VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 5 de Marzo de 2011

 
Refrescante patrimonio urbano

Desde la fundación de Santiago las piletas han sido protagonistas del espacio urbano. En un principio su función era distribuir agua, luego de la mano de Benjamín Vicuña Mackenna adoptaron un carácter estético siendo fundamentales durante la "belle époque". En la actualidad, son parte de nuestro patrimonio público.  
Texto, Renata Lahr Brandolini JUEGO DE NIÑOS

Situada en la plaza Alcalde Patricio Mekis, frente al Teatro Municipal y en un espacio urbano cargado de historia, esta fuente es obra del escultor argentino Arturo Dresco y fue regalada por el gobierno trasandino en 1910, para el Centenario. Sus figuras de fierro fundido representan a una serie de niños jugando en el agua, posados sobre una base de piedra rosada, que reflejarían a las nacientes repúblicas de América del Sur, conviviendo amistosamente. El lugar donde se emplaza contiene gran valor patrimonial; en él funcionaba la Universidad de San Felipe y allí se imprimieron las invitaciones al Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810 y el primer diario, La Aurora de Chile.

EL VIGÍA DE LOS MARES

La idea de progreso que el intendente de la época, Benjamín Vicuña Mackenna, tenía para Santiago a fines del silgo XIX, estuvo relacionada con la construcción de monumentos y jardines inspirados en el estilo francés. De esa manera, la fuente Neptuno -a los pies del cerro Santa Lucía- representa la modernidad en cuanto a embellecimiento y desarrollo urbano. Diseñada por el escultor francés Victor Dubray, fue hecha en hierro por la fundición francesa Val d'Osne. La pileta se inserta en un imponente conjunto arquitectónico considerado como la entrada al cerro, construido por el arquitecto Víctor Henry Villenueve entre los años 1897 y 1930, y que contempla escalinatas, terrazas, un arco con columnas talladas, estatuas y una cúpula, todo inspirado en el Barroco Neoclásico.

Neptuno, dios griego de los mares, se posa sobre un caracol de mar sosteniendo un tridente entre sus manos, reflejando su pleno dominio sobre las tempestades.

ARTE ENTRE FRUTOS DEL PAÍS

Obra del escultor chileno Carlos Lagarrigue, esta pileta que se emplaza al centro del Mercado Central se compone de una base de piedra y una escultura que refleja la figura de una mujer de trabajo; en su hombro izquierdo sostiene un cántaro mientras que en la mano derecha un cuenco. El edificio del Mercado Central fue inaugurado en 1872 por el intendente de Santiago,  Benjamín Vicuña Mackenna, quien  encargó la obra a Manuel Aldunate, de la Municipalidad de Santiago, y al constructor Fermín Vivaceta, al mando del montaje de la novedosa estructura.

Se trata de un arco metálico de hierro diseñado en nuestro país pero fabricado en Inglaterra, rodeado de un anillo de albañilería, que es considerado el primer edificio con esas características construido en Chile. Para su inauguración, se realizó una exposición nacional de arte.ESTILO ITALIANO

"Las tres gracias", hechas en fierro fundido e inspiradas en piezas clásicas del Renacimiento italiano, se emplazan en la calle Nueva York, entre Bandera y Moneda, en medio de ese centro neurálgico de negocios. Aunque no se tiene certeza de cómo llegaron se cree que fueron traídas en 1875 por unos franceses que vinieron a Santiago a participar de una exposición internacional de construcción en la Quinta Normal. En esos años la fundición francesa estaba muy de moda entre las élites, siendo las de Val d'Osne y Durenne las más reconocidas.

La fuente representa a las tres musas que durante el siglo XIX fueron consideradas las obras artísticas más comunes de reproducción. Tiene una altura de 2.93 metros y fue hecha por el escultor francés Germán Pilon y por la fundición Ducel y Val d'Osne. Cabe mencionar que antes de instalarse en la calle de la Bolsa de Santiago, las tres gracias adornaban los jardines del frente del Palacio de la Moneda.

