿En qué tiempo ensayarían y trabajarían?"

Lo que va a sonar

Fonseca orquestó la aludida rueda de prensa el pasado 9 de octubre en la sucursal céntrica de la Feria del Disco, con el atractivo extra de un contacto directo con el grupo para los cien primeros compradores. El resultado: miles de fans agolpados en Ahumada.

El manager también negoció la entrevista con Pedro Carcuro donde el trío tocó por primera vez en nueve años, recibió la ovación de la audiencia, marcó un récord de sintonía y destiló declaraciones de González contra Lavín y Bush. Resultado: ocho mil boletos vendidos sólo al día siguiente; dos Estadios Chile agotados en 24 horas.

Pero hacer negocios con Los Prisioneros tampoco ha sido coser y cantar. Antes de empezar la charla, por celular, Fonseca acaba de desahuciar un trato, y luego dice haber perdido la cuenta de los negocios que no ha hecho con el grupo. Los Prisioneros no tienen el auspicio de las usuales marcas de gaseosa o tabaco; no emplearán los servicios de la empresa boletera Ticketmaster y no aceptaron ofertas de productoras como DG Medios o Providencia para organizar los conciertos.

La única campaña del grupo será con la distribuidora de instrumentos Fancy, con la cual renovaron su arsenal; guitarras eléctricas y electroacústicas, bajos, baterías, dos sintetizadores, un piano eléctrico y una guitarra escogida por Claudio Narea de acuerdo a su vocación por el blues o el rockabilly (un modelo de caja ancha diseñado por el jazzista George Benson).

"Siempre quisimos tener auspiciadores, pero las condiciones eran muy jodidas para ellos", explica Fonseca. "Nos obligaban a que el recital fuera televisado, ir a cierta cantidad de programas de televisión, grabar spots, aparecer con el producto... Yo creo que Los Prisioneros son un grupo sumamente independiente. Sin compararlos musicalmente, son un poco como los Redonditos (de Ricota) en Argentina: se autogestionan en muchas cosas. Lo más entretenido de todo esto es que no pusimos ningún aviso, afiche, nada. Vendimos las entradas sólo por las noticias".

Encargada del registro audiovisual del concierto, la periodista Carmen Luz Parot se reencontró con el trío tras asistir en 1991 a su despedida en el programa "Extra jóvenes" donde trabajaba. "En ninguna parte existes si no suenas en radio o TV, pero esto es algo directo con el público", dice: "Es como si con Los Prisioneros la gente no escuchara la televisión, los escuchara a ellos. Es como si los medios no tuvieran ningún poder ahí. Es como decir Nosotros mandamos. Eso es esperanzador".

Hola, me llamo Jorge

El zigzagueante camino de encuentros y desencuentros descrito por el grupo (acentuado por el uso de drogas que González se trató recientemente en Cuba), y que inició en la época del disco "Corazones" (1990), ha tenido etapas ya documentadas: el alejamiento de Narea tras el disco "Ni por la razón, ni por la fuerza" (1996), la reunión de González y Tapia en Los Dioses (1998), una nueva ruptura entre ambos y un acercamiento final para la edición del disco en vivo "El caset pirata" (2000).

"Nuestra mala onda ha sido una cosa de momentos", decía Narea en la rueda de prensa de hace un mes. "Por ejemplo, todo el año '96 estuvimos limando nuestras asperezas, tocamos juntos en un ensayo, una periodista se coló, salió en el diario y pudo ver ahí que nos llevábamos como si hubiéramos estado tocando la semana anterior".

La periodista es Marisol García, hoy establecida en Filadelfia, Estados Unidos. "González estaba llegando de Nueva York y no se habían hablado en años", recuerda. "Se juntaron un viernes en un segundo subterráneo de Balmaceda 1215, llegué y Miguel Tapia me hizo pasar: adentro estaban los tres. Hola, me llamo Jorge, me dijo Jorge González. A pesar de que la historia dice que tocaron canciones de Los Prisioneros o Kinks, lo que yo escuché durante la hora que pasé ahí fueron sólo covers de Kiss y he Beatles. Estaba impresionada por todo lo que sabían de un grupo tan malo como Kiss; yo esperaba que tocaran The Clash. Pero lo más impresionante era lo contentos que estaban. Se acordaban que desde octavo no tocaban esas canciones".

Vinieron las diferencias financieras con Narea, el abortado proyecto de Los Dioses, la pronta pérdida de entusiasmo con "El caset pirata" ("Al final Jorge pensaba que era un disco malo", recuerda Fonseca) y la nula gana de tocar tras los discos solistas de González y Narea ("Mi destino" en 1999 y "Claudio Narea" en 2000).

Pero el entusiasmo de esa tarde de 1996 parece haber sido más fuerte. "Siempre he sentido que el más contento de los tres por trabajar con Los Prisioneros era Claudio", dice Marisol, quien luego participó en la parte gráfica del disco solista de Narea. "Es una persona especialmente entusiasta cuando está con una guitarra, pero además con la gente adecuada. Y González tiene el mismo rollo: están conscientes de que después de Los Prisioneros no han podido encontrar los compañeros adecuados".

Los oí en Rock & Pop

Bruno Walder tiene doce años, nació cuando Los Prisioneros se disponían a grabar su último disco y hoy su padre le ha comprado un boleto para el concierto del Nacional. Ya no le gusta el hip-hop como hace un par de años. "Se puso muy popero", dice. Los tres últimos discos que ha comprado son uno de la banda industrial Coal Chamber, el mencionado "Ni por la razón, ni por la fuerza" y el nuevo de los exitosos punks californianos Blink 182.

Los Prisioneros le gustan desde principios de año, cuando los conoció en Rock & Pop. No en la radio, en el sitio web. "Me metí en la página de Rock & Pop y salían algunos temas, como la mitad de "Sudamerican rockers". No sé: me gustaron", dice, al extremo de que compró la biografía no autorizada del grupo. Y si Bruno siempre supo quiénes eran Blink 182 ("Vi el video en MTV y ahí salía el nombre"), con Los Prisioneros es distinto. "Los había escuchado en el colegio, en tercero, cuando los de cuarto medio hicieron un cover de "La voz de los '80". Pero no sabía que esa canción era de Los Prisioneros".

En Rock & Pop FM, el director de la radio, Marcelo Aldunate, ya conoce la tendencia. "Son cabros de catorce, dieciséis, de colegio, que en medio de Eminem, Chancho en Piedra o Lucybell siempre programan Los Prisioneros, porque para ellos son los primeros. En los '90 han tenido mucha más exposición que la que tuvieron en los '80. Seguramente en estos años se han pasado muchos más clips de ellos en la tele. Eso se nota".

Los Prisioneros se disponen a grabar y filmar los conciertos para editarlos el próximo año. Nadie hace más planes por ahora. "Nunca se sabe", dice Fonseca, que desde luego ya ha recibido ofertas del Festival de Viña.

"Cualquier decisión será después del primero de diciembre. Pero si fuéramos, cosa que no nos aproblema, el trato tiene que ser el correcto: no iremos en condiciones menores que las del artista más pintado que venga. Si Los Prisioneros van al Festival de Viña, traigan a quien traigan de afuera van a ser el número más fuerte".

Los Prisioneros

Estadio Nacional (Grecia 2001. 671 5290). Viernes y sábado, 21 hrs. Cancha y tribuna
$ 8.000, galería $ 6.000. Al cierre de esta edición (martes), para el concierto del viernes aún quedaban algunas entradas para todas las localidades; para el sábado, sólo en cancha.


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
El concierto. Dividido en tres secciones principales, el concierto  de Los Prisioneros incluirá sus primeras canciones recreadas con el equipamiento original de guitarra, bajo y batería: el trío estaba ensayando la totalidad de su primer e histórico disco,
El concierto. Dividido en tres secciones principales, el concierto de Los Prisioneros incluirá sus primeras canciones recreadas con el equipamiento original de guitarra, bajo y batería: el trío estaba ensayando la totalidad de su primer e histórico disco, "La voz de los '80". También habrá un segmento más electrónico con sintetizadores y baterías digitales en canciones del último disco, como "Tren al sur".


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales