ARTES Y LETRAS

Domingo 21 de Diciembre de 2008

Aura Castro:
La reincertidumbre en escultura


WALDEMAR SOMMER

Con la curva como esencia estructural, las seis esculturas más recientes de Aura Castro -Museo Nacional de Bellas Artes- dejan ver una muy bien equilibrada disolución entre masa y espacio. También, la simplicidad abstracta, la reciedumbre, la capacidad de sugerencia, el sentido del color -aquí el anaranjado del acero oxidado- característicos de la artista. Así, sus síntesis formales se concretan en volúmenes de monocromía vibrante y en vacíos espaciales, todos siempre curvilíneos y en los que el concepto escultórico admite aproximaciones a una arquitectura de rasgo metafísico. De ese modo, el espectador, o su mirada, pueden penetrar hondo en ellos. Entonces se experimenta una sensación de serena contemplación, física o imaginariamente. Esto ocurre sobre todo en cuatro de los poderosos trabajos expuestos.

De ese modo, "Escalera de ritos" nos entrega un escalonamiento que, misterioso, nos conduce hasta un asomo de final ambiguo, pero capaz de anunciar rituales remotos. En "Microcosmos" encontramos, acaso, la culminación de las capacidades actuales de Castro. Dentro de su minimalismo matérico, corporeidad y vacío se funden, volviendo etérea la masa acerada y de una potente densidad el espacio circular que aquella define. Emerge de ahí, la paradoja de un dinamismo sereno y quieto. Ese interior arquitectónico resulta, además, propicio para encerrarse uno en sí mismo y reflexionar. En comparación con las piezas anteriores, algo más complejo y hermético "Opus alchimicus" consta de un gran cono trunco que encierra a otro completo y menor. Asoman en la superficie del cuerpo circular exterior huellas de mínimos signos enigmáticos, capaces de acrecentar la fisonomía mágica de esta especie de miembro de un laboratorio medieval. Entre mobiliario y arquitectura podría ubicarse "Padma", obra que introduce una subdivisión en pisos o compartimentos, lo cual tiende a menguar el vigor sintético que ostentan las demás obras de Castro en exhibición.

Los dos "Tetraktis", por último, constituyen variaciones que mediante sus ondulaciones volantes y sus aberturas longilíneas parecen cuestionar, respectiva y bellamente, los ángulos rectos del paralelepípedo tradicional y el espesor de sus superficies metálicas. En todo caso, es importante reconocer que el actual conjunto escultórico habría ganado en proyección visual y en intensidad anímica de haberse mostrado en un recinto más neutro y recogido que el hall central del Bellas Artes. Su escenario de hoy lo perjudica.

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CLAVE

Recorrer con calma cada volumen de Aura Castro y detenerse, ya sea física o visualmente, en la quietud dinámica de sus interiores

"Microcosmos- Macrocosmos"

Museo de Bellas Artes

Hasta el domingo 4 de enero de 2009


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