CIUDAD Y DESARROLLO

En un extremo del Parque Forestal, donde comienza la comuna de Santiago, se sitúa este colosal monumento donado por la colonia alemana residente en Chile el 13 de octubre de 1912, con motivo del Centenario de la Independencia. La Fuente Alemana es obra del escultor francés Gustavo Eberlein, quien tuvo gran reconocimiento en la Europa del siglo XX por ser uno de los artistas más solicitados de la escuela berlinesa de escultura. La fundición estuvo a cargo de Galdenbeck en Berlín, quienes transportaron las piezas hasta Santiago para ser instaladas en el parque bajo la supervisión del arquitecto alemán residente en Chile, Albert Siegel.

La obra, que "asemeja una nave que se desprende de la cordillera en cuya cima el cóndor, símbolo de raza chilena, levanta las alas para emprender un raudo vuelo", según los diarios de la época, se inspira en el estilo Neobarroco con fuertes tendencias y elementos Románticos.

Las esculturas, hechas en bronce y fierro, están puestas en un zócalo semicircular de granito y cada una posee un significado particular. El joven que extiende su mano para dominar los océanos del mundo simboliza el inminente desarrollo que el país vivió durante la época. El minero y el mestizo-español, junto a la joven de rasgos criollos, representan el esfuerzo y la fortuna, la diosa Victoria en la proa es una metáfora del Chile triunfal y libre; mientras que el dios Mercurio libera el barco de un peñón rocoso que simula la Cordillera de los Andes. Resulta difícil -sin embargo- entregar una información exacta sobre su real significado, puesto que Eberlein no dejó ningún documento que diera luz acerca de sus ideas.

INTERPRETAR LA HISTORIA

Pieza única, esculpida en mármol de Carrara y diseñada en Génova, Italia, la fuente que se encuentra en el centro de la Plaza de Armas de Santiago es considerada el Monumento a la Libertad Americana. Destinada originalmente a adornar el óvalo del paseo de Las Delicias, los diarios de la época la describían como una alegoría a la libertad, representada por la figura de una mujer vestida al modo clásico que rompe simbólicamente las cadenas de la esclavitud de la india americana.

La fuente es obra del escultor Francesco Orselino, quien en 1827 recibe el encargo por parte del diplomático don Francisco Javier Rosales de ubicar este monumento en medio de la plaza que por más de 460 años ha sido el punto de encuentro de los santiaguinos. A los costados del pedestal se representa un collage de nuestras raíces culturales como también relieves que conmemoran las distintas etapas que finalmente llevaron al país a la libertad. En el lado oriente del zócalo de mármol se interpreta la batalla de Ayacucho, considerada la batalla final de la Independencia. Al costado sur, la salida de la escuadra libertadora organizada en 1820 por O'Higgins y San Martín; en el costado norte está el rostro de Simón Bolívar circundado por un óvalo sostenido por un águila y rodeado de banderas, mientras que al poniente, la entrada del Ejército Libertador a Lima.

FUENTE RUBÉN DARÍO

La fuente en homenaje a Rubén Darío -poeta nicaragüense y padre del Modernismo hispanoamericano que llegó al país en 1886- se encuentra en el Parque Forestal y fue obra de Raúl Vargas Madariaga. Esculpida en bronce, es una pieza única y original, en cuyo pedestal se encuentran escritos los versos del poema "Canto de vida y esperanza".

INFLUENCIA EUROPEA

De hierro fundido esta fuente de agua de 3 metros 30 de alto y 2 metros 10 de largo, se encuentra en medio de los jardines siempre verdes del edificio del ex Congreso Nacional, encargado durante el gobierno de Manuel Montt al arquitecto francés Claude Brunet Debaines. Hecha por la fundición Ducel, su arquitectura y figuras reflejan la gran influencia europea que predominaba en el país en aquella época. Las esculturas de fierro fundido contrastan con el edificio que fue inaugurado en 1901 por el Presidente Federico Errázuriz. Las figuras de la pileta representan cuatro niños rodeados de delfines.

PILA PLAZA ANDRÉS BELLO

Ubicada en el bandejón central de la concurrida calle José Miguel de la Barra, entre el Museo de Bellas Artes y el cerro Santa Lucía, está la pila Andrés Bello llamada también "Enfant a l'urne debout". Obra del francés Mathurin Moreau fue hecha por la fundición Val D'osne en 1866. De 78 cm de alto, representa a un niño con un cántaro, cuya figura está hecha completamente en bronce. 

 


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Estilo italiano.
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