EDITORIAL

Domingo 30 de Octubre de 2011

 
La intervención de los bancos

 La noticia estalló el martes 3 de noviembre de 1981 y "El Mercurio" la informaba así: "Cuatro bancos y cuatro sociedades financieras se encuentran bajo administración provisional desde ayer. La intervención fue adoptada por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, luego de comprobar en diversas empresas deficiencias en su administración". Las entidades afectadas fueron: Banco Español-Chile, Banco de Talca, Banco de Linares, Banco de Fomento de Valparaíso, Compañía General Financiera, Financiera de Capitales S.A., Financiera Sur S.A. y Financiera Cash S.A.

Los días que siguieron a este verdadero remezón financiero el debate estuvo marcado, entre otros aspectos, por los reales alcances que podría conllevar esta decisión del Gobierno, y en un terreno más de fondo, por las fortalezas y debilidades del sistema de libre mercado que se había implementado en nuestro país. Algunos de los problemas planteados eran: los altos niveles de endeudamiento, sobre todo en dólares, de las empresas y personas; el uso excesivo de los créditos, y la escasa regulación en el sistema.

El superintendente de Bancos, Miguel Ibáñez Barceló, explicaba que la meta que se perseguía con esta medida era sanear a estas entidades para que pudiesen seguir desarrollando sus funciones normalmente. Además, hizo presente que el Banco Central de Chile continuaría prestando a estas instituciones el apoyo financiero que se requiriese, mediante créditos o encajes, y que los depositantes o acreedores no se verían afectados en forma alguna.

En tanto, el presidente del Banco Central, Sergio de la Cuadra, explicaba el 7 de noviembre que lo que se proyectaba con las ocho instituciones financieras intervenidas era "dejar a los bancos en una situación de mucha eficiencia administrativa, pero después levantar la intervención, cuando así proceda o, en caso contrario, serán bancos que se podrán vender en el futuro". Agregaba, además, que "la intervención era concordante con la política económica". Por otro lado, en medio de la discusión pública frente a la situación, el destacado abogado experto en temas comerciales Julio Chaná Cariola decía a este medio: "A mí me gusta la libertad de mercado, pero no soy un beato del sistema y no propicio que el Estado pase a ser, como las estrellas, un mero espectador distante de la economía".

Esta fue una de las primeras grandes alarmas de lo que vendría más adelante: el 17 de enero de 1983 se intervienen cinco bancos más y se liquidan tres por serios problemas de solvencia. Todo ello, en un escenario de abrupta caída del PIB, empresas quebradas y un importante incremento de la cesantía.

 


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