REVISTA YA

Martes 15 de Marzo de 2011

 
Elisa Zulueta

Por Pierina Cavalli Providencia, 1987

En esta foto están mis hermanos, y mis abuelos maternos, mis otros padres. Esa casa, la de calle Tranquila N° 2360, era la casa de ellos. Una casa en Providencia en la que viví en dos oportunidades de mi vida. Primero, cuando yo nací, y después, de 11 años, cuando mi mamá volvió a pedir asilo, con camas, sillones, un hijo pequeño y dos hijas rebeldes en el colegio. Mi madre, como muchas madres chilenas, ha recibido ayuda de su familia para poder aperrar con lo que significaba criar a tres hijos. Éste era un momento en que mi mamá estaba muy cansada: era mamá sola, trabajaba mucho y nosotros nos portábamos pésimo. Me acuerdo que una vez me escapé y me escondí en un arbusto cerca de la casa. Escuchaba a mi mamá gritando y llorando desesperada: ¡Elisa! y yo me quedé ahí hasta que se hizo de noche. Elegí esta foto porque quise que la Lala, mi abuela, supiera cuan profundamente agradecidos estamos de ella. Mi abuela nos reeducó, nos enseñó a estudiar, nos hizo cariño, nos esperaba al llegar del colegio, nos llevaba al centro, nos enseñó a coser, nos prestó su máquina de escribir, nos retó, nos instaló una piscina Pelopincho, nos prestó libros y nos enseñó a leernos la colección completa, nos acompañó a andar en bici, nos puso frenillos, nos dejó tocar guitarra desafinada, y no nos dejó ver tele. Mi abuelo fue la figura paterna que nos faltaba. Mis abuelos nos criaron a nosotros, después de haber criado a siete hijos.

Los fines de semana iban mis primos. Nos llenamos de familia. En el living mi abuela tiraba todos los cojines al suelo y nos sentábamos alrededor de ella para que nos contara aventuras donde mi abuelo era un cazador en África. Cazaba rinocerontes y elefantes en los parajes más salvajes del continente. Nosotros nos emocionábamos creyendo que era verdad. También jugábamos todos los primos a hacer películas, las inventábamos y luego las actuábamos con disfraces y música, mientras los tíos hacían de público. Salimos dos actrices de esa experiencia. En la casa vivía también mi tío Gonzalo, quien nos mostró a los Rolling Stones, Genesis y The Police, y nos dejó a mí y a mi hermana que nos gustaran sus amigos, con 18 años de diferencia; primero fueron los compañeros del colegio y luego los de la universidad. A mí me encantaba el Negro, que estudiaba agronomía con él.

La vida en la casa de calle Tranquila fue fundacional en la mía. Dicen que los abuelos malcrían, pero en nuestro caso fue todo lo contrario. ¿No te lo dije lo suficiente? ¡Gracias Lala por empollarnos!

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir

Foto:ALBUM FAMILIAR


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